{"id":13483,"date":"2025-05-25T12:01:35","date_gmt":"2025-05-25T12:01:35","guid":{"rendered":"https:\/\/latrespace.com\/explorando-a-catulo-poemas-y-el-arte-de-su-traduccion\/"},"modified":"2025-05-25T12:01:35","modified_gmt":"2025-05-25T12:01:35","slug":"explorando-a-catulo-poemas-y-el-arte-de-su-traduccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latrespace.com\/es\/explorando-a-catulo-poemas-y-el-arte-de-su-traduccion\/","title":{"rendered":"Explorando a Catulo: Poemas y el Arte de su Traducci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Gayo Valerio Catulo, un poeta romano que escribi\u00f3 en la \u00e9poca turbulenta de la Rep\u00fablica tard\u00eda, dej\u00f3 tras de s\u00ed una colecci\u00f3n de versos que sigue resonando con sorprendente inmediatez. Sus poemas, crudos, apasionados, sat\u00edricos y profundamente personales, ofrecen una ventana \u00fanica a la vida, los amores y el mundo social de la Roma del siglo I a. C. Para los lectores modernos, acceder a esta voz vibrante a menudo depende de la calidad y accesibilidad de la <strong>traducci\u00f3n de poemas de Catulo<\/strong>. La traducci\u00f3n no es meramente una transferencia de palabras; es un acto de tender puentes entre culturas y siglos, intentando capturar el ingenio, el metro y la emoci\u00f3n abrasadora del lat\u00edn original.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo se adentra en el mundo de Catulo, explorando sus diversos temas y su atractivo perdurable a trav\u00e9s del prisma de la traducci\u00f3n. Examinaremos sus c\u00e9lebres poemas, desde el infame ciclo de Lesbia hasta las invectivas mordaces y las eleg\u00edas conmovedoras, apreciando c\u00f3mo una traducci\u00f3n h\u00e1bil permite que estos versos antiguos florezcan de nuevo.<\/p>\n<h2>Gayo Valerio Catulo: Vida, Amores y el Paisaje Literario<\/h2>\n<p>Nacido en Verona alrededor del 84 a. C., Catulo lleg\u00f3 a Roma durante un per\u00edodo de significativa agitaci\u00f3n pol\u00edtica y cambio social. A diferencia de los grandes poetas \u00e9picos de \u00e9pocas anteriores, Catulo se centr\u00f3 en el \u00e9nfasis del movimiento <em>novi poetae<\/em> (poetas nuevos) en la experiencia personal, el verso pulido y los modelos griegos (particularmente los poetas helen\u00edsticos como Cal\u00edmaco). Su obra se caracteriza por su sorprendente franqueza, intensidad emocional y brillantez t\u00e9cnica en diversos metros.<\/p>\n<p>Su tema m\u00e1s famoso es la enigm\u00e1tica Lesbia, que se cree fue Clodia, la esposa de Quinto Cecilio Metelo C\u00e9ler. El ciclo de Lesbia traza la vol\u00e1til trayectoria de su romance, desde el amor ext\u00e1tico hasta la amarga desilusi\u00f3n. Pero la poes\u00eda de Catulo abarca mucho m\u00e1s, dirigi\u00e9ndose a amigos (como Calvo, Cinna y Veranio), arremetiendo contra enemigos (Mamurra, C\u00e9sar, Gelio), llorando p\u00e9rdidas (su hermano) y celebrando los rituales de la vida (bodas). Su habilidad para capturar los momentos fugaces de la emoci\u00f3n humana, junto con un agudo comentario social y obscenidad, lo convierte en una de las figuras m\u00e1s cautivadoras y cercanas de la antig\u00fcedad.<\/p>\n<h2>El Arte de la Traducci\u00f3n: Dando Vida al Lat\u00edn Antiguo<\/h2>\n<p>Traducir a Catulo presenta un conjunto \u00fanico de desaf\u00edos. La lengua latina, con su orden de palabras flexible y ricas inflexiones, difiere enormemente del espa\u00f1ol. Catulo emple\u00f3 una variedad de metros, que los traductores deben decidir si replicar, adaptar o abandonar por verso libre. Adem\u00e1s, sus poemas contienen numerosas alusiones a la vida romana contempor\u00e1nea, la mitolog\u00eda y personas espec\u00edficas, lo que requiere notas explicativas para los lectores modernos. El notorio uso del lenguaje expl\u00edcito y la invectiva aguda por parte del poeta tambi\u00e9n obliga a los traductores a enfrentar cuestiones de tono y fidelidad.<\/p>\n<p>Una <strong>traducci\u00f3n de poemas de Catulo<\/strong> exitosa captura no solo el significado literal, sino tambi\u00e9n el esp\u00edritu, la energ\u00eda y el peso emocional del original. Busca hacer que la voz antigua sea escuchada y sentida por una nueva audiencia. La traducci\u00f3n de A. S. Kline, presentada en el texto original, es uno de esos intentos de hacer que Catulo sea accesible, presentando los poemas en un ingl\u00e9s claro y moderno.<\/p>\n<p>Para explorar m\u00e1s variedades de verso m\u00e1s all\u00e1 de Catulo, puede que le interesen algunos de <a href=\"https:\/\/latrespace.com\/best-short-poems-ever\/\">los mejores poemas cortos jam\u00e1s escritos<\/a> de diversas \u00e9pocas y culturas.<\/p>\n<h2>Explorando los Poemas Traducidos de Catulo<\/h2>\n<p>La colecci\u00f3n presentada aqu\u00ed ofrece un viaje a trav\u00e9s de las obras m\u00e1s famosas y caracter\u00edsticas de Catulo. Numerados seg\u00fan la convenci\u00f3n, estos poemas revelan la amplitud de sus intereses po\u00e9ticos y su rango emocional.<\/p>\n<h3>Poema 1: La Dedicatoria<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo dedica su &#8220;peque\u00f1o libro fresco&#8221; a Cornelio Nepote, reconociendo el trabajo erudito de su amigo y esperando que sus propias &#8220;bagatelas&#8221; (versos ligeros) perduren. Este poema establece un tono de modesta ambici\u00f3n contrastado con la calidad perdurable de su verso.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n env\u00edo este peque\u00f1o libro fresco de ingenio, reci\u00e9n pulido con piedra p\u00f3mez seca? A ti, Cornelio: ya que acostumbraste a considerar mis bagatelas dignas de algo incluso entonces, cuando t\u00fa solo de los italianos osaste explicar todas las edades, en tres obras eruditas, \u00a1por J\u00fapiter!, y con el mayor trabajo. Entonces toma este peque\u00f1o libro para ti: sea lo que sea, y valga lo que valga: Musa virgen, patrona, que perdure, por m\u00e1s de una vida.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatulluscover.webp\" alt=\"Autor romano dedicando un libro\" width=\"250\" height=\"375\" \/><em class=\"cap-ai\">Autor romano dedicando un libro<\/em><\/p>\n<h3>Poema 2: L\u00e1grimas por el Gorri\u00f3n de Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un retrato afectuoso de Lesbia jugando con su gorri\u00f3n mascota. El poema captura un momento de ternura e insin\u00faa la intensidad de los sentimientos del hablante por Lesbia, contrastando su interacci\u00f3n juguetona con el p\u00e1jaro con su propia &#8220;fuerte pasi\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Gorri\u00f3n, el deleite de mi dulce chica, con quien juega, a quien sostiene en su pecho, a quien, codiciosa, da su peque\u00f1o dedo, provoc\u00e1ndote a menudo a un mordisco agudo, siempre que mi brillante deseo anhela jugar con algo que ama, supongo, mientras la fuerte pasi\u00f3n disminuye, podr\u00eda ser un peque\u00f1o alivio de su dolor: \u00a1ojal\u00e1 pudiera jugar contigo como ella y aliviar las preocupaciones de una mente triste!<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 2b: Atalanta<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema corto y el\u00edptico que hace referencia al mito de Atalanta y las manzanas de oro. A menudo se interpreta como una imagen breve y sugerente de deseo y rendici\u00f3n, quiz\u00e1s un fragmento o una pieza complementaria.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Es tan placentero para m\u00ed como, dicen, lo fue aquella manzana de oro para la veloz doncella, que desat\u00f3 su cinto, atado demasiado tiempo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus2b.webp\" alt=\"Escena mitol\u00f3gica con figuras\" width=\"600\" height=\"496\" \/><em class=\"cap-ai\">Escena mitol\u00f3gica con figuras<\/em><\/p>\n<h3>Poema 3: La Muerte del Gorri\u00f3n de Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un famoso lamento por la muerte del gorri\u00f3n de Lesbia, que contrasta la presencia familiar del p\u00e1jaro con su descenso al inframundo. El tono es l\u00fagubre y exagerado, destacando la profundidad del dolor de Lesbia (y del hablante), y personificando al p\u00e1jaro como un compa\u00f1ero querido. Este dolor hiperb\u00f3lico subraya la devoci\u00f3n del hablante a Lesbia.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Llorad, oh Amores y Cupidos y cuantos am\u00e1is la belleza: el gorri\u00f3n de mi chica ha muerto, gorri\u00f3n, el deleite de la chica, a quien amaba m\u00e1s que a sus ojos. Pues era dulce como la miel, y la conoc\u00eda tan bien como la chica a su propia madre, nunca se mov\u00eda de su regazo, sino que, saltando aqu\u00ed y all\u00e1, piaba solo a su due\u00f1a. Ahora desciende por el camino sombr\u00edo del cual dicen que nadie regresa. Ahora sea vuestro mal, sombras malvadas de Orco, que devor\u00e1is todo lo hermoso: me hab\u00e9is robado al encantador gorri\u00f3n. \u00a1Oh acto malvado! \u00a1Oh pobre gorrioncillo! Ahora, por vuestro empe\u00f1o, los ojos de mi chica est\u00e1n hinchados y rojos de tanto llorar.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus3.webp\" alt=\"Figura asociada al inframundo\" width=\"458\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Figura asociada al inframundo<\/em><\/p>\n<h3>Poema 4: Su Barca<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Este poema, aparentemente sobre una barca, se transforma en una met\u00e1fora de la vida o las experiencias del hablante. La barca relata su historia, desde ser madera en una monta\u00f1a hasta navegar mares traicioneros, finalmente descansando a salvo. Reflexiona sobre viajes, velocidad y el eventual envejecimiento tranquilo.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Esta barca que veis, amigos, os dir\u00e1 que fue la m\u00e1s veloz de las naves, sin par en velocidad para cualquier embarcaci\u00f3n a flote, impulsada por vela o por el trabajo de los remos. La amenazante costa adri\u00e1tica no lo negar\u00e1, ni las islas de las C\u00edcladas, ni la noble Rodas, ni el temible B\u00f3sforo, ni la sombr\u00eda bah\u00eda del Mar Negro donde, antes de ser barca, fue madera frondosa: pues en las alturas del C\u00edtoro silbaba a menudo entre las hojas susurrantes. La barca dice que estas cosas os eran bien conocidas, y lo son, Amastris y C\u00edtoro vestido de boj: dice que desde el principio estuvo en vuestra ladera, que sumergi\u00f3 sus remos en vuestra agua, y llev\u00f3 a su due\u00f1o desde all\u00ed sobre tantas olas obstinadas, ya soplara el viento de estribor o de babor, o si J\u00fapiter golpeaba las velas de un lado y del otro, juntos: y no se ofrecieron oraciones a los dioses de la costa por ella, cuando vino de un mar extranjero hasta aqu\u00ed, hasta este lago l\u00edmpido. Pero eso pas\u00f3: ahora, escondida aqu\u00ed, envejece tranquilamente y se ofrece a vosotros, C\u00e1stor y su hermano, Gemelos celestiales.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus4.webp\" alt=\"Pintura de figuras mitol\u00f3gicas\" width=\"600\" height=\"492\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figuras mitol\u00f3gicas<\/em><\/p>\n<h3>Poema 5: Vivamos y Amemos: a Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Quiz\u00e1s el m\u00e1s famoso de los poemas de Catulo, &#8220;Vivamus, mea Lesbia, atque amemus&#8221; (Vivamos, Lesbia m\u00eda, y amemos) es una s\u00faplica apasionada por abrazar el amor frente a la desaprobaci\u00f3n social y la brevedad de la vida. El enfoque en innumerables besos se convierte en una forma de desafiar la convenci\u00f3n y medir la intensidad inmensurable de su amor. Este es un <a href=\"https:\/\/latrespace.com\/romantic-poem\/\">poema rom\u00e1ntico<\/a> por excelencia.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Vivamos, Lesbia m\u00eda, amemos, y que todas las palabras de los viejos, tan morales, nos valgan menos que nada. Los soles pueden ponerse, y los soles pueden volver a salir: pero cuando nuestra breve luz se haya puesto, la noche es un sue\u00f1o largo y eterno. Dame mil besos, cien m\u00e1s, otros mil, y otros cien, y, cuando hayamos contado los muchos miles, conf\u00fandelos para no saberlos todos, para que ning\u00fan enemigo pueda echar un mal de ojo, sabiendo que hubo tantos besos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 6: La Chica de Flavio: a Flavio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema juguet\u00f3n y sugerente dirigido a un amigo, Flavio, quien claramente est\u00e1 involucrado en un romance apasionado y secreto. Catulo describe humor\u00edsticamente los signos reveladores de las actividades nocturnas de Flavio, inst\u00e1ndolo a confesar para que Catulo pueda inmortalizar su amor en verso.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Flavio, a menos que tus deleites fueran ins\u00edpidos y poco elegantes, querr\u00edas contarlo, y no podr\u00edas callar. Seguro que est\u00e1s enamorado de alguna putilla febril: te averg\u00fcenza confesarlo. Ahora, in\u00fatilmente silencioso, no pareces estar ocioso por las noches, lo proclama tu cama enguirnaldada, fragante con perfume sirio, cojines y almohadas aplastados, aqu\u00ed y all\u00e1, y el armaz\u00f3n tembloroso sacudido, vibrando y movi\u00e9ndose. Pero callar no te sirve de nada. \u00bfPor qu\u00e9? Las piernas abiertas lo delatan, si no del todo la tonter\u00eda que cometes. C\u00f3mo y lo que sea que tengas, bueno o malo, d\u00ednoslo. Quiero nombrarte a ti y a tus amores hasta el cielo en versos encantadores.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 7: Cu\u00e1ntos Besos: a Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una continuaci\u00f3n del Poema 5, Lesbia pregunta cu\u00e1ntos besos ser\u00edan &#8220;suficientes&#8221;. Catulo responde con comparaciones extravagantes: granos de arena en Libia, estrellas en el cielo nocturno, sugiriendo que su deseo es inmensurable y m\u00e1s all\u00e1 de la cuenta humana, protegi\u00e9ndolos de ojos envidiosos.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lesbia, preguntas cu\u00e1ntos besos tuyos ser\u00edan suficientes y m\u00e1s para satisfacerme. Tantos como los granos de arena libia que yacen entre el or\u00e1culo del ardiente J\u00fapiter, en Am\u00f3n, en Cirene productora de resina, y la tumba sagrada del viejo Batiada: o tantas como las estrellas, cuando la noche est\u00e1 quieta, contemplando los deseos humanos secretos: tantos de tus besos dados son suficientes, y m\u00e1s, para el loco Catulo, como no pueden ser contados por esp\u00edas ni una lengua malvada hechizarnos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus7.webp\" alt=\"Cabeza de una deidad antigua\" width=\"570\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Cabeza de una deidad antigua<\/em><\/p>\n<h3>Poema 8: Consejo: a s\u00ed mismo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un mon\u00f3logo interno conmovedor, quiz\u00e1s la representaci\u00f3n m\u00e1s famosa de su lucha por superar su devastador amor por Lesbia. Catulo lidia con el dolor del rechazo, inst\u00e1ndose a s\u00ed mismo a ser fuerte y seguir adelante, mientras simult\u00e1neamente imagina el futuro arrepentimiento y la soledad de Lesbia.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Triste Catulo, deja de hacer el tonto, y que lo que sabes que te lleva a la ruina, termine. Una vez, d\u00edas brillantes te resplandecieron, cuando ven\u00edas a menudo atra\u00eddo a la chica amada como ninguna otra ser\u00e1 amada por ti. Entonces hubo muchos placeres con ella, que deseaste, y la chica no renuente, verdaderamente d\u00edas brillantes te resplandecieron. Y ahora ella ya no te quiere: y t\u00fa, hombre d\u00e9bil, s\u00e9 renuente a perseguir lo que huye, o vivir en la miseria: s\u00e9 fuerte de mente, mantente firme. Adi\u00f3s, chica, ahora Catulo est\u00e1 firme, no te busca, no preguntar\u00e1 renuentemente. Pero te lamentar\u00e1s, cuando nadie pregunte. \u00a1Ay de ti, chica malvada, qu\u00e9 vida te queda? \u00bfQui\u00e9n se someter\u00e1 a ti ahora? \u00bfQui\u00e9n ver\u00e1 tu belleza? \u00bfA qui\u00e9n amar\u00e1s ahora? \u00bfDe qui\u00e9n dir\u00e1n que ser\u00e1s? \u00bfA qui\u00e9n besar\u00e1s? \u00bfA qui\u00e9n le morder\u00e1s los labios? Pero t\u00fa, Catulo, decide ser firme.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 9: De vuelta de Espa\u00f1a: a Veranio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una alegre bienvenida a casa para su amigo Veranio, que regresa de un viaje a Espa\u00f1a. El poema captura la calidez de la amistad, el ansia por escuchar historias de viaje y el simple placer del reencuentro.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Veranio, el primero para m\u00ed de mis trescientos mil amigos, \u00bfhas vuelto a casa con tus armoniosos hermanos y tu vieja madre? Has vuelto. \u00a1Oh, noticia feliz para m\u00ed! Te ver\u00e9 sano y salvo y escuchar\u00e9 tus relatos de lugares y tribus espa\u00f1olas que has recorrido, como es tu costumbre, y me colgar\u00e9 de tu cuello, y besar\u00e9 tu hermosa boca y tus ojos. \u00a1Oh, qui\u00e9n de todos los hombres es m\u00e1s feliz que yo, el m\u00e1s alegre y feliz?<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 10: Verdades caseras para la chica de Varo: a Varo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una an\u00e9cdota humor\u00edstica que relata la visita de Catulo con Varo a una prostituta, donde presume falsamente de la riqueza que obtuvo en Bitinia. Su mentira queda expuesta cuando ella le pide prestados sus imaginarios portadores de litera, lo que lleva a un divertido momento de verg\u00fcenza.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Varo me arrastra a sus asuntos fuera del Foro, donde se me ve ocioso: a una peque\u00f1a ramera a la que vi inmediatamente, no muy poco elegante, no poco atractiva, quien, al llegar all\u00ed, nos recibi\u00f3 con charlataner\u00eda variada, incluyendo, c\u00f3mo estar\u00eda Bitinia ahora, c\u00f3mo es, y d\u00f3nde podr\u00eda haberme beneficiado en efectivo. Le dije la verdad, nada en absoluto, ya que ni los pretores ni sus ayudantes regresan m\u00e1s ricos, especialmente porque nuestro Pretor, Memio, el sodomita, no le importaba un bledo a sus seguidores. &#8216;Pero seguro,&#8217; dijeron, &#8216;pudiste haber comprado esclavos que dicen que est\u00e1n hechos para la litera all\u00ed.&#8217; Yo, para que la chica pudiera creerme adinerado, dije &#8216;no, para m\u00ed las cosas no fueron tan malas, que al encontrarme con una provincia mala, no pudiera comprar ocho hombres buenos.&#8217; Pero no ten\u00eda a nadie, ni aqu\u00ed ni all\u00e1, que pudiera siquiera levantar sobre su hombro el pie destrozado de un viejo div\u00e1n. Ante esto ella, como la desvergonzada que era, dijo &#8216;Te lo ruego, mi querido Catulo, el pr\u00e9stamo de ellos, solo por un rato: me gustar\u00eda que me llevaran al templo de Serap&#8217;. &#8216;Espera&#8217;, le dije a la chica, &#8216;lo que acabo de decir que era m\u00edo, en realidad no est\u00e1 en mi posesi\u00f3n: mi amigo Cinna, o sea Gayo, compr\u00f3 la cosa para s\u00ed mismo. Ya sean suyos o m\u00edos, \u00bfqu\u00e9 diferencia me hace? Los uso tan bien como si los hubiera comprado yo mismo. Pero t\u00fa eres bastante ins\u00edpida y molesta, t\u00fa con quien no se permite ninguna inexactitud.&#8217;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus10.webp\" alt=\"Relieve antiguo representando figuras ante una deidad\" width=\"600\" height=\"406\" \/><em class=\"cap-ai\">Relieve antiguo representando figuras ante una deidad<\/em><\/p>\n<h3>Poema 11: Palabras contra Lesbia: a Furio y Aurelio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una despedida brutal y famosa a Lesbia, entregada a trav\u00e9s de amigos a quienes se les ordena transmitir su amargo mensaje. El poema contrasta lugares ex\u00f3ticos y lejanos con la promiscuidad de Lesbia, culminando en la poderosa met\u00e1fora de su amor como una flor destruida por un arado al pasar. Marca un giro brusco respecto a los poemas afectuosos anteriores.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Furio y Aurelio, vosotros, amigos de Catulo, ya penetre \u00e9l la India m\u00e1s lejana, donde las olas orientales golpean la costa con profunda resonancia, o entre los hircanos y los \u00e1rabes flexibles, o los sacios y los arqueros partos, o donde el Nilo de siete bocas ti\u00f1e las aguas, o ya escale los altos Alpes, contemplando los grandes monumentos de C\u00e9sar, las aguas del Rin galo, y a los fieros britanos m\u00e1s lejanos, sea cual sea la voluntad de los cielos, listo ahora para cualquier cosa, decidle esto a mi chica en pocas palabras de mal ag\u00fcero. Que viva y sea feliz con sus ad\u00falteros, que abrace a los trescientos, verdaderamente sin amor, desgast\u00e1ndolos una y otra vez: que no busque mi amor como antes, ella, cuyo crimen lo destruy\u00f3, como la \u00faltima flor del campo, tocada una vez por el arado al pasar.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 12: \u00a1Deja de Robar las Servilletas!: a Asinio Marrucino<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema desenfadado pero punzante que reprende a un amigo, Asinio Marrucino, por robar servilletas en reuniones sociales. Catulo bromea al respecto pero insiste en la devoluci\u00f3n de sus servilletas, que son regalos sentimentales de otros amigos.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Asinio Marrucino, no empleas demasiado bien tu mano izquierda: en el vino y la broma tomas la ropa de mesa desatendida. \u00bfCrees que eso es ingenioso? Pi\u00e9rdete, tonto: es algo tan s\u00f3rdido y tan poco atractivo. \u00bfNo me crees? Cree a Poliono, tu hermano, que desea que tus robos se arreglen con dinero: es un muchacho verdaderamente lleno de ingenio y humor. As\u00ed que espera trescientos endecas\u00edlabos o devuelve mi servilleta, cuyo valor no me inquieta, verdaderamente, es un recuerdo de mis amigos. F\u00e1bulos y Veranio me enviaron el regalo, servilletas de Espa\u00f1a: deben ser atesoradas como deben serlo mi Veranio y F\u00e1bulos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 13: Invitaci\u00f3n: a F\u00e1bulos<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una encantadora invitaci\u00f3n a un amigo, F\u00e1bulos, para cenar. Catulo admite humor\u00edsticamente que \u00e9l mismo no tiene comida ni vino, pero ofrece algo mejor: buena compa\u00f1\u00eda, ingenio, risas y un perfume especial que le dio Lesbia, tan exquisito que har\u00e1 que F\u00e1bulos desee ser &#8220;todo nariz&#8221;.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Cenar\u00e1s bien, en pocos d\u00edas, conmigo, si los dioses te son propicios, mi querido F\u00e1bulos, y si traes mucha buena comida contigo, y no vienes sin una chica bonita y vino e ingenio y todas tus risas. Digo que cenar\u00e1s bien y encantadoramente, si traes todo eso: ya que el monedero de tu Catulo, \u00a1ay!, est\u00e1 lleno de telara\u00f1as. Pero acepta cari\u00f1os a cambio del vino o lo que sea m\u00e1s dulce y fino: ya que te dar\u00e9 un perfume que mi chica recibi\u00f3 de los Amores y Cupidos, y cuando lo huelas, pedir\u00e1s a los dioses que te hagan, F\u00e1bulos, todo nariz.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 14: \u00a1Qu\u00e9 Libro!: a Calvo el Poeta<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una queja humor\u00edstica a su amigo, el poeta Calvo, por enviarle una terrible colecci\u00f3n de poes\u00eda como regalo durante el festival de Saturnalia. Catulo bromea diciendo que tal libro es una maldici\u00f3n, prometiendo tomar represalias enviando a Calvo obras igualmente terribles de otros malos poetas.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si no te amara m\u00e1s que a mis ojos, delicioso Calvo, te despreciar\u00eda por este regalo, con un verdadero desprecio vatiniano: \u00bfQu\u00e9 hice y qu\u00e9 dije, para ser tan maldecido con poetas? Que los dioses env\u00eden la mala suerte a aquel cliente que te envi\u00f3 tantos desdichados. Pero si, como supongo, Sila el gram\u00e1tico te dio este regalo nuevo e inventivo, eso no me hace da\u00f1o, es bueno y est\u00e1 bien que tus esfuerzos no sean del todo desperdiciados. \u00a1Grandes dioses, un libro asombroso, inmortal! Que enviaste, por supuesto, a tu Catulo, para que muriera inmediatamente, en el d\u00eda \u00f3ptimo, \u00a1en las Saturnalias! No, no te saldr\u00e1s con la tuya con este crimen. Ahora, cuando amanezca, correr\u00e9 a los puestos de los copistas, adquirir\u00e9 a Cesio, Aquino, Sufeno, todos los venenosos. Y te pagar\u00e9 por este sufrimiento. Mientras tanto, adi\u00f3s, vete, all\u00ed, de donde tus desafortunados pies te trajeron, malditos de la \u00e9poca, peores de los poetas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 15: Una Advertencia: a Aurelio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo conf\u00eda un joven, quiz\u00e1s su amante, al cuidado de su amigo Aurelio, pero inmediatamente expresa una profunda desconfianza en la naturaleza sexual depredadora de Aurelio. El poema es una advertencia cruda, utilizando im\u00e1genes gr\u00e1ficas, contra cualquier violaci\u00f3n del joven.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Te encomiendo a m\u00ed y a mi amor, Aurelio. Te pido modestia indulgencia, para que, si alguna vez has tenido un deseo en tu mente que has perseguido casta y puramente, mantengas a este muchacho m\u00edo modestamente a salvo, no hablo a las masas \u2013 nada que temer de quienes pasan por las calles ocupados en sus asuntos \u2013 verdaderamente el miedo es de ti y de tu polla peligrosa tanto para muchachos buenos como malos. Ag\u00edtala a tu antojo, y con tanta fuerza como quieras, donde elijas, afuera: lo except\u00fao a \u00e9l de eso, con modestia, creo. Pero si las tempestades de la mente, y la pasi\u00f3n loca te impelen a demasiado pecado, desdichado, para que llenes la cabeza de mi muchacho de enga\u00f1os, \u00a1entonces que la miseria y el destino malvado sean tuyos! De \u00e9l a quien, con los pies separados, una puerta abierta, r\u00e1banos y salmonetes atraviesan.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 16: Una Reprimenda: a Aurelio y Furio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un ataque fulminante contra Aurelio y Furio, quienes aparentemente han criticado los versos de Catulo como demasiado expl\u00edcitos o afeminados bas\u00e1ndose en su contenido (haciendo referencia a los &#8220;mil besos&#8221; del Poema 5). Catulo argumenta que, si bien un poeta debe ser casto, sus versos pueden ser licenciosos e ingeniosos sin reflejar su propia masculinidad. Termina con una amenaza impactante utilizando lenguaje grosero.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Te follar\u00e9 y te sodomizar\u00e9, Aurelio el patico, y Furio el sodomita, que cre\u00edste conocerme por mis versos, ya que son er\u00f3ticos, no lo bastante modestos. Al poeta mismo le conviene ser diligentemente casto, sus versos no necesariamente as\u00ed en absoluto: los cuales, en resumen, tienen ingenio y buen gusto aunque sean er\u00f3ticos, no lo bastante modestos, y por eso pueden incitar a la lujuria, no hablo a muchachos, sino a los velludos que no pueden mover sus r\u00edgidos lomos. T\u00fa, que lees estos mil besos, \u00bfcrees que soy menos hombre? Te follar\u00e9, y te sodomizar\u00e9.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 17: El Pueblo de Cologna Veneta<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Este poema se dirige a un pueblo (Cologna Veneta) conocido por un puente desvencijado. Catulo desea un puente nuevo, pero tambi\u00e9n desea ver caer a un ciudadano &#8220;tonto&#8221; en el barro de abajo, contrastando la insensibilidad del hombre hacia su joven esposa con el potencial animado del puente del pueblo. (Nota: Los n\u00fams. 18-20 se consideran espurios y se omiten aqu\u00ed).<\/p>\n<blockquote>\n<p>O Cologna, que deseas un puente largo para divertirte, y est\u00e1s lista para bailar, aunque temes los in\u00fatiles apoyos del puente con su madera de apoyo muy remendada, no sea que se caigan y queden en el barro profundo: que te hagan un buen puente como deseas donde incluso los sacerdotes que juegan a la rayuela est\u00e9n seguros: pero Cologna, dame ese gran regalo, una buena risa. Quiero que un conciudadano m\u00edo se caiga de cabeza directamente al barro profundo desde tu puente, ya que verdaderamente toda la poza y el pantano podrido es el m\u00e1s negro y profundo de los abismos. El hombre es totalmente tonto, no sabe m\u00e1s que un ni\u00f1o de dos a\u00f1os, dormido en los brazos temblorosos de su padre. Quien, aunque se ha casado con una chica en su primera floraci\u00f3n, una chica m\u00e1s delicada que una bonita cabrita, que necesita ser cuidada m\u00e1s atentamente que las uvas m\u00e1s selectas, la deja jugar como quiera, no le importa un pimiento, no ha estado a la altura, sino que como un aliso en una zanja ligur, lisiado por el hacha, siente tanto de todo ello como si no hubiera mujer all\u00ed: tal es su estupor que no ve, ni me oye, \u00e9l, que no sabe qui\u00e9n es, ni si es o no. Ahora quiero lanzarlo de cabeza desde tu puente, si es posible levantar de repente esa estupidez estupefacta, y abandonar esa mente indolente en el pesado lodazal, como las mulas arrojan herraduras a las profundidades tenaces.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 21: Codicioso: A Aurelio.<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Otro ataque contra Aurelio, acus\u00e1ndolo de depredaci\u00f3n sexual hacia los amigos de Catulo, particularmente el joven mencionado en el Poema 15. Catulo utiliza un lenguaje duro y expl\u00edcito para expresar su disgusto y advertir a Aurelio.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aurelio, padre de hambres, deseas follar, no solo a estos, sino a cualquiera que mis amigos fueran, o sean, o ser\u00e1n en a\u00f1os futuros. No en secreto: ahora al mismo tiempo que bromeas con uno, intentas aferrarte a \u00e9l por todos lados. En vano: ahora mi polla insidiosa te sodomizar\u00e1 primero. Y, si est\u00e1s lleno, no dir\u00e9 nada: Ahora me lamento por \u00e9l: ense\u00f1as a mi muchacho, al m\u00edo, a tener hambre y sed. As\u00ed que d\u00e9jalo: mientras tengas algo de verg\u00fcenza, o terminar\u00e1s siendo sodomizado.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 22: Los que Viven en Casas de Cristal: a Varo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se burla del poeta Sufeno, quien se considera un escritor sofisticado pero produce poes\u00eda terrible. Catulo lo usa como ejemplo de autoenga\u00f1o, se\u00f1alando que todos tienen su propio punto ciego (&#8220;no vemos el fardo en nuestra propia espalda&#8221;).<\/p>\n<blockquote>\n<p>Varo, ese Sufeno, completamente conocido por nosotros, es un hombre encantador, ingenioso, urbano, y el mismo hombre desde hace siglos ha escrito muchos versos. Creo que ha escrito mil, diez mil, o m\u00e1s, no de esos que se hacen en papel barato: sino papiros principescos, libros nuevos, extremos de rodillos nuevos, lazos rojos nuevos para el pergamino, reglado con plomo y pulido por todas partes con piedra p\u00f3mez. Cuando los lees, ese encantador Sufeno urbano se convierte en un cabrero o un cavador de zanjas: est\u00e1 tan alterado y extra\u00f1o. \u00bfQu\u00e9 debemos pensar de ello? El que hace poco pudo haber estado haciendo el tonto, siendo ingenioso con la cosa, el mismo hombre es tosco, tosco como un pat\u00e1n, menciona sus poemas tambi\u00e9n, ni hay nunca nada tan feliz como los poemas que escribe: se deleita tanto consigo mismo, est\u00e1 tan asombrado de s\u00ed mismo. Por supuesto, todos somos enga\u00f1ados de la misma manera, y no hay nadie que de alguna manera no pueda ser visto como un Sufeno. Quienquiera que sea, est\u00e1 sujeto a error: no vemos el fardo en nuestra propia espalda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 23: Pobreza: a Furio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema sat\u00edrico dirigido a su amigo Furio, que es incre\u00edblemente pobre. Catulo sugiere humor\u00edsticamente que la pobreza de Furio es una especie de riqueza o salud, ya que no tiene nada que perder y est\u00e1 f\u00edsicamente &#8220;desecado&#8221; por falta de comida. El humor es oscuro y se basa en descripciones f\u00edsicas v\u00edvidas y poco halagadoras.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Furio, t\u00fa que no tienes esclavos ni dinero ni escarabajos ni ara\u00f1as ni fuego, verdaderamente tienes un padre y una madrastra, cuyos dientes pueden masticar como pedernales: eso est\u00e1 bien para ti, y tu padre y la esposa de madera de tu padre. No es de extra\u00f1ar: ya que todos est\u00e1is bien, buena digesti\u00f3n, nada que temer, sin llamas, sin desastres pesados, sin malas acciones, sin amenaza de veneno, sin posibilidad de mayores peligros. Y tienes un cuerpo m\u00e1s seco que el hueso o lo que sea m\u00e1s desecado por el calor y el fr\u00edo y el hambre. \u00bfPor qu\u00e9 no estar\u00edas bien y feliz? No tienes sudor, ni flema, ni mucosidad, ni mal resfriado en la cabeza. A esta limpieza a\u00f1ade m\u00e1s limpieza, tu trasero es m\u00e1s puro que un peque\u00f1o salero, y no defeca diez veces al a\u00f1o: y tu mierda es m\u00e1s dura que las jud\u00edas o los guijarros. As\u00ed que si la frotas y la trituras entre tus dedos, no puedes manchar ni un solo dedo: todo te sienta tan felizmente, Furio, no lo desprecies, ni lo consideres nada, y cesa de rogar por esas cien sestercios que siempre pides: la suficiencia es riqueza.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 24: La Pobreza de Furio: a Iuventius<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Dirigi\u00e9ndose a Iuventius, uno de sus j\u00f3venes amantes masculinos, Catulo le advierte contra Furio, enfatizando la extrema pobreza de Furio a pesar de ser una persona aparentemente decente. La repetici\u00f3n refuerza el punto central sobre la falta de riqueza de Furio.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Iuventius, que eres nuestro orgullo, no solo ahora, para todos los tiempos que han sido, o ser\u00e1n despu\u00e9s en a\u00f1os posteriores, m\u00e1s bien rinde a Midas sus riquezas, \u00e9l que no tiene esclavos ni dinero, que permitirte ser amado por \u00e9l. &#8216;\u00bfPor qu\u00e9, no es un hombre decente?&#8217;, preguntas. Lo es: pero este hombre decente no tiene esclavos ni dinero. Ign\u00f3ralo: despr\u00e9chalo como quieras: sigue sin tener esclavos ni dinero.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus24.webp\" alt=\"Pintura representando una escena mitol\u00f3gica\" width=\"600\" height=\"410\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura representando una escena mitol\u00f3gica<\/em><\/p>\n<h3>Poema 25: Mis Cosas de Vuelta, Por Favor: a Talo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una invectiva dura y obscena dirigida a Talo, quien ha robado las pertenencias de Catulo. Catulo contrasta la blandura y afeminamiento de Talo con su comportamiento rapaz, amenaz\u00e1ndolo con una paliza si no devuelve los objetos robados.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Talo el sodomita, m\u00e1s blando que la piel de conejo o la grasa de ganso, o la peque\u00f1a punta de la oreja, o el pene fl\u00e1cido de un viejo mohoso de telara\u00f1as, y ese mismo Talo m\u00e1s rapaz que una tormenta salvaje, cuando la diosa del mar revela los rompeolas bostezantes, devuelve mi capa, que arrebataste, y la servilleta espa\u00f1ola, y la cer\u00e1mica pintada de Bitinia, hombre absurdo, que \u2018posees\u2019 abiertamente como herencias. Ahora, deseng\u00e1\u00f1alas de tus garras, y devu\u00e9lvelas, no sea que esas peque\u00f1as nalgas blandas y tiernos dedos queden vergonzosamente marcados con la marca del l\u00e1tigo, y te sacudas inmoderadamente, como una barca insignificante atrapada en un mar agitado, en un viento furioso.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 26: La Hipoteca: a Furio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema corto e ingenioso sobre la villa de Furio. En lugar de estar expuesta a los elementos, Catulo afirma que est\u00e1 expuesta solo a problemas financieros: una deuda masiva.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Furio, tu peque\u00f1a villa no est\u00e1 expuesta a los vientos del sur, ni a los vientos del oeste, al salvaje viento del norte, ni a la brisa del este, sino verdaderamente a quince mil doscientos en efectivo. \u00a1Oh, viento aterrador y destructivo!<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 27: Vino Falerno<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un breve poema celebratorio sobre beber vino Falerno fuerte, una preciada cosecha romana. Catulo elogia el vino y rechaza el agua, declarando que solo es apta para los &#8220;estrictos&#8221; o abstemios, y dedica la bebida a Baco, el dios del vino.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00a1Sirviente, ll\u00e9name copas m\u00e1s fuertes de viejo Falerno, ya que las leyes de Postumia, la se\u00f1ora, lo exigen, ella que es m\u00e1s jugosa que la uva jugosa. Pero t\u00fa, agua, fatal para el vino, fuera contigo: lejos, donde sea, vete a los estrictos. Este vino es propio de Baco.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus27.webp\" alt=\"Pintura de una figura mitol\u00f3gica\" width=\"399\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de una figura mitol\u00f3gica<\/em><\/p>\n<h3>Poema 28: Clientelismo: a Veranio y F\u00e1bulos<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se compadece con sus amigos Veranio y F\u00e1bulos por su decepcionante experiencia sirviendo bajo el gobernador provincial Pis\u00f3n. Compara su falta de ganancias econ\u00f3micas y su maltrato con su propia experiencia negativa bajo Memio, destacando la naturaleza corrupta de la administraci\u00f3n provincial romana.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Seguidores de Pis\u00f3n, s\u00e9quito necesitado, con equipajes adecuados y listos, Veranio, el mejor, y t\u00fa, mi F\u00e1bulos, \u00bfqu\u00e9 posesiones tra\u00e9is? \u00bfNo hab\u00e9is soportado suficiente hambre y fr\u00edo con ese in\u00fatil? \u00bfAlguna peque\u00f1a ganancia aparece en las cuentas de gastos, considerando que yo, siguiendo a mi pretor, repago lo gastado, con poca ganancia? \u00a1Oh, Memio, verdaderamente, y diariamente, me sodomiz\u00f3 lentamente hacia atr\u00e1s con todo ese \u00e1rbol suyo. Pero, por lo que puedo ver, vuestro caso es el mismo: ahora est\u00e1is llenos por un pene no menos circuncidado. \u00a1Buscad a los nobles, amigos m\u00edos! Pero, a vosotros, que los dioses y las diosas os traigan mucha mala suerte, deshonras para R\u00f3mulo y Remo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 29: Catamita<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una dura s\u00e1tira pol\u00edtica dirigida a Julio C\u00e9sar y su supuesto amante, Mamurra (&#8220;M\u00e9ntula&#8221; o &#8220;Pene&#8221;). Catulo condena a C\u00e9sar por despilfarrar la riqueza provincial (de la Galia y Britania) en la extravagancia de Mamurra, cuestionando c\u00f3mo los romanos pueden tolerar tal corrupci\u00f3n de su l\u00edder. Este poema es un potente ejemplo de la disposici\u00f3n de Catulo a atacar incluso a las figuras m\u00e1s poderosas.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfQui\u00e9n podr\u00eda verlo, qui\u00e9n podr\u00eda soportarlo, a menos que fuera desvergonzado, codicioso, un jugador? Mamurra posee riquezas que la Galia Transalpina y la Britania m\u00e1s lejana una vez poseyeron. Sodomita romano, \u00bfves esto y lo soportas? \u00bfY ahora el hombre, arrogante, autoritario, revolotear\u00e1 por todas las camas como una paloma blanquecina o un Adonis? Sodomita romano, \u00bfves esto y lo soportas? Eres desvergonzado, codicioso, un jugador. Seguro que no fue para esto que t\u00fa, el l\u00edder \u00fanico, estuviste en la isla m\u00e1s occidental, para que esta herramienta tuya de vida licenciosa despilfarrara doscientas o trescientas veces su valor? \u00bfQu\u00e9 es sino generosidad pervertida? \u00bfNo ha despilfarrado suficiente, o ha sido elevado suficiente? Primero su herencia fue bien y verdaderamente gastada, luego el bot\u00edn del Ponto, luego el de Espa\u00f1a, para hacer tres, como sabe el Tajo portador de oro: ahora teme por el de la Galia y el de Britania. \u00bfPor qu\u00e9 atesorar este mal? \u00bfPara qu\u00e9 sirve sino para devorar su rico patrimonio? \u00bfFue para esto, t\u00fa, el m\u00e1s rico de la ciudad, t\u00fa, suegro, yerno, despilfarraste un mundo?<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus29.webp\" alt=\"Pintura de figuras mitol\u00f3gicas\" width=\"435\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figuras mitol\u00f3gicas<\/em><\/p>\n<h3>Poema 30: Infidelidad: a Alfenio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un lamento dirigido a un amigo, Alfenio, quien aparentemente ha traicionado la confianza de Catulo y lo ha abandonado en un momento de sufrimiento. Catulo cuestiona la lealtad y la confianza humanas, expresando su dolor por el v\u00ednculo roto y advirtiendo a Alfenio que los dioses recordar\u00e1n su infidelidad.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Alfenio, negligente, falso al acuerdo de amigos, \u00bfno tienes ahora simpat\u00eda por tu gentil amigo? Las imp\u00edas acciones de los hombres enga\u00f1osos no agradan a los dioses. Me descuidas y me abandonas a una miserable enfermedad. \u00a1Ah, dime, qu\u00e9 deben hacer los hombres, en qui\u00e9n deben confiar? Seguramente t\u00fa, injustamente, me ordenaste confiar en ti, me sedujiste a amar, como si todo fuera bastante seguro para m\u00ed. Ahora te retiras, y todas tus acciones y palabras vanas las dejas escapar en los vientos, con las nubes a\u00e9reas. Si olvidas, los dioses recordar\u00e1n, la Lealtad recuerda, para que, hagas lo que hagas, pronto te arrepientas de tus acciones.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 31: Sirmio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un sentido tributo a Sirmio, la villa de Catulo en el Lago de Garda. El poema expresa su inmensa alegr\u00eda y alivio al regresar a casa despu\u00e9s de viajes al extranjero. Es un raro momento de puro contento y aprecio por un lugar espec\u00edfico.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Sirmio, joya de islas, joya de pen\u00ednsulas, joya de todo lo que se encuentra en aguas brillantes o en el gran mar, o en cualquiera de los dos oc\u00e9anos, \u00a1con qu\u00e9 alegr\u00eda, qu\u00e9 placer te contemplo, apenas creyendo estar libre de Tin\u00eda y los campos de Bitinia, vi\u00e9ndote a salvo! \u00a1Oh, qu\u00e9 libertad de cuidado es m\u00e1s alegre que cuando la mente depone su carga, y cansados, de vuelta a casa de la fatiga extranjera, descansamos en la cama que tanto anhel\u00e1bamos? Este momento vale todo el trabajo. \u00a1Salve, oh encantador Sirmio, y al\u00e9grate como yo me alegro, y t\u00fa, oh lago de aguas lidias, r\u00edete con lo que de risa vive aqu\u00ed.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 32: Siesta: a Ipsitila<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una invitaci\u00f3n sexualmente expl\u00edcita a una mujer llamada Ipsitila para un encuentro durante la siesta. Catulo hace una petici\u00f3n directa de m\u00faltiples encuentros sexuales, expresada con su caracter\u00edstica franqueza y un toque de humor (&#8220;haciendo un agujero en mi t\u00fanica y mi capa&#8221;).<\/p>\n<blockquote>\n<p>Por favor, mi dulce Ipsitila, mi deleite, mi encantadora: dime que vaya a verte a la siesta. Y si me lo dices, ay\u00fadame, que nadie tape la se\u00f1al en tu umbral, ni t\u00fa elijas salir, sino qu\u00e9date en casa, y prep\u00e1rate para nueve polvos, seguidos, conmigo. Verdaderamente, si lo deseas, hazme saber ahora: porque aqu\u00ed tumbado, alimentado, e indolentemente lleno, estoy haciendo un agujero en mi t\u00fanica y mi capa.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 33: Una Sugerencia: a Vibenio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un breve y grosero ataque a un padre (Vibenio) y un hijo, acus\u00e1ndolos de ser ladrones y desviados sexuales asociados con las termas. Catulo sugiere que deber\u00edan exiliarse debido a sus notorias reputaciones.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00a1Oh, primero de los ladrones de las termas, Vibenio el padre, con el hijo sodomita (ya que la mano derecha del padre es m\u00e1s sucia, y el trasero del hijo m\u00e1s devorador), por qu\u00e9 no iros al exilio, a alg\u00fan lugar vil? Viendo que el pillaje del padre es conocido por todos nosotros, y el trasero velludo del hijo, no pod\u00e9is venderlo por un c\u00e9ntimo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 34: Canto: a Diana<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un himno dedicado a Diana, la diosa de la caza, la luna y el parto. Este poema es una pieza formal y reverente, que contrasta fuertemente con las obras m\u00e1s personales y sat\u00edricas de Catulo. Demuestra su capacidad para escribir en diferentes estilos y para diferentes ocasiones.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Bajo la protecci\u00f3n de Diana, nosotras, chicas puras, y muchachos: nosotros, muchachos puros, y chicas, cantamos a Diana. Oh, hija de Latona, la mayor hija del gran Jove, a quien su madre dio a luz cerca del olivo de Delos, se\u00f1ora de monta\u00f1as y de los verdes bosques, de las secretas arboledas, y de los sonoros arroyos: t\u00fa, llamada Juno Lucina en los dolores del parto, t\u00fa, llamada la todopoderosa Trivia, y Luna, de luz diurna falsa. Tu paso mensual mide el curso del a\u00f1o, llenas el techo del granjero r\u00fastico con buenas cosechas. Toma cualquier nombre sagrado que te plazca, s\u00e9 dulce ayuda para el pueblo de Roma, como lo has sido anta\u00f1o.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus34.webp\" alt=\"Pintura de figuras mitol\u00f3gicas en un paisaje\" width=\"600\" height=\"478\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figuras mitol\u00f3gicas en un paisaje<\/em><\/p>\n<h3>Poema 35: Cibeles: a Cecilio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo le pide a un papel que llame a su amigo, el poeta Cecilio, a Verona. Menciona que una chica erudita est\u00e1 profundamente enamorada de Cecilio despu\u00e9s de leer su poema inacabado sobre la diosa Cibeles. Esto muestra a Catulo interactuando con los c\u00edrculos y temas literarios contempor\u00e1neos.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Papel, me gustar\u00eda que le dijeras a Cecilio, ese tierno poeta, mi amigo, que deje el lago de Como, que venga ahora a Verona, que abandone el pueblo de all\u00ed y la orilla. Porque hay ciertos pensamientos que quiero que escuche, de su amigo y tuyo. As\u00ed, si es sabio, se apresurar\u00e1 en el camino, aunque alguna encantadora chica le llama y le pide que regrese, abraz\u00e1ndolo con ambas manos alrededor del cuello, y rogando que se demore. Quien, si se me ha dicho la verdad, ahora le ama con violento deseo. Porque, desde el momento en que ley\u00f3 su inacabada Dama de D\u00edndimo, la pobre cosita ha sido consumida por el fuego hasta el tu\u00e9tano de sus huesos. Te perdono, chica, m\u00e1s erudita que la Musa S\u00e1fica: es verdaderamente encantador, el inacabado Gran Madre Cibeles de Cecilio.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus35.webp\" alt=\"Imagen representando una deidad\" width=\"600\" height=\"487\" \/><em class=\"cap-ai\">Imagen representando una deidad<\/em><\/p>\n<h3>Poema 36: Ofrenda Quemada: a los Excrementos de Volusio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se dirige a los terribles &#8220;Anales&#8221; del poeta Volusio, llam\u00e1ndolos &#8220;excrementos de papiro&#8221;. Relata un voto hecho por su chica (Lesbia) de quemar la peor poes\u00eda como ofrenda si Catulo dejaba de escribir versos furiosos sobre ella. Como ella consideraba la obra de Volusio la peor, \u00e9l cumple sarc\u00e1sticamente el voto. Esto es una cr\u00edtica literaria disfrazada de acto religioso.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Anales, de Volusio, excrementos de papiro, cumplid la ofrenda votiva de mi chica. Ya que, por la sagrada Venus y Cupido, prometi\u00f3, que si yo le era devuelto, y dejaba de lanzar yambos salvajes, ofrecer\u00eda a los dioses las palabras m\u00e1s selectas, del peor de los poetas cojos, consumido por madera maligna. Y la chica pens\u00f3 que esto era lo peor, con encantadora risa, para conmover a los dioses. Ahora, oh diosa creada del mar azul, cuya es la sagrada Idalia, Uria, Ancona, Cn\u00eddos, Amathusia, Golgos, y el adri\u00e1tico Dirraquio, que el voto sea aceptable, cumplido, si no carece de ingenio y encanto. Pero mientras tanto, t\u00fa, entra en el fuego, t\u00fa, lleno de rusticidad y groser\u00edas, anales volusianos, excrementos de papiro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus36.webp\" alt=\"Pintura de una figura mitol\u00f3gica\" width=\"600\" height=\"462\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de una figura mitol\u00f3gica<\/em><\/p>\n<h3>Poema 37: A Rienda Suelta: a los Habituales y Egnacio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema furioso dirigido a una taberna y a sus clientes que aparentemente est\u00e1n involucrados con Lesbia. Catulo usa lenguaje gr\u00e1fico para expresar sus celos y rabia, se\u00f1alando a Egnacio, un hombre con dientes conspicuousmente blancos (ridiculizado a\u00fan m\u00e1s en el Poema 39), como un rival principal.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Taberna lasciva, y vosotros, sus habituales, nueve pilares m\u00e1s all\u00e1 de los pilares de los Gemelos, \u00bfcre\u00e9is que sois los \u00fanicos con pollas, los \u00fanicos a quienes se les permite molestar a las muchachas, y consider\u00e1is al resto cabras? O, porque cien o dos de vosotros os sent\u00e1is en fila, vosotros, tontos, \u00bfque yo no me atrevo a sodomizar a doscientos juntos? Pensad: llenar\u00e9 toda la fachada de la taberna con vuestros residuos. Porque mi chica, que ha dejado mis brazos, a quien am\u00e9 como ninguna otra chica ha sido amada, por quien se libraron tantas grandes batallas, est\u00e1 all\u00ed. Vosotros, todos los ricos y afortunados, la am\u00e1is, y, lo que es tan vergonzoso, es cierto, todos los menores, todos los frecuentes ad\u00falteros de los callejones: t\u00fa, sobre todo, uno de los velludos, descendiente de conejo de Espa\u00f1a, Egnacio. A quien una barba sombr\u00eda mejora, y dientes frotados con orina ib\u00e9rica.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 38: Una Palabra, Por Favor: a Cornificio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema quejumbroso dirigido a su amigo Cornificio. Catulo est\u00e1 enfermo y miserable y se siente descuidado por Cornificio, quien no le ha ofrecido palabras de consuelo. Contrasta su tristeza con el legendario dolor de Sim\u00f3nides.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Est\u00e1 enfermo, Cornificio, tu Catulo, est\u00e1 enfermo, por H\u00e9rcules, y es malo, y peor y peor por hora. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s, para quien es lo m\u00ednimo y m\u00e1s f\u00e1cil, traer consuelo con charla? Estoy enfadado contigo. \u00bfTanto vale mi amistad? Incluso un poco me consolar\u00eda, m\u00e1s triste que las l\u00e1grimas de Sim\u00f3nides.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 39: \u00a1Tus Dientes!: a Egnacio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema sat\u00edrico que ataca espec\u00edficamente a Egnacio y su constante sonrisa, que Catulo atribuye a sus dientes inusualmente blancos. Catulo encuentra su sonrisa perpetua inapropiada en diversas situaciones y revela el asqueroso secreto detr\u00e1s de sus dientes blancos: se limpian con orina, una pr\u00e1ctica atribuida a los antiguos \u00edberos.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Egnacio, porque tiene dientes blancos como la nieve, sonr\u00ede todo el tiempo. Si eres acusado en un tribunal, cuando el abogado arranca l\u00e1grimas, \u00e9l sonr\u00ede: si est\u00e1s de luto en la pira de hijos piadosos, la madre solitaria llorando, \u00e9l sonr\u00ede. Lo que sea, donde sea, haga lo que haga, sonr\u00ede: tiene una enfermedad, ni educada, dir\u00eda yo, ni encantadora. As\u00ed que un recordatorio para ti, de m\u00ed, buen Egnacio. Si fueras un sabino o tiburtino o un \u00fambro gordo, o etrusco regordete, o lanuviano oscuro y dentudo, o del norte del Po, y mencionar\u00e9 tambi\u00e9n a mi propio veron\u00e9s, o a cualquier otro que se limpie los dientes religiosamente, aun as\u00ed no querr\u00eda que sonrieras todo el tiempo: no hay nada m\u00e1s tonto que sonre\u00edr tontamente. Ahora eres espa\u00f1ol: en el pa\u00eds de Espa\u00f1a lo que cada hombre orina, acostumbra a cepillarse los dientes y las enc\u00edas rojas con ello, cada ma\u00f1ana, as\u00ed que el hecho de que tus dientes est\u00e9n tan pulidos solo demuestra que est\u00e1s m\u00e1s lleno de orina.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 40: \u00bfQuieres Fama?: a R\u00e1vido<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo advierte a R\u00e1vido contra intentar provocarlo insultando a su amada (probablemente Lesbia), afirmando que buscar la fama atacando a Catulo solo resultar\u00e1 en notoriedad y castigo en su verso.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfQu\u00e9 enfermedad mental, pobre peque\u00f1o R\u00e1vido, te impulsa de cabeza hacia mis yambos? \u00bfQu\u00e9 dios, mal dispuesto hacia ti, intenta iniciar una loca pelea? \u00bfO es para alcanzar fama vulgar? \u00bfPor qu\u00e9 el asalto? \u00bfQuieres ser conocido por todas partes? Lo ser\u00e1s, ya que has querido amar a mi amor, y con un largo castigo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 41: Una Demanda Irrazonable: a Ameana<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se burla de Ameana, una mujer a la que describe de forma poco halagadora, por exigirle una gran suma de dinero. La retrata como codiciosa y enga\u00f1ada, sugiriendo que necesita ayuda psiqui\u00e1trica en lugar de dinero.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Ameana, una chica follada por todos, me exige diez mil, esa chica de la horrible nariz grande, la &#8216;amiga&#8217; del Formiano en bancarrota. Reun\u00edos, vosotros que os preocup\u00e1is por la chica, reun\u00edos, m\u00e9dicos y amigos: la chica no est\u00e1 bien, no pregunt\u00e9is qu\u00e9 es: sufre de delirios de dinero.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 42: Las Tablillas de Escritura: a los Endecas\u00edlabos<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo invoca a sus versos endecas\u00edlabos, personific\u00e1ndolos como aliados, para que lo ayuden a recuperar sus tablillas de escritura de una &#8220;vil ad\u00faltera&#8221; (probablemente Lesbia o una de sus asociadas) que se burla de \u00e9l. El poema describe una escena de confrontaci\u00f3n p\u00fablica y abuso verbal, mostrando el uso de su poes\u00eda como arma por parte de Catulo.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Venid, endecas\u00edlabos, todos los que hay y de todas partes, cuantos sois. Una vil ad\u00faltera me cree una broma, y se niega a darme mis tablillas una vez m\u00e1s, si lo cre\u00e9is. La seguiremos: pedidlas de vuelta. \u00bfCu\u00e1l, preguntar\u00e9is? La que veis pavone\u00e1ndose desvergonzadamente, riendo rid\u00edculamente, exasperante, con las fauces de una perra gala. Rod\u00e9enla: pedidlas de vuelta: &#8216;\u00a1Ad\u00faltera apestosa, devuelve mis cartas, devuelve, ad\u00faltera apestosa, mis cartas!&#8217; \u00bfNo quieres? \u00a1Oh, al fango, al burdel, o si algo puede ser m\u00e1s ruinoso, \u00a1entonces eso! Pero a\u00fan as\u00ed no pienses que eso es suficiente. Ll\u00e1mala de nuevo con voz m\u00e1s alta: &#8216;\u00a1Ad\u00faltera apestosa, devuelve mis cartas, devuelve, ad\u00faltera apestosa, mis cartas!&#8217; Pero no sirve de nada: nada la molesta. Mejor cambiemos de m\u00e9todos y t\u00e1cticas, si queremos que nos sean de m\u00e1s utilidad: veamos si no podemos conseguir un rubor en esa cara descarada de perra: &#8216;Honesta y casta, devuelve mis cartas.&#8217;<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 43: Sin Comparaci\u00f3n: a <a href=\"CatullusindexA-C.php#Ameana\">Ameana<\/a><\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se dirige de nuevo a Ameana, enumerando sus muchas caracter\u00edsticas f\u00edsicas poco atractivas (nariz fea, pies, ojos, dedos, boca, lengua). Luego ridiculiza la idea de que ella sea considerada hermosa en su provincia y se atreva a compararse con su Lesbia, destacando la percibida falta de gusto en su sociedad.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Saludos, chica con una nariz no de las m\u00e1s cortas, pies no tan encantadores, ojos no de los m\u00e1s oscuros, dedos no delgados, boca nunca sanada, y una lengua no excesivamente encantadora, la &#8216;amiguita&#8217; del Formiano en bancarrota. \u00bfY la Provincia te declara hermosa? \u00bfPara ser comparada con mi Lesbia? \u00a1Oh, \u00e9poca insensata e ignorante!<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 44: Su Hacienda<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo escribe sobre su hacienda suburbana, bromeando sobre si llamarla sabina o tiburtina. Cuenta que huy\u00f3 all\u00ed para recuperarse de una tos que contrajo despu\u00e9s de asistir a una cena terrible y leer un discurso venenoso. La hacienda sirve como refugio y fuente de salud.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Oh, mi hacienda, ya seas sabina o tiburtina (pues te llaman tiburtina quienes no desean herir a Catulo: pero quienes desean hacerlo dicen que, sea cual sea la apuesta, eres sabina), pero seas sabina o tiburtina, habito gustosamente tu villa suburbana, y me quito una mala tos bronquial, que me dio un escalofr\u00edo de est\u00f3mago, culpa m\u00eda, mientras me atiborr\u00e9 en cenas extravagantes. Pues quise ser hu\u00e9sped de Sestio, as\u00ed que le\u00ed la oraci\u00f3n en el caso de Anti\u00f3, llena de veneno legal y peste, me debilit\u00f3 hasta el punto de resfriados acuosos y tos frecuente, hasta que hu\u00ed a tu seno, y recuper\u00e9 mi salud, con descanso y sopa de ortigas. Refrescado por ello, te doy muchas gracias, que no te vengas de mi error. Ahora no me importa, si vuelvo a tomar ese escrito odioso, si no soy yo, sino el propio Sestio, sibilando y tosiendo, quien contrae un escalofr\u00edo, quien me invit\u00f3 solo despu\u00e9s de que le\u00ed esa obra vil.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 45: Una Pastoral: a Septimio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un retrato dulce e idealizado de una pareja, Septimio y Acme, que expresan su amor mutuo con votos confirmados por el dios Amor (estornudando). Es un momento de afecto puro y rec\u00edproco, que contrasta con el amor turbulento por Lesbia.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Septimio, sosteniendo a su amada Acme en su regazo, dijo: &#8216;Acme, m\u00eda, si no te amo desesperadamente, y amo para siempre, continuamente a trav\u00e9s de todos los a\u00f1os, tanto como el que m\u00e1s ama, en la Libia vac\u00eda y la India abrasada, luchar\u00e9 contra alg\u00fan le\u00f3n de ojos verdes.&#8217; Mientras hablaba, Amor, a izquierda y derecha, estornud\u00f3 su aprobaci\u00f3n. Pero Acme levant\u00f3 la cabeza ligeramente y sus encantadores labios rojos hablaron a los ojos ebrios de su dulce muchacho: &#8216;As\u00ed, Septimio, <em>mea vita<\/em>, sirvamos siempre a este \u00fanico se\u00f1or, que m\u00e1s profundamente y m\u00e1s ferozmente el fuego quemar\u00e1 mi tierno tu\u00e9tano.&#8217; Mientras hablaba, Amor, a izquierda y derecha estornud\u00f3 su aprobaci\u00f3n. Ahora, aprovechando estos buenos augurios, sus esp\u00edritus mutuos aman y son amados. Septimio pone a su peque\u00f1a Acme, por encima de los sirios o brit\u00e1nicos: la fiel Acme hace de Septimio su \u00fanico amado y deseo. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda ver criaturas m\u00e1s bendecidas que un amor m\u00e1s afortunado?<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus46.webp\" alt=\"Pintura de figuras mitol\u00f3gicas\" width=\"469\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figuras mitol\u00f3gicas<\/em><\/p>\n<h3>Poema 46: Despedida Primaveral<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema que marca la llegada de la primavera y el fin del tiempo de Catulo en Bitinia. Expresa su ansia por viajar a Asia y se despide de sus amigos que se dispersar\u00e1n en diferentes direcciones. Captura el esp\u00edritu inquieto asociado con el cambio de estaciones y los viajes.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Ahora la primavera regresa, suave y templada, ahora los salvajes cielos equinocciales son calmados por las brisas m\u00e1s felices de C\u00e9firo. Los campos de Frigia ser\u00e1n abandonados, Catulo, ricas granjas de la c\u00e1lida Nicea: huiremos a las ciudades brillantes de Asia. Ahora mentes inquietas anhelan viajar, ahora los pies gozosos se agitan con placer. Oh dulce multitud de amigos, adi\u00f3s, que vinisteis juntos de lugares lejanos, a quienes caminos divergentes deben llevar.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus46.webp\" alt=\"Pintura de figuras mitol\u00f3gicas\" width=\"469\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figuras mitol\u00f3gicas<\/em><\/p>\n<h3>Poema 47: Favoritismo: a Porcio y Socrati\u00f3n<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo expresa su consternaci\u00f3n porque dos individuos indeseables, Porcio y Socrati\u00f3n, son favorecidos y cenan suntuosamente con Pis\u00f3n, mientras sus amigos dignos Veranio y F\u00e1bulos luchan. Es una queja contra la injusticia y el mal juicio en los c\u00edrculos sociales.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Porcio y Socrati\u00f3n, dos manos izquierdas de Pis\u00f3n, las picazones y hambres del mundo, \u00bfese Pr\u00edapo circuncidado os prefiere a mi Veraniolo y a mi F\u00e1bulos? \u00bfVosotros, agasajados con grandes banquetes suntuosos todos los d\u00edas: mis amigos buscando trabajo en las encrucijadas?<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 48: Pasi\u00f3n: a Iuventius<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Dirigi\u00e9ndose de nuevo a Iuventius, Catulo expresa su intenso deseo de besar sus ojos interminablemente. Al igual que el Poema 5, utiliza la hip\u00e9rbole (miles de besos, m\u00e1s que espigas de trigo) para transmitir la profundidad de su pasi\u00f3n por este joven. Esto encaja con el tema de <a href=\"https:\/\/latrespace.com\/poems-for-man-you-love\/\">poemas para el hombre que amas<\/a>, mostrando las relaciones multifac\u00e9ticas de Catulo.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Iuventius, si siempre me fuera permitido besar tus ojos dulces como la miel, podr\u00eda besarte trescientas mil veces, y nunca saciarme, ni siquiera si mis besos fueran m\u00e1s que las espigas maduras del trigo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 49: Un Cumplido: a Marco Tulio Cicer\u00f3n<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un cumplido aparentemente efusivo al famoso orador Cicer\u00f3n, llam\u00e1ndolo el descendiente m\u00e1s elocuente de R\u00f3mulo. Sin embargo, algunos eruditos interpretan este poema ir\u00f3nicamente, ya que Catulo se posiciona como el &#8220;menos de todos los poetas&#8221;, potencialmente destacando la gran diferencia en sus respectivos estatus o la desconexi\u00f3n percibida entre la oratoria y la poes\u00eda.<\/p>\n<blockquote>\n<p>El m\u00e1s elocuente de los descendientes de R\u00f3mulo, de los que son, de los que han sido, de los que ser\u00e1n a trav\u00e9s de todos los a\u00f1os, Marco Tulio, Catulo te env\u00eda las m\u00e1s c\u00e1lidas gracias, el menos de todos los poetas, tanto el menos de todos los poetas, como t\u00fa eres el m\u00e1s grande de todos los abogados.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus49.webp\" alt=\"Escultura de una figura romana\" width=\"343\" height=\"500\" \/><em class=\"cap-ai\">Escultura de una figura romana<\/em><\/p>\n<h3>Poema 50: Ayer: a Licinio Calvo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo relata un d\u00eda pasado jugando a escribir poes\u00eda e intercambiando versos con su amigo, el poeta Calvo. La experiencia fue tan estimulante que lo dej\u00f3 inquieto e incapaz de dormir, destacando la intensidad intelectual y emocional de su amistad y pasi\u00f3n compartida por la poes\u00eda.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Ayer, Calvo, d\u00eda ocioso jugamos con mis tablillas de escritura, armonizando en ser deleitosos: escribiendo versos, cada uno jugando con metros, esto y aquello, recitando juntos, entre risas y vino. Y me fui de all\u00ed encendido por tu encanto, Calvo, y por tu ingenio, de modo que, inquieto, no pude disfrutar de la comida, ni cerrar los ojos tranquilamente para dormir, sino que revolv\u00ed toda la cama salvajemente en pasi\u00f3n, anhelando ver la luz, para poder hablar contigo, y estar contigo. Pero despu\u00e9s me acost\u00e9 agotado por el esfuerzo, medio muerto en la cama, te hice este poema, placenteramente, del cual podr\u00edas deducir mi dolor. Ahora ten cuidado de no ser imprudente, no rechaces mis s\u00faplicas, te ruego, mi querido, no sea que N\u00e9mesis exija tu castigo. Es una diosa poderosa. Ten cuidado de no molestarla.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus50.webp\" alt=\"Pintura de una figura mitol\u00f3gica\" width=\"411\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de una figura mitol\u00f3gica<\/em><\/p>\n<h3>Poema 51: Una Imitaci\u00f3n de Safo: a Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una famosa adaptaci\u00f3n del Fragmento 31 de Safo, que expresa el tormento f\u00edsico y emocional experimentado por el hablante al ver a Lesbia interactuar \u00edntimamente con otro hombre. Catulo a\u00f1ade su propia estrofa final, una severa autoamonestaci\u00f3n sobre los peligros de la ociosidad, que es singularmente romana y desplaza el foco de la pura pasi\u00f3n a la virtud c\u00edvica.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Me parece igual a los dioses ese hombre, si es posible m\u00e1s que solo divino, quien sentado frente a ti, te ve sin cesar y te oye re\u00edr tan dulcemente, que con dolor feroz soy privado de todos mis sentidos: porque en el momento en que te veo, Lesbia, nada queda de m\u00ed&#8230; pero mi lengua est\u00e1 entumecida, y por mis pobres miembros arden fuegos, el eco de tu voz resuena en ambos o\u00eddos, mis ojos est\u00e1n cubiertos por la oscuridad de la noche. &#8216;Tu ociosidad es repugnante, Catulo: te deleitas en la ociosidad, y en demasiado alarde: la ociosidad arruin\u00f3 a los reyes y a las ciudades de tiempos pasados.&#8217;<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 52: Injusticia: sobre Nonio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un breve grito de desesperaci\u00f3n e impaciencia. Catulo cuestiona por qu\u00e9 deber\u00eda seguir viviendo cuando hombres corruptos e indeseables (Nonio y Vatinio) ocupan posiciones de poder e influencia en Roma.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, Catulo? \u00bfPor qu\u00e9 esperar para morir? El tumor Nonio se sienta en una silla de Magistrado, Vatinio se perjura para un Consulado: \u00bfPor qu\u00e9, Catulo? \u00bfPor qu\u00e9 esperar para morir?<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 53: Risa en la Corte: a Gayo Licinio Calvo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema corto y anecd\u00f3tico que describe un momento en la corte donde el amigo de Catulo, el orador Calvo, argumenta elocuentemente contra Vatinio (probablemente el mismo hombre del Poema 52). Alguien en la multitud, impresionado por el discurso ardiente de Calvo, exclama: &#8220;\u00a1Grandes dioses, qu\u00e9 hombrecillo tan elocuente!&#8221;, un comentario que Catulo encuentra divertido.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Me re\u00ed cuando alguien, de la multitud, mientras mi Calvo explicaba el caso Vatiniano maravillosamente, dijo admirado, levantando las manos: &#8216;\u00a1Grandes dioses, qu\u00e9 hombrecillo tan elocuente!&#8217;<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 54: \u00a1Oh <a href=\"CatullusindexA-C.php#Caesar\">C\u00e9sar<\/a>!: sobre la cabeza de Ot\u00f3n<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema fragmentario y algo oscuro que contiene insultos dirigidos a figuras menores (Ot\u00f3n, Lib\u00f3n, Suficio) y un ataque general a &#8220;nuestro \u00fanico general&#8221; (presumiblemente C\u00e9sar). Es otro ejemplo del uso de la invectiva personal por parte de Catulo.<\/p>\n<blockquote>\n<p>La cabeza de Ot\u00f3n es bastante peque\u00f1a, y las piernas de su due\u00f1o toscamente sucias, suave y delicado es el pedo de Lib\u00f3n: si no con todo eso, que entonces me desagrade con Suficio, vejez renovada&#8230; de nuevo que mis yambos in\u00fatiles te irriten, nuestro \u00fanico general.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 55: \u00bfD\u00f3nde Est\u00e1s?: a Camerius<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo busca fren\u00e9ticamente a su amigo Camerius por toda Roma, expresando su frustraci\u00f3n e insinuando que Camerius podr\u00eda estar secretamente involucrado con mujeres. Se queja de la dificultad de encontrarlo, comparando la tarea con uno de los trabajos de H\u00e9rcules, e insta a Camerius a ser abierto sobre su paradero.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Te lo ruego, si no es demasiado problema, ind\u00edcame d\u00f3nde puede estar tu sombra. T\u00fa, peque\u00f1o Camerius, te he buscado, t\u00fa, en el Circo, t\u00fa, en las librer\u00edas, t\u00fa, en el sagrado templo del gran Jove. He detenido a todas las chicas juntas en la Arcade de Pompeyo, amigo m\u00edo, cuyos rostros estaban en blanco, sin embargo. &#8216;Peores de las chicas, reveladme a mi Camerius&#8217;, as\u00ed les exig\u00ed. Una respondi\u00f3, revelando su desnudez&#8230; &#8216;Mira, se esconde en estos pechos rosados.&#8217; Pero, \u00a1oh, es un trabajo de H\u00e9rcules soportarte!: tanto como tu orgullo lo niega, amigo m\u00edo. Ya que no soy ese guardi\u00e1n de bronce de Creta, ni Ladas ni Perseo de pies alados, ya que no soy llevado por Pegaso en vuelo, ni por el r\u00e1pido equipo blanco como la nieve de Reso, a\u00f1ade a eso pies alados y rapidez y la velocidad colectiva de los vientos, Camerius podr\u00edas haber dicho con qui\u00e9n estabas: pero estar\u00eda cansado hasta el tu\u00e9tano y devorado por el cansancio excesivo si siguiera busc\u00e1ndote, amigo m\u00edo. Dinos d\u00f3nde estar\u00e1s en el futuro, habla con valent\u00eda, comprom\u00e9tete, conf\u00eda en la luz. \u00bfTe tienen ahora las chicas blancas como la leche? Si tienes la lengua atascada en la boca, ahuyentar\u00e1s todas las recompensas del amor. Venus se deleita en el lenguaje copioso. O, si quieres, cierra los labios, mientras me dejas compartir tus amores.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus55.webp\" alt=\"Pintura de figura mitol\u00f3gica realizando un trabajo\" width=\"600\" height=\"376\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figura mitol\u00f3gica realizando un trabajo<\/em><\/p>\n<h3>Poema 56: Tr\u00edo: a Cat\u00f3n<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una an\u00e9cdota breve y grosera dirigida a Cat\u00f3n (posiblemente Cat\u00f3n el Joven), que describe una escena sexualmente expl\u00edcita que Catulo presenci\u00f3 involucrando a su chica y un joven pupilo. Encuentra el incidente divertido y espera que Cat\u00f3n tambi\u00e9n lo encuentre as\u00ed. El poema destaca la disposici\u00f3n de Catulo a escribir sobre temas transgresores y dirigirlos a figuras respetadas.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00a1Oh Cat\u00f3n, algo divertido y rid\u00edculo, digno de tus o\u00eddos y tu risa! R\u00ede, Cat\u00f3n, como amas a Catulo: la cosa es divertida y bastante rid\u00edcula. Sorprend\u00ed al peque\u00f1o pupilo de mi chica empujando: aunque solo fuera para agradar a Dione, lo sacrifiqu\u00e9 a mi r\u00edgido miembro que sigue.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus56.webp\" alt=\"Pintura de figuras mitol\u00f3gicas\" width=\"600\" height=\"444\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figuras mitol\u00f3gicas<\/em><\/p>\n<h3>Poema 57: \u00a1Vosotros Dos!: a Gayo Julio C\u00e9sar<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Otro ataque punzante contra C\u00e9sar y Mamurra, llam\u00e1ndolos expl\u00edcitamente &#8220;sodomitas perversos&#8221;. Catulo se burla de sus supuestos intereses sexuales compartidos y de la percibida corrupci\u00f3n moral, reforzando los temas del Poema 29.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Bellamente emparejados los sodomitas perversos, Mamurra el catamita y C\u00e9sar. No es de extra\u00f1ar: ambos igualmente manchados, uno de Formia, el otro de la Ciudad, marcas que permanecen, que no disminuyen. Enfermos igual, estos dos gemelos, ambos algo h\u00e1biles en el mismo lecho, este no es m\u00e1s codicioso ad\u00faltero que aquel, rivales en peque\u00f1as chicas compartidas. Bellamente emparejados los sodomitas perversos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 58: Lamento por Lesbia: a Marco Celio Rufo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema corto y devastador que lamenta la ca\u00edda de Lesbia, la mujer a la que alguna vez am\u00f3 intensamente, a una vida de prostituci\u00f3n com\u00fan (&#8220;sacude el miembro de los valientes hijos de Roma&#8221; en las encrucijadas y callejones). Expresa extrema decepci\u00f3n y tristeza por su degradaci\u00f3n.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Celio, nuestra Lesbia, <em>esa<\/em> Lesbia, <em>esa<\/em> Lesbia, a quien solo Catulo am\u00f3 m\u00e1s que a s\u00ed mismo, y a todos los suyos, ahora en las encrucijadas, y por los callejones, sacude el miembro de los valientes hijos de Roma.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 59: Las Sobras: sobre Rrufa<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema grosero y grotesco sobre Rrufa, la esposa de Menenio, a quien Catulo describe carro\u00f1ando comida de las piras funerarias en el cementerio. Es una v\u00edvida descripci\u00f3n de la miseria y la desesperaci\u00f3n utilizada con efecto sat\u00edrico o despectivo.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Rrufa de Bolonia le practica sexo oral a R\u00fafulo, es la esposa de Menenio, a quien has visto a menudo, arrebatando comida, de la pira misma, en el cementerio, persiguiendo el pan cuando rueda de las llamas, siendo golpeada por el cremador medio afeitado.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 60: Leona<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema breve e intenso que cuestiona el origen de la crueldad y la insensibilidad extremas de alguien. Catulo se pregunta si nacieron de una bestia salvaje o de una figura mitol\u00f3gica monstruosa, debido a su despectivo desprecio por el sufrimiento ajeno.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfT\u00fa ahora, te cre\u00f3 una leona, de las monta\u00f1as africanas, o de las profundidades de los muslos aullantes de Escila, tan duro y asqueroso como eso, para que pudieras mostrar desprecio por la voz de s\u00faplica, en su \u00faltima desgracia, de ese coraz\u00f3n, \u00a1oh, demasiado cruel!?<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 61: Epitalamio: para Vinia y Manlio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un extenso y elaborado poema nupcial (epitalamio) para sus amigos Vinia (o Aurunculeya) y Manlio Torcuato. Dirigido a Himeneo, el dios del matrimonio, celebra la belleza de la novia, elogia al novio y ofrece bendiciones para la fertilidad y una uni\u00f3n larga y feliz. Incluye elementos rituales, bromas juguetonas (como el lanzamiento de nueces) y momentos de tierna solemnidad, mostrando el dominio de Catulo de un g\u00e9nero formal.<\/p>\n<blockquote>\n<p>T\u00fa, que habitas las colinas del Helic\u00f3n, hijo de Urania, que llevas a la tierna virgen a su hombre, \u00a1Oh Himeneo Himenaeo, Oh Himeneo Himenaeo!: corona tu frente con dulces flores de fragancia de mejorana, ponte el velo alegre, ven aqu\u00ed, llevando los zapatos azafranados en tus pies blancos como la nieve: convocado al d\u00eda feliz cantando las canciones nupciales con voz resonante, golpea tus pies en el suelo, agita la antorcha de pino en tu mano. Ahora Vinia llega a su Manlio, como Venus, adornando el Monte Ida, lleg\u00f3 a Par\u00eds, su juez frigio, una rara muchacha desposada con rara fortuna, como el mirto de Asia nacido en las ramas florecidas, que las ninfas divinas Hamadr\u00edades atienden juguetonamente ellas mismas con roc\u00edo brillante. As\u00ed que ven, perm\u00edtete acercarte, deja la cueva Aonia entre los acantilados de Tespias, deja a la ninfa Aganipe y su arroyo refrescante. Y llama a la novia a la amorosa casa de su nuevo marido, su coraz\u00f3n firmemente atado con amor, como la hiedra trepadora envuelve el \u00e1rbol, serpenteando aqu\u00ed y all\u00e1. Y vosotras, v\u00edrgenes castas, cuyo d\u00eda llegar\u00e1, cantando armoniosamente gritad, \u00a1Oh Himeneo Himenaeo, Oh Himeneo Himenaeo! Para que, al o\u00edrse llamado a cumplir su servicio, se permita acercarse, el comandante de las alegr\u00edas nupciales, el verdadero unidor en el amor. \u00bfQu\u00e9 dios mayor am\u00e1is buscado por los amantes? \u00bfA qu\u00e9 divino adoran m\u00e1s los hombres, \u00a1Oh Himeneo Himenaeo, Oh Himeneo Himenaeo!? Te invoca su padre tembloroso: para ti se desata el cinto virginal: para ti espera el novio, temeroso con nuevo deseo. T\u00fa das a la joven reci\u00e9n salida del pecho de su madre, a las manos del joven novicio, \u00a1Oh Himeneo Himenaeo, Oh Himeneo Himenaeo! Venus no puede sacar provecho de lo que la buena costumbre permite, sin ti, pero s\u00ed puede si t\u00fa quieres. \u00bfQu\u00e9 dios se atreve a compararse contigo en esto? Ninguna casa tiene descendencia sin ti, ning\u00fan padre puede alegrarse con hijos: pero s\u00ed pueden si t\u00fa quieres. \u00bfQu\u00e9 dios se atreve a compararse contigo en esto? Ning\u00fan gobernante puede establecer los l\u00edmites de su pa\u00eds: pero s\u00ed puede si t\u00fa quieres. \u00bfQu\u00e9 dios se atreve a compararse contigo en esto? Abre la cerradura de la puerta. La virgen llega. \u00bfVes c\u00f3mo las antorchas esparcen chispas brillantes? <strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..**<\/strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<strong>La noble verg\u00fcenza la retiene. Por obediente que sea, llora que tiene que irse. No llores. No hay peligro para ti, Aurunculeya, ni el d\u00eda brillante ver\u00e1 una chica m\u00e1s encantadora que t\u00fa surgir de las olas del Oc\u00e9ano. Tal flor de jacinto como florece en el peque\u00f1o jard\u00edn colorido de un hombre rico. Pero te demoras: el d\u00eda se desvanece. Que aparezca la nueva novia. Que aparezca la nueva novia, para que ahora pueda ser vista, y escuche mis palabras. \u00bfVes? Las antorchas esparcen chispas doradas: que aparezca la nueva novia. Tu marido no es voluble, entregado a adulterios pecaminosos, persiguiendo vicios vergonzosos, no desea huir del sue\u00f1o en tus tiernos pechos, y como las vides serpentean lentamente alrededor de los \u00e1rboles que reclaman, \u00e9l estar\u00e1 envuelto en tu abrazo. Pero el d\u00eda se desvanece: que aparezca la nueva novia. Oh, lecho nupcial, que para todos <\/strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<strong>**&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/strong>al pie del reluciente div\u00e1n, llega a tu amo, \u00a1qu\u00e9 alegr\u00eda, qu\u00e9 noche errante, qu\u00e9 delicias al mediod\u00eda! Pero el d\u00eda pasa: que aparezca la nueva novia. Oh, vosotros, muchachos, alzad las antorchas: veo la llama acercarse. Venid: que el canto resuene en armon\u00eda &#8216;io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo&#8217;. No reteng\u00e1is la audaz risa Fescennina, no permit\u00e1is que este obediente concubino abandonando el amor de su amo niegue a los muchachos sus nueces. \u00a1Dad nueces a los muchachos, concubino ocioso! Ya has jugueteado con las nueces suficiente: ahora s\u00e9 complacido en servir a Himeneo. Concubino, dadles nueces. Las chicas te parecieron viles, concubino, ayer, hasta hoy: ahora el rizador de pelo te alisa la barba. \u00a1Desdichado de los desdichados, concubino, dadles nueces! Hablar\u00e1s mal de abstenerte de tus esclavos, marido perfumado, pero abstente. Io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo. Sabemos lo que te est\u00e1 permitido cuando se te conoce como soltero, pero casado no est\u00e1 permitido. Io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo. Novia, ten cuidado de no negar lo que tu hombre busca, no sea que vaya a buscarlo a otra parte. Io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo. Poderoso en tu casa, y feliz en tus poderes, que act\u00faan sin ti all\u00ed, Io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo, hasta que con movimiento tembloroso la vejez de pelo blanco asienta a todo y a todos. Io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo. Con tus zapatos azafranados cruza el umbral con buenos augurios, y entra por la puerta brillante. Io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo. Mira dentro donde tu hombre yace en una cama de Tiro esper\u00e1ndote a ti sola. Io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo. \u00c9l no menos que t\u00fa arde con fuego en su coraz\u00f3n, pero interiormente mucho mayor. Io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo. Paje, suelta el brazo bien formado de la joven: ahora llega a la cama de su marido. Io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo. Vosotras, buenas esposas que conoc\u00e9is los poderes de anta\u00f1o para llevar a las j\u00f3venes al matrimonio. Io Himeneo Himenaeo io, io Himeneo Himenaeo. Ahora, novio, puedes venir: tu esposa te espera en tu cama, su hermoso rostro reluciente, como una amapola blanca, en un campo azafranado. Pero, marido, que los dioses se alegren, no eres menos hermoso, ni Venus te descuida. Pero la luz del d\u00eda vuela: ven ahora, no te demores. No se ha demorado: ahora viene. La amable Venus te ayudar\u00e1, ya que deseas abiertamente lo que deseas, no olvidar\u00e1s el amable amor. Aquel que contara tus alegr\u00edas, muchos miles, debe primero contar los granos de arena de \u00c1frica, y las estrellas relucientes. Juega a tu antojo, y r\u00e1pido dale hijos. No est\u00e1 bien que un nombre antiguo no tenga hijos, sino que debe crear de la misma ra\u00edz. Quiero que un joven Torcuato extienda su tierna mano desde el regazo de su madre, sonriendo dulcemente a su padre con labios entreabiertos. Que sea como su padre Manlio, que eso lo sepan todos los que no lo saben, y que su rostro revele la fidelidad de su madre. As\u00ed nuestra alabanza aprueba a uno nacido de una madre noble, tal como la fama inigualable resuena de Pen\u00e9lope, la madre del excelente Tel\u00e9maco. Cerrad las puertas, v\u00edrgenes: estamos satisfechas con nuestro juego. Pero vosotros, valientes compa\u00f1eros, vivid verdaderamente, y cumplid vuestro deber constantemente, con vigor y con alegr\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus61.webp\" alt=\"Pintura de figura mitol\u00f3gica tejiendo\" width=\"600\" height=\"484\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figura mitol\u00f3gica tejiendo<\/em><\/p>\n<h3>Poema 62: Canto Nupcial<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Otro epitalamio, este estructurado como un debate entre coros de j\u00f3venes y doncellas sobre el momento y la naturaleza del matrimonio. Los j\u00f3venes argumentan que es hora de casarse una vez que aparece H\u00e9spero (la estrella vespertina), mientras que las doncellas lamentan dejar a sus familias. El poema utiliza poderosas met\u00e1foras naturales (una flor oculta, una vid) para discutir la virginidad y los beneficios del matrimonio y la comunidad.<\/p>\n<blockquote>\n<p>La tarde ha llegado, j\u00f3venes, levantaos: la tarde, tan largamente esperada por los cielos, apenas muestra a\u00fan la luz. Ahora es el momento de levantarse, de dejar el rico banquete, ahora viene la virgen, ahora se canta la canci\u00f3n nupcial. \u00a1Himeneo O Himenaeo, Himeneo, est\u00e1 cerca, O Himenaeo! \u00bfVeis a las doncellas solteras, j\u00f3venes? Levantaos para recibirlas: la estrella vespertina muestra el fuego tesalio. Tal es el concurso: \u00bfveis c\u00f3mo se levantan tan \u00e1gilmente? No tem\u00e1is levantaros, cantan para ganar pareja. \u00a1Himeneo O Himenaeo, Himeneo, est\u00e1 cerca, O Himenaeo! La palma no es f\u00e1cilmente ganada por nosotros, los hombres, como iguales: considerad, las chicas necesitan prepararse entre s\u00ed. No es una preparaci\u00f3n vana: verdaderamente saben lo que es: no es de extra\u00f1ar, ya que concentran toda su mente. Nuestras mentes est\u00e1n en otra parte: nuestros o\u00eddos se dirigen a otra parte: as\u00ed seremos derrotados por la fuerza de voluntad: la victoria necesita atenci\u00f3n. Por lo tanto, concentrad vuestras mentes en ello al menos: ahora empiezan a cantar, ahora deb\u00e9is responder. \u00a1Himeneo O Himenaeo, Himeneo, est\u00e1 cerca, O Himenaeo! H\u00e9spero, \u00a1qu\u00e9 fuego, dicen, es m\u00e1s cruel que el tuyo? \u00bfQui\u00e9n puede arrancar a una hija de los brazos de su madre, de los brazos retenedores de una madre arrancar a una hija, y dar a una joven virgen a un joven ardiente? \u00bfQu\u00e9 hacen los enemigos que sea m\u00e1s cruel, al capturar una ciudad? \u00a1Himeneo O Himenaeo, Himeneo, est\u00e1 cerca, O Himenaeo! H\u00e9spero, \u00bfqui\u00e9n brilla con fuego m\u00e1s feliz en el cielo? T\u00fa, que fortaleces el v\u00ednculo del matrimonio con tu llama, con lo que los hombres juran, jur\u00e1ndolo a los padres, no unirse antes de que tu propia brillantez se levante. \u00bfQu\u00e9 hora anhelada por los dioses es m\u00e1s felizmente concedida? \u00a1Himeneo O Himenaeo, Himeneo, est\u00e1 cerca, O Himenaeo! H\u00e9spero nos ha robado a una de nosotras. <strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..**<\/strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..**Y ahora a tu salida el vigilante siempre despierta, los ladrones se esconden de noche, quienes a menudo tambi\u00e9n regresan, H\u00e9spero, t\u00fa los atrapas, mientras tu nombre cambia, al amanecer, pero a las chicas les encanta difamarte con falsas quejas. \u00bfPor qu\u00e9 se quejan, si secretamente lo desean entonces? \u00a1Himeneo O Himenaeo, Himeneo, est\u00e1 cerca, O Himenaeo! Como la flor oculta nacida en el jard\u00edn cercado, desconocida para las bestias, intacta por el arado, que las brisas endulzan, el sol fortalece, la lluvia alimenta: que muchos j\u00f3venes elegir\u00edan, y muchas j\u00f3venes: cuando esa misma flor se marchita, arrancada por una mano tierna, ning\u00fan joven la elegir\u00eda, y ninguna joven: as\u00ed la virgen, mientras est\u00e1 intacta, mientras es su amor: si pierde su flor de castidad, su cuerpo deshonrado, ya no es el deleite del muchacho, la amada de las chicas. \u00a1Himeneo O Himenaeo, Himeneo, est\u00e1 cerca, O Himenaeo! Como la vid que vemos, crecida en campo abierto, sin levantar jam\u00e1s la cabeza, sin dar jam\u00e1s uvas dulces, su tallo delicado dobl\u00e1ndose hacia abajo por el peso, de modo que en un momento su brote m\u00e1s alto tocar\u00e1 sus ra\u00edces: ning\u00fan campesino, ning\u00fan trabajador la apreciar\u00e1: pero si la misma planta est\u00e1 firmemente atada, casada con un olmo, muchos campesinos y trabajadores la apreciar\u00e1n. As\u00ed una virgen que permanece intacta y sin cultivar, envejece: mientras tomada en igual matrimonio, cuando el tiempo es maduro, es amada m\u00e1s por el hombre, menos odiosa para sus padres. \u00a1Himeneo O Himenaeo, Himeneo, est\u00e1 cerca, O Himenaeo! Y t\u00fa, chica, no luches con tal marido. No est\u00e1 bien luchar, t\u00fa, a quien tu padre te entrega, tu padre y tu madre, quienes te preparan. Tu virginidad no es enteramente tuya: parte es de tus padres: un tercio de tu padre, un tercio de tu madre, solo un tercio es tuyo: no luches contra esos dos, que conceden sus derechos al yerno con la dote. \u00a1Himeneo O Himenaeo, Himeneo, est\u00e1 cerca, O Himenaeo!<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus62.webp\" alt=\"Pintura de figuras mitol\u00f3gicas\" width=\"600\" height=\"469\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figuras mitol\u00f3gicas<\/em><\/p>\n<h3>Poema 63: De <a href=\"CatullusindexA-C.php#Berecynthia\">Berecintia<\/a> y Atis<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema narrativo largo y dram\u00e1tico que cuenta el mito de Atis, quien, en un ataque de frenes\u00ed religioso inspirado por la diosa Cibeles, se castra y se dedica a su servicio. El poema retrata v\u00edvidamente la locura del culto, el posterior arrepentimiento de Atis y el poder de Cibeles. Est\u00e1 escrito en Gal\u00edambicos, un metro dif\u00edcil y fren\u00e9tico, que refleja el tema salvaje del poema.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Tan pronto como Atis, transportado sobre los mares profundos en una barca veloz, hubo llegado a los bosques frigios, con pasos r\u00e1pidos y ansiosos, hubo regresado a un rinc\u00f3n oscuro del bosque de la diosa, aguijoneado por la furia loca, y all\u00ed, con el juicio errante, se hab\u00eda cortado los test\u00edculos con una piedra afilada, y hab\u00eda visto sus miembros restantes desprovistos de poder, y el suelo de aquel pa\u00eds manchado de sangre fresca, tom\u00f3 el tambor ligeramente en sus p\u00e1lidas manos, tu tambor, Cibeles, tuyo, Gran Madre, en tu rito, y golpeando el sonoro cuero de toro con dedos delicados, cant\u00f3 a sus seguidores, mientras temblaba por su asalto: &#8216;Galas, venid, levantaos, a los altos bosques de Cibeles, ahora, venid, ahora, ganado errante de la Dama de D\u00edndimo, como exiliados errando aqu\u00ed en una orilla extra\u00f1a, seguidores de mi camino, guiados por m\u00ed, amigos m\u00edos, sufristeis los mares r\u00e1pidos y las olas salvajes y os cercenasteis el sexo de vuestros cuerpos con gran odio: alegrad el esp\u00edritu de la Dama con movimientos veloces. Desterrad el tonto retraso de vuestras mentes: venid, ahora, seguid, a la casa de la fr\u00edgia Cibeles, al bosque de la diosa fr\u00edgia, donde la voz del c\u00edmbalo choca, el tambor resuena, donde el flautista frigio toca una ca\u00f1a curva, donde las M\u00e9nades coronadas de hiedra agitan violentamente sus cabezas, donde representan los ritos sagrados con aullidos agudos, donde la comitiva errante de la diosa suele merodear, donde debemos apresurarnos con nuestro r\u00e1pido triple paso.&#8217; Mientras Atis, la mujer fingida, canta esto a sus amigos, el coro b\u00e1quico de repente grita con lenguas temblorosas, el tambor lo repite suavemente, los c\u00edmbalos huecos resuenan. El coro veloz llega al verde Ida con pies apresurados. Atis, al frente, jadeando salvajemente, aguijoneando sus dispersos sentidos, entra en el oscuro bosque acompa\u00f1ado por el tambor, como una novilla salvaje escapando del peso del yugo: las \u00e1giles Galas siguen a su l\u00edder de pies veloces. Luego, ya que cansados, sin comida, llegan al bosque de Cibeles, son tomados por el sue\u00f1o debido a sus excesivos trabajos. El torpor tonto abruma los ojos que ceden al languor: el frenes\u00ed loco se desvanece en la calma de la respiraci\u00f3n suave. Pero cuando el Sol desde su dorado rostro escane\u00f3 los cielos brillantes con ojo radiante, la tierra \u00e1spera y el mar salvaje, y disip\u00f3 las sombras de la noche con sus vivaces corceles, entonces la Gracia, Pas\u00edtea, toma el r\u00e1pido Sue\u00f1o, volando del despierto Atis, a su coraz\u00f3n palpitante. As\u00ed, r\u00e1pidamente, del dulce sue\u00f1o y libre de locura, Atis record\u00f3 sus acciones en sus pensamientos, y vio con coraz\u00f3n claro qu\u00e9 y d\u00f3nde hab\u00eda estado, volvi\u00e9ndose de nuevo con mente apasionada hacia el mar. All\u00ed, contemplando las vastas aguas con ojos llorosos, alz\u00f3 la voz y lament\u00f3 tristemente su patria: &#8216;Tierra que me engendraste, tierra que me diste a luz, yo, que te dej\u00e9 tan tristemente, he llegado a los bosques de Ida, como un esclavo que huye de su amo, as\u00ed estoy entre nieves, y las heladas guaridas de criaturas salvajes, y deber\u00eda en mi locura entrar en una de sus guaridas, \u00bfd\u00f3nde pensar\u00eda encontrarte enterrada en esos lugares? El ojo agudo mismo desea volverse hacia ti, mientras mi pensamiento est\u00e1 libre un rato de las criaturas salvajes. \u00bfMe han tra\u00eddo de mi distante hogar a este bosque? \u00bfPerder\u00e9 pa\u00eds, posesiones, amigos, parientes? \u00bfPerder\u00e9 foro, palestra, estadio y gimnasio? Dolor sobre dolor, una y otra vez queja en el coraz\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 forma no he tenido, qu\u00e9 no he realizado? Yo una mujer, yo un joven, un mozo, un ni\u00f1o, yo la flor de los atletas, la gloria de la palestra: mi puerta frecuentada, mi umbral c\u00e1lido, mi casa enguirnaldada con guirnaldas de flores, al amanecer la separaci\u00f3n de mi cama. \u00bfAhora soy tra\u00eddo aqu\u00ed, sacerdote y esclavo de la divina Cibeles? \u00bfYo, para ser M\u00e9nade: una parte de m\u00ed mismo: un hombre est\u00e9ril? \u00bfYo para adorar en el verde Ida en un lugar cubierto de nieve helada? \u00bfYo para vivir mi vida bajo las altas cumbres de Frigia, donde los ciervos frecuentan los bosques, donde vaga el jabal\u00ed salvaje? Ahora me lamento de lo que hice, ahora me arrepiento.&#8217; Mientras los r\u00e1pidos sonidos salen de sus labios rosados, las palabras frescas llegan a los o\u00eddos gemelos de la diosa, mientras Cibeles suelta los leones de su yugo y aguijonea a la bestia de la izquierda: le habl\u00f3, diciendo: &#8216;Ve ahora, s\u00e9 feroz, para que lo enloquezcas, para que se vea obligado a regresar al bosque por el dolor de su locura, \u00e9l que desea escapar de mi dominio tan libremente. Que tu cola hiera tu espalda, que se vean las marcas, haz que todo el lugar resuene con tu bramido rugiente, agita tu melena roja ferozmente sobre tu cuello tenso.&#8217; As\u00ed habl\u00f3 Cibeles en amenaza y solt\u00f3 la correa. La bestia salvaje, impuls\u00e1ndose a la velocidad, excitada en esp\u00edritu, se desgarr\u00f3, rugi\u00f3, irrumpi\u00f3 locamente a trav\u00e9s de los matorrales. Y cuando lleg\u00f3 al margen h\u00famedo de las arenas blancas, y vio al delicado Atis cerca de las olas del oc\u00e9ano, carg\u00f3. \u00c9l huy\u00f3 demente hacia el bosque salvaje: all\u00ed para ser esclavo para siempre, por el resto de su vida. \u00a1Diosa, Gran Diosa, Cibeles, Se\u00f1ora de D\u00edndimo, Ama, que toda tu ira est\u00e9 lejos de mi casa: haz que otros se exciten, haz que otros hombres deliren locamente!<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus63.webp\" alt=\"Pintura de figuras mitol\u00f3gicas en un paisaje\" width=\"600\" height=\"461\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figuras mitol\u00f3gicas en un paisaje<\/em><\/p>\n<h3>Poema 64: De los Argonautas y un Epitalamio para Peleo y Tetis<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Este es el poema m\u00e1s largo y ambicioso de Catulo, una epopeya en miniatura que combina mitolog\u00eda y emoci\u00f3n humana. Describe el viaje del Argo, la boda del mortal Peleo y la diosa marina Tetis, y, lo m\u00e1s notable, la tr\u00e1gica historia de Ariadna, abandonada por Teseo en Naxos (representada en el lecho nupcial). El poema contrasta la era heroica, donde los dioses se mezclaban con los mortales, con el presente corrupto. El largo lamento de Ariadna es una poderosa expresi\u00f3n de traici\u00f3n y dolor.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Una vez, dicen, pinos nacidos en las alturas del Peli\u00f3n flotaron a trav\u00e9s de las claras olas de Neptuno, hasta el r\u00edo Fasis y las fronteras de Eetes, con hombres escogidos, robles del pueblo argivo, esperando robar el Vellocino de Oro de la C\u00f3lquida, osando surcar las profundidades saladas en su nave veloz, barriendo las aguas azules con remos de abeto. La diosa misma que guarda las alturas de la ciudad, que uni\u00f3 la curva estructura al quilla de pino, hizo avanzar su nave con vientos ligeros. Aquella nave fue la primera en explorar el mar desconocido: as\u00ed, mientras araba las aguas azotadas por el viento con su proa, y emblanquec\u00eda las olas agitadas con espuma de los remos, las Nereidas se alzaron de las deslumbrantes profundidades blancas del mar, asombradas por esta maravilla del oc\u00e9ano. En aquellos y otros d\u00edas, ojos mortales vieron a las ninfas marinas alzarse, cuerpos completamente desnudos, hasta sus pezones, de las blancas profundidades. Entonces Peleo, dicen, se inflam\u00f3 de amor por Tetis, entonces Tetis no despreci\u00f3 el matrimonio con un mortal, entonces el propio J\u00fapiter accedi\u00f3 al matrimonio de Tetis. \u00a1Oh h\u00e9roes, nacidos en una era elegida, salve, raza divina! \u00a1Oh descendencia de una madre bendita, salve una vez m\u00e1s! A menudo os saludar\u00e9 en mi canto. Y te saludo a ti, tan bendecido en tu afortunado matrimonio, jefe de la Tesalia del Peli\u00f3n, a quien el propio J\u00fapiter, creador de los dioses, cedi\u00f3 a su amada: \u00bfno te posey\u00f3 Tetis, la m\u00e1s encantadora de las Nereidas? \u00bfNo te permiti\u00f3 Tetis llevarte a su nieta, y Oc\u00e9ano, que abraza el mundo entero con el mar? Cuando al tiempo se\u00f1alado se levantan las llamas anheladas, toda Tesalia se api\u00f1a en el palacio, las salas se llenan de una alegre asamblea: traen consigo regalos, declarando su alegr\u00eda en sus miradas. Cieros est\u00e1 desierto: dejan el Tempe ftio, las casas de Crannon y las murallas de Larisa, se re\u00fanen en Farsalia, se agolpan bajo los techos de Farsalia. Nadie cultiva los campos, los cuellos de los bueyes se ablandan, ni el arado curvo limpia bajo las vides, ni el buey arrastra la tierra hacia afuera con la hoja, ni la hoz aclara la sombra de los \u00e1rboles frondosos, el tosco \u00f3xido ataca el arado descuidado. Pero el palacio resplandece brillante con oro y plata a trav\u00e9s de todas las ricas y amplias salas. Las sillas de marfil brillan, las copas relucen en las mesas, todo el palacio alegrado con el esplendor de la riqueza real. En medio del palacio un lecho sagrado, verdaderamente gozoso para el matrimonio de la diosa, reluciente con marfil indio, te\u00f1ido con los tintes rojos obtenidos del m\u00farice p\u00farpura. La tela representa en formas antiguas, con arte maravilloso, en toda su variedad, la excelencia de dioses y hombres. Aqu\u00ed se ven las orillas resonantes de Naxos, Teseo, a bordo de su nave, desvaneci\u00e9ndose r\u00e1pidamente, observado por Ariadna, con pasi\u00f3n incontrolable en su coraz\u00f3n, sin creer a\u00fan que ve lo que ve, apenas despierta de un sue\u00f1o enga\u00f1oso, encontr\u00e1ndose abandonada miserablemente en arenas vac\u00edas. Pero el h\u00e9roe indiferente que huye golpea las profundidades con sus remos, arrojando sus vanas promesas a los vientos tempestuosos. La chica minoica sigue contemplando la distancia, con ojos l\u00fagubres, como la estatua de una Bacante, contempla, \u00a1ay!, y se hincha con grandes olas de dolor, ya no permanece el fino turbante en su cabello dorado, ya no est\u00e1 oculta por su vestido ligeramente velado, ya no el cintur\u00f3n bien formado sujeta sus pechos blancos como la leche, todo ello disperso, desliz\u00e1ndose completamente de su cuerpo, juega a sus pies en el mar salado. Pero, sin importarle ahora el turbante o el vestido flotante, la chica perdida miraba hacia ti, Teseo, con todo su coraz\u00f3n, esp\u00edritu, mente. \u00a1Desdichada, para quien la brillante Venus reserv\u00f3 los espinosos cuidados del luto constante en tu coraz\u00f3n, desde aquel tiempo en que convinieron al belicoso Teseo, dejando las costas curvas del Pireo, llegar a las regiones cretenses del rey inflexible. Pues entonces forzados por una cruel plaga, dicen, como castigo, para absolver el asesinato de Androgeo, diez j\u00f3venes escogidos de Atenas y diez muchachas solteras sol\u00edan ser entregadas juntas como sacrificio al Minotauro. Con este mal se turbaron las estrechas murallas hasta que Teseo eligi\u00f3 ofrecerse por su querida Atenas en lugar de que tales atenienses muertos fueran llevados no muertos a Creta. Y as\u00ed en una nave veloz y con suaves brisas lleg\u00f3 al gran Minos y a sus orgullosas salas. Tan pronto como la princesa ech\u00f3 su mirada sobre \u00e9l con deseo, ella a quien el lecho casto nutri\u00f3, respirando dulces perfumes en el tierno abrazo de su madre, a\u00fan mientras los arroyos del Eurotas rodean un mirto que desprende sus variados colores a la brisa primaveral, no apart\u00f3 sus ojos encendidos de \u00e9l, hasta que concibi\u00f3 una llama por todo su cuerpo que ardi\u00f3 completamente hasta las profundidades de sus huesos. \u00a1Ah, tristemente el Joven incita una pasi\u00f3n inexorable en corazones castos, \u00e9l que mezcla alegr\u00eda y penas para los mortales, y ella que gobierna Golgos e Idalia frondosa, incluso ella, que agita la mente de una chica enamorada, a menudo suspirando por un extra\u00f1o de cabello rubio! \u00a1Cu\u00e1ntos miedos sufre la chica en su d\u00e9bil coraz\u00f3n! \u00a1Cu\u00e1ntas veces palidece: m\u00e1s a\u00fan que el oro p\u00e1lido. Mientras Teseo se dirig\u00eda ansioso a luchar contra el monstruo salvaje, \u00a1o se acercaba la muerte o la recompensa de la fama! Prometiendo peque\u00f1os regalos, no desagradables ni en vano, hizo sus oraciones a los dioses con labios cerrados. Ahora, como una tormenta arranca una rama de roble temblorosa, o un pino c\u00f3nico con corteza resinosa, en las alturas del Monte Tauro, retorciendo su fuerza invicta en el viento (cae de cabeza, lejos, arrancado de ra\u00edz, destrozando todo y todo a su paso), as\u00ed Teseo volc\u00f3 el cuerpo conquistado de la bestia, sus cuernos in\u00fatiles derribados, vac\u00edo de aliento. Luego regres\u00f3, ileso, a gran gloria, guiado por el rastro errante del hilo fino, para que su salida del laberinto inestable del palacio no fuera impedida por alg\u00fan error inadvertido. Pero \u00bfqu\u00e9 debo relatar, desvi\u00e1ndome m\u00e1s del tema de mi poema: la chica, abandonando la vista de su padre, los abrazos de sus hermanas, y por \u00faltimo los de su madre, ella desdichada por la alegr\u00eda de su hija perdida al preferir el dulce amor de Teseo a todo esto: o su ser llevada en barco a la orilla espumosa de Naxos, o su consorte con coraz\u00f3n indiferente desvaneci\u00e9ndose, ella conquistada, sus ojos suaviz\u00e1ndose en el sue\u00f1o? A menudo fuertes gritos clamaron el frenes\u00ed en su coraz\u00f3n ardiente vertido desde las profundidades de su pecho, y luego sub\u00eda los escarpados acantilados en su dolor, donde la vasta marea marina se extiende a la vista, luego corr\u00eda contra las olas en el temblor salado, sosteniendo sus suaves ropas sobre sus desnudos muslos, y exclamaba l\u00fagubremente esta \u00faltima queja, un sollozo helado saliendo de su rostro h\u00famedo: &#8216;Falso Teseo, \u00bfes por esto que me llevas de la tierra de mi padre, hombre infiel, para abandonarme en una orilla desierta? \u00bfEs as\u00ed como te desvaneces, despreocupado del poder de los dioses, \u00a1ay!, indiferente, llevando a casa tus perjuros malditos? \u00bfNada pudo alterar la medida de tu cruel mente? \u00bfNinguna misericordia estuvo cerca de ti, hombre inexorable, para que pudieras compadecerte de mi coraz\u00f3n? Sin embargo, una vez me hiciste promesas con esa voz halagadora, me dijiste que esperara, no esta miseria, sino un matrimonio alegre, las anheladas canciones de boda, todo en vano, disperso en las brisas a\u00e9reas. Ahora, ninguna mujer debe creer las promesas de un hombre, ni creer que haya verdad alguna en las palabras de un hombre: cuando sus mentes est\u00e1n fijas en su deseo, no temen los juramentos, no perdonan sus promesas: pero tan pronto como la lujuria de su mente \u00e1vida est\u00e1 saciada, no temen las palabras, no les importa el perjurio. Seguramente yo te rescat\u00e9 del medio de la tempestad del destino, y m\u00e1s, renunci\u00e9 a mi medio hermano, a quien abandon\u00e9 a ti con traici\u00f3n al final. Por eso me dejan para ser despedazada por bestias, y presa de aves marinas, sin sepultar, al morir, en la tierra dispersa. \u00bfQu\u00e9 leona te pari\u00f3 bajo una roca desierta, qu\u00e9 mar te concibi\u00f3 y te escupi\u00f3 de las olas espumosas, qu\u00e9 Sirtes, qu\u00e9 fiera Escila, qu\u00e9 vasta Caribdis, t\u00fa que me devuelves esto, por el don de tu dulce vida? Si el matrimonio conmigo no estaba en tu coraz\u00f3n, porque tem\u00edas los crueles preceptos de tu viejo padre, a\u00fan podr\u00edas haberme llevado de vuelta a tu casa, donde te habr\u00eda servido, una esclava feliz en su tarea, lavando tus hermosos pies en agua clara, cubriendo tu cama con la tela p\u00farpura. Pero \u00bfpor qu\u00e9 quejarme al viento indiferente en vano? Est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del mal, y sin sentidos, incapaz de o\u00edr lo que se dice, sin voz para responder. Ya se est\u00e1 dirigiendo ahora hacia el medio del oc\u00e9ano, y nada humano aparece en este p\u00e1ramo de algas. As\u00ed el cruel azar me atormenta en mis \u00faltimos momentos, incluso privando mis o\u00eddos de mi propio lamento. \u00a1J\u00fapiter todopoderoso, ojal\u00e1 las naves atenienses no hubieran tocado las orillas de Cnosos, desde el principio, llevando su carga fatal para el toro ingobernable, un capit\u00e1n infiel amarrando sus cuerdas a Creta, un hu\u00e9sped maligno, escondiendo un prop\u00f3sito cruel bajo una hermosa apariencia, encontrando descanso en nuestras salas! Ahora, \u00bfa d\u00f3nde puedo regresar? \u00bfDe qu\u00e9 desesperada esperanza depender? \u00bfBuscar\u00e9 las laderas de Ida? Pero el cruel mar con sus profundidades de agua divisoria me separa de ellas. \u00bfO esperar\u00e9 la ayuda de mi padre? \u00bfNo lo abandon\u00e9, para seguir a un hombre manchado con la sangre de mi hermano? \u00bfO deber\u00eda confiar en el amor de un marido para consolarme? \u00bfQui\u00e9n apenas dobla los remos lentos huyendo de m\u00ed? M\u00e1s a\u00fan, estoy viva en una isla solitaria sin refugio, y no se ve escape de las olas oce\u00e1nicas circundantes. No hay forma de volar, no hay esperanza: todo est\u00e1 mudo, todo est\u00e1 desierto, todo habla de ruina. Sin embargo, mis ojos a\u00fan no se cierran en la muerte, no hasta que mis sentidos hayan dejado mi cuerpo cansado, hasta que la verdadera justicia sea dictada por los dioses, y la divina ayuda que ruego en mi \u00faltima hora. As\u00ed que vosotras, Eum\u00e9nides que castig\u00e1is vengando los cr\u00edmenes de los hombres, vuestras frentes coronadas con cabello serpentino, llevando ira en vuestro aliento, aqu\u00ed, aqu\u00ed, venid a m\u00ed, escuchad mis quejas, que yo, desdichada \u00a1ay!, forzo, debilitada, ardiendo, desde el tu\u00e9tano de mis huesos, ciega de rabia loca. Puesto que estas verdades nacen en las profundidades de mi pecho, no permitir\u00e9is que mi lamento os pase desapercibido, sino que como Teseo me dej\u00f3 sola, por su intenci\u00f3n, diosas, por esa voluntad, perseguidlo a \u00e9l y a los suyos con asesinato.&#8217; Cuando estas palabras hubieron salido de su triste pecho, la chica turbada rogando acciones crueles, el jefe de los dioses asinti\u00f3 con voluntad invencible: ante lo cual la tierra y el mar cruel temblaron y las estrellas brillantes se agitaron en los cielos. Ahora la mente de Teseo se llen\u00f3 de una niebla oscura y todas las instrucciones que hab\u00eda tenido fijas en la memoria antes de esto, fueron borradas de sus pensamientos, sin levantar la dulce se\u00f1al a su padre en duelo, cuando el puerto de Atenas apareci\u00f3 a la vista. Pues dicen que cuando Egeo se separ\u00f3 de su hijo, mientras la nave de la diosa dejaba la ciudad, lo cedi\u00f3 al abrazo del viento con estas palabras: &#8216;Hijo, m\u00e1s querido para m\u00ed que mi larga vida, hijo, a quien abandon\u00e9 por azar incierto, recientemente devuelto a m\u00ed en los \u00faltimos d\u00edas de mi vejez, ya que mi destino y tu feroz virtud te arrancan de m\u00ed, contra mi voluntad, cuyos ojos fallidos a\u00fan no est\u00e1n saciados con el rostro de mi querido hijo, no te env\u00edo feliz con coraz\u00f3n gozoso, ni te permito llevar banderas de buena fortuna, sino que empiezo con las muchas tristezas en mi mente, manchando mis cabellos blancos con tierra y ceniza esparcida, luego cuelga lienzo inacabado del m\u00e1stil errante, para que la vela oscurecida de l\u00fagubre lino espa\u00f1ol pueda hablar el dolor y la pasi\u00f3n en mi mente. Pero si aquel que habita en la sagrada It\u00f3n, que prometi\u00f3 defender al pueblo y la ciudad de Erecteo, te permite mojar tu mano con la sangre del toro, entonces aseg\u00farate de que este mandato sea cumplido, enterrado en tu coraz\u00f3n que recuerda, para no ser borrado por el tiempo: que tan pronto como pongas los ojos en nuestras colinas, despoja completamente la tela oscura de las vergas, e iza velas blancas con tus cuerdas trenzadas, para que vi\u00e9ndolas desde el principio, conozca la alegr\u00eda en mi coraz\u00f3n feliz, cuando un tiempo feliz revele tu regreso.&#8217; Estas palabras a Teseo, una vez constantes en la mente, se desvanecieron como nubes de nieve golpeadas por una r\u00e1faga de viento en las cumbres de altas monta\u00f1as. Pero cuando su padre, buscando la vista desde la altura de la ciudadela, l\u00e1grimas interminables inundando sus ojos ansiosos, vio por primera vez las velas de tela oscura, se arroj\u00f3 de cabeza desde la altura del acantilado, creyendo a Teseo perdido por el destino inexorable. As\u00ed el fiero Teseo entr\u00f3 en el palacio de luto por la muerte de su padre, y conoci\u00f3 el mismo dolor de mente que hab\u00eda causado a la descuidada Ariadna, ella que miraba entonces donde su nave se hab\u00eda desvanecido meditando los muchos cuidados en su coraz\u00f3n herido. Pero el brillante Baco se apresura de otra parte con su coro de S\u00e1tiros y Silenos de Nisa, busc\u00e1ndote, Ariadna, ardiendo de amor por ti. <strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..**<\/strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..**En \u00e9xtasis sus Bacantes deliran locamente, enajenadas en mente, con gritos de &#8216;\u00a1euhoe!&#8217; y cabezas sacudidas, algunas bland\u00edan el tirso con la punta oculta, algunas agitaban los miembros desgarrados de los toros, algunas se coronaban con serpientes entrelazadas, algunas celebraban los ritos secretos de la caja hueca, ritos que deseaban que los profanos oyeran en vano: otras golpeaban los tambores con la palma de sus manos, o produc\u00edan un claro resonar de c\u00edmbalos redondeados: soplaban interminables llamadas estridentes en las trompas y la flauta b\u00e1rbara chirriaba con temibles melod\u00edas. Tales las espl\u00e9ndidas obras de tapicer\u00eda figurada cubriendo el lecho sagrado que su tela abrazaba. El pueblo de Tesalia, despu\u00e9s de mirar ansiosamente, qued\u00f3 satisfecho, comenzaron a dejar el santuario de la diosa. Como C\u00e9firo agita las olas dispuestas, rizando el mar pl\u00e1cido con la brisa matutina, mientras Aurora se levanta hacia el umbral del Sol errante, de modo que al principio se mueven lentamente golpeadas por un suave soplo, y su salpicar resuena con ligero lamento, mientras despu\u00e9s aumentan, hinch\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s, y reflejan el rojo del amanecer a lo lejos mientras se levantan: as\u00ed, aqu\u00ed y all\u00e1, con pies errantes la multitud se dispersa hacia sus hogares, dejando el patio del palacio real. Tras su partida lleg\u00f3 Quir\u00f3n, el l\u00edder de los Centauros, desde el escarpado Peli\u00f3n llevando regalos del bosque: pues lo que los campos dan, lo que el pa\u00eds de Tesalia produce en las altas cumbres, lo que las flores a orillas del r\u00edo la fecundidad del c\u00e1lido viento del oeste produce, lo trajo tejido en guirnaldas confusas, para que el palacio sonriera, encantado por fragancias felices. Al instante lleg\u00f3 Peneo al verde Tempe, Tempe, cuyos bosques colgantes lo rodean por arriba, dejando a Pasifae para ser honrada por la danza del mar: no con las manos vac\u00edas, ya que llevaba un alto haya por las ra\u00edces, y laurel de hoja larga de un tronco recto, y no sin un planeo inclinado, y \u00e1lamo flexible, hermana del quemado Faet\u00f3n, y cipr\u00e9s a\u00e9reo. Los coloc\u00f3 tejidos, aqu\u00ed y all\u00e1, alrededor de la casa hasta que el patio se puso verde, velado con follaje fresco. Prometeo lo sigui\u00f3, h\u00e1bil de mente, mostrando d\u00e9biles rastros de su antiguo castigo, cuando una vez sufri\u00f3, colgado en apretadas cadenas del alto saliente de roca. Luego el padre de los dioses con su sagrada consorte, y sus hijos, descendieron de los cielos, dejando atr\u00e1s solo a ti, Febo, y a la que naci\u00f3 junto contigo, ella que vive en las laderas de Ida: Peleo a\u00fan es despreciado por ambos, t\u00fa y tu hermana, y no celebrar\u00e9is las antorchas de la boda de Tetis. Luego los dioses sentaron sus miembros en los blancos bancos, en mesas ricamente colmadas de variados alimentos, mientras, moviendo sus cuerpos en danza temblorosa, las Parcas comenzaron a pronunciar su canto prof\u00e9tico. Un temblor se apoder\u00f3 de sus cuerpos, sus tobillos blancos completamente cubiertos por el dobladillo rojo de sus vestidos, y una cinta roja rodeando su cabello blanco, y sus manos estaban ocupadas, como siempre, en su trabajo eterno. La mano izquierda sosten\u00eda la rueca, enrollada con lana suave, luego la derecha, sacando el hilo ligeramente, lo moldeaba con dedos hacia arriba, luego, retorci\u00e9ndolo bajo el pulgar, hac\u00eda girar el huso nivelado en suave rotaci\u00f3n, y a menudo un diente que pellizcaba igualaba las hebras, y fragmentos de lana, que una vez sobresal\u00edan de los hilos ligeros, se adher\u00edan a sus labios secos: y, delante de sus pies, lana brillante de un vell\u00f3n suave era guardada por una cesta tejida de sauce. Entonces con voz clara, apartando el vell\u00f3n, vertieron estas profec\u00edas en canto divino, canto que no ser\u00eda demostrado err\u00f3neo, por ninguna cantidad de a\u00f1os. &#8216;Defensa de Tesalia, el m\u00e1s querido de los descendientes de J\u00fapiter, a\u00f1adiendo gloria maravillosa a tus grandes poderes, acepta lo que las alegres hermanas traen a la luz, verdaderos or\u00e1culos: pero vosotros que acompa\u00f1\u00e1is el destino, volad, guiando hilos: volad, huso. Ahora H\u00e9spero te trae la anhelada novia, la esposa se acerca bajo una estrella afortunada, quien derrama su coraz\u00f3n a ti con tierno amor, y se prepara a acostarse contigo en sue\u00f1o l\u00e1nguido, extendiendo sus delicados brazos bajo tu fuerte cuello. Volad, guiando hilos: volad, huso. Ninguna casa ha albergado jam\u00e1s tal amor, ning\u00fan amor ha unido jam\u00e1s amantes en tal uni\u00f3n, a\u00fan cuando la armon\u00eda llega a Tetis y a Peleo. Volad, guiando hilos: volad, huso. Un hijo, Aquiles, nace para ti, libre de miedo, notorio por nunca dar la espalda a un enemigo, fuerte de coraz\u00f3n, quien, a menudo vencedor en la inestable carrera a pie, supera al veloz ciervo con cascos ardientes. Volad, guiando hilos: volad, huso. Ning\u00fan h\u00e9roe se atreve a enfrentarlo en batalla, cuando los r\u00edos frigios fluyen con la sangre del pueblo de Teucro, y el tercer heredero del enga\u00f1oso P\u00e9lope arrasa las murallas de Troya, sitiada en la fatigosa guerra. Volad, guiando hilos: volad, huso. A menudo las mujeres en los funerales de sus hijos lamentan sus ilustres poderes y brillantes haza\u00f1as, mientras el cabello descuidado les cae sobre sus cabezas blancas, y manos d\u00e9biles marcan sus pechos marchitos. Volad, guiando hilos: volad, huso. Ahora, como un segador que siega prematuramente las densas espigas, siega los campos dorados bajo sus \u00e1vidos pies, destruye los cuerpos troyanos con su fiera espada. Volad, guiando hilos: volad, huso. Las olas del Escamandro que caen en cascada al veloz Helesponto dar\u00e1n testimonio de su gran valor, su paso estrechado por los cuerpos amontonados de los muertos, las aguas profundas mezcladas con sangre caliente. Volad, guiando hilos: volad, huso. Al fin, ser\u00e1 testigo tambi\u00e9n de un precio de muerte pagado, cuando una tumba amontonada junto al alto terrapl\u00e9n reciba el cuerpo blanco y liso de una joven virgen sacrificada. Volad, guiando hilos: volad, huso. Luego, como la suerte concede las riquezas de la ciudad troyana a los griegos cansados, soltando el v\u00ednculo de Neptuno, el alto t\u00famulo ser\u00e1 empapado con la sangre de Polixena: quien, inclin\u00e1ndose como un sacrificio a la espada de doble filo, caer\u00e1 de rodillas, un cad\u00e1ver mutilado. Volad, guiando hilos: volad, huso. As\u00ed, cumplid los deseos de vuestros corazones, un\u00edos en el amor. Que el marido acepte a su diosa en contrato gozoso, ahora que la novia sea entregada a su amante compa\u00f1ero. Volad, guiando hilos: volad, huso. La nodriza que regrese al amanecer no rodear\u00e1 su cuello con la cinta de ayer, ni la madre ansiosa junto al lecho triste de una hija turbada, renunciar\u00e1 a la esperanza de queridos nietos. Volad, guiando hilos: volad, huso.&#8217; Tal el canto anta\u00f1o cantado de feliz profec\u00eda a Peleo, desde los divinos corazones de las Parcas. Una vez los dioses en persona visitaron las casas puras de los h\u00e9roes, y se mostraron a la multitud mortal, los dioses a\u00fan no estaban acostumbrados al desprecio de los hombres por la piedad. A menudo el padre de los dioses, revisitando su templo brillante, cuando los ritos anuales llegaban en los d\u00edas santos, ve\u00eda cien toros tendidos en el suelo. El errante Baco a menudo guiaba a las Bacantes gritando, con su cabello suelto, en la alta cumbre del Parnaso, cuando todos apresur\u00e1ndose en emulaci\u00f3n desde la feliz ciudad de Delfos recib\u00edan al dios con altares humeantes. A menudo en las luchas fatales de la guerra, Marte, o la veloz Minerva, se\u00f1ora del lago Tritonis, o la virgen Artemisa aparec\u00edan para exhortar a las multitudes de hombres armados. Pero despu\u00e9s la tierra fue contaminada por la impiedad malvada y todos huyeron de la justicia con mentes \u00e1vidas, la mano del hermano se manch\u00f3 con la sangre de un hermano, el hijo dej\u00f3 de llorar por sus padres muertos, el padre eligi\u00f3 la muerte del hijo menor para adquirir una sola mujer en su plenitud, la madre imp\u00eda se extendi\u00f3 bajo el hijo ignorante, sin miedo a profanar el santuario dom\u00e9stico. Toda piedad se confundi\u00f3 con la impiedad en frenes\u00ed malvado apartando la voluntad justa de los dioses de nosotros. As\u00ed, tales como ellos no visitan nuestros matrimonios, ni se permiten acercarse a nosotros, a la luz del d\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus64.webp\" alt=\"Pintura representando una escena mitol\u00f3gica con figuras danzando\" width=\"600\" height=\"480\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura representando una escena mitol\u00f3gica con figuras danzando<\/em><\/p>\n<h3>Poema 65: La Promesa: a Hortalo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se disculpa con su amigo Hortalo (quiz\u00e1s Quinto Hortensio Hortalo, un orador) por no poder enviarle poes\u00eda debido a su abrumador dolor por la muerte de su hermano. Compara su incapacidad para componer con una chica que pierde una manzana oculta, un regalo de su amante. Promete enviar versos a imitaci\u00f3n de Cal\u00edmaco a pesar de su tristeza.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aunque estoy continuamente agotado por el dolor del duelo, alejado, Hortalo, de las eruditas muchachas, incapaz de dar el dulce fruto de las Musas, la mente turbada por tantos sentimientos oscuros (pues \u00faltimamente el agua que fluye en las profundidades del Leteo ba\u00f1a los p\u00e1lidos pies de mi hermano, a quien, arrancado de mis ojos, la tierra aplasta bajo la orilla del troyano Reteo. \u00bfNunca m\u00e1s te ver\u00e9, hermano m\u00e1s encantador que la vida? Pero siempre te amar\u00e9, es cierto, siempre cantar\u00e9 tu muerte en canci\u00f3n l\u00fagubre, como Prone de Daulia canta en la densa sombra de las ramas, lamentando el destino del muerto \u00cdtilo) incluso en tan gran tristeza, Hortalo, todav\u00eda te env\u00edo estos versos a imitaci\u00f3n de Cal\u00edmaco, no sea que pienses que tus palabras sin buena raz\u00f3n se han perdido de mi mente en el viento que pasa, como la manzana enviada como regalo secreto de un amante rueda del pecho de la chica casta, colocada bajo la ropa suave, tristemente olvidada, hasta que, al levantarse de golpe ante la llegada de su madre, se sacude y rueda en descenso vertiginoso, dejando un rubor conocedor en su triste rostro.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 66: El Mech\u00f3n de Pelo: Berenice<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una traducci\u00f3n del &#8220;Mech\u00f3n de Berenice&#8221; de Cal\u00edmaco. El poema es hablado por un mech\u00f3n del cabello de la reina Berenice, que ella dedic\u00f3 como voto por el regreso seguro de su marido y que posteriormente fue transformado en una constelaci\u00f3n. El mech\u00f3n narra su viaje a los cielos y expresa su anhelo por su ama. La traducci\u00f3n de Catulo de Cal\u00edmaco demuestra su compromiso con la poes\u00eda helen\u00edstica y su habilidad para manejar temas eruditos y mitol\u00f3gicos.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aquel que contempl\u00f3 todas las luces en los vastos cielos, que aprendi\u00f3 el orto y el ocaso de las estrellas, c\u00f3mo se oscurece la belleza ardiente del sol veloz, c\u00f3mo desaparecen las constelaciones en momentos fijos, c\u00f3mo el dulce amor tienta a Diana, pasando secretamente cerca de los acantilados del Latmo, en su curso a\u00e9reo: ese mismo Con\u00f3n, el astr\u00f3nomo, me vio brillar intensamente en el umbral del cielo, un mech\u00f3n de cabello de la cabeza de Berenice, ella que extendiendo sus delicados brazos hizo promesas a una multitud de dioses, en aquel tiempo en que el gran rey reci\u00e9n casado se hab\u00eda ido a devastar las fronteras de Asiria, llevando dulces rastros de contienda nocturna, esos que se producen por los despojos v\u00edrgenes. \u00bfEs realmente odiada Venus por las novias? \u00bfEs enga\u00f1ada la alegr\u00eda de los padres por sus falsas l\u00e1grimas, derramadas copiosamente dentro del umbral del lecho? Si fuera verdad que suspiraban, no habr\u00edan apoyado tanto mi divinidad. Mi reina me ense\u00f1\u00f3 eso, con sus muchos y dolorosos lamentos, cuando su nuevo marido se fue a la cruel batalla. \u00bfY no es el duelo de un lecho vac\u00edo lo que lloras, sino la lacrimosa separaci\u00f3n de un querido hermano? \u00a1Qu\u00e9 tristes cuidados corroen el n\u00facleo del coraz\u00f3n por dentro! \u00a1Como si, turbada, tu mente estuviera totalmente perdida, privada de todo sentimiento en tu pecho! Pero reconozco la verdadera grandeza en una chica. Seguramente no se olvida aquel valiente acto por el cual se gan\u00f3 un reino para un marido, que nadie m\u00e1s fuerte se atrevi\u00f3? Pero \u00a1qu\u00e9 tristes palabras se dijeron al despedir a este marido! \u00a1J\u00fapiter, cu\u00e1ntas veces te roz\u00f3 la mano los ojos! \u00bfQu\u00e9 dios te ha cambiado tanto? \u00bfO es el deseo de un amante de no estar ausente del amado cuerpo por mucho tiempo?&#8217; Y, tambi\u00e9n, me prometiste, a todos los dioses, no sin sangre de toros, por tu querido marido, si tra\u00eda su regreso. No tard\u00f3 en a\u00f1adir la Asia cautiva a los l\u00edmites de Egipto. Cumplo las promesas anteriores, por esos hechos, con este nuevo tributo que me une a los cielos. De mala gana, \u00a1oh Reina, fui separada de tu cabello, de mala gana: lo juro por ti y por esa cabeza tuya, que es digna, aunque uno jurara en vano: pero qui\u00e9n podr\u00eda pretender ser igual al acero mismo? Incluso la monta\u00f1a es derribada por \u00e9l, el mayor y brillante hijo de las costas de Macedonia, superado cuando los persas crearon un nuevo mar, cuando los b\u00e1rbaros condujeron su flota por medio del Athos. \u00bfQu\u00e9 puede hacer el cabello cuando tales cosas caen ante la hoja? \u00a1Por J\u00fapiter, que perezca toda la tribu de los c\u00e1libes, y aquellos que primero buscaron las vetas de metal bajo la tierra, y c\u00f3mo cortar cosas duras con hierro! Hace poco las hermanas lloraban mi destino como un mech\u00f3n cortado, cuando, de Locris, Arsino\u00e9 envi\u00f3 los caballos alados del propio Memn\u00f3n et\u00edope, batiendo, con alas temblorosas, el aire de C\u00e9firo, el Viento del Oeste, su hermano nacido con \u00e9l, y transport\u00e1ndome a trav\u00e9s del cielo sombr\u00edo, vol\u00f3 y me coloc\u00f3 en el regazo de la casta Venus. La propia Arsino\u00e9 envi\u00f3 all\u00ed a su sirviente, habitante griego de la costa can\u00f3pica. Mi llegada cambi\u00f3 los cielos, para que la corona dorada de la frente de Ariadna no estuviera sola fija en el cielo brillante: sino, para que yo tambi\u00e9n brillara, fiel despojo de aquel cabello dorado, la diosa pasando, mojada por el diluvio, al templo de los dioses, me coloc\u00f3 como una nueva constelaci\u00f3n entre las antiguas. Pues, tocando las estrellas de la Virgen y el salvaje Le\u00f3n, unida a Calisto, hija de Lica\u00f3n, caigo hacia el oeste, guiando al lento Boyero, que se funde tard\u00edamente con el profundo Oc\u00e9ano. Pero aunque los pasos de los dioses me tocan de noche, la luz a\u00fan me devuelve al mar antiguo. (S\u00e9panlo, con vuestro permiso, Destino, Virgen Ramnusia, ya que nada oculto de la verdad por miedo, ni, aunque las estrellas me dispersen con palabras furiosas, elijo ocultar la verdad enterrada del coraz\u00f3n.) No me deleito en estas cosas, tanto como sufro por estar separada, separada del cabello de mi se\u00f1ora, con el cual, cuando la chica sol\u00eda probar todos los perfumes, yo misma absorb\u00eda miles. Ahora vosotras, a quienes unen las anheladas antorchas nupciales, no entregu\u00e9is vuestros cuerpos al abrazo mutuo, desnudando vuestros pechos al quitaros la ropa, antes de que el \u00f3nice me deleite con su don placentero, vuestro \u00f3nice, vosotras que por derecho adorn\u00e1is el lecho casto. Pero ella que se entrega a adulterios impuros, que absorba del pecado el don vano de polvo ligero: ya que no busco premio de quienes no lo merecen. Pero que una gran armon\u00eda, \u00a1oh novias, habite siempre en vuestra casa, amor continuo siempre. T\u00fa, mi Reina, cuando veas tu divina constelaci\u00f3n, al aplacar a Venus con luces festivas, no me dejes libre de tus perfumes, sino d\u00f3tame con dones mayores. \u00a1Ojal\u00e1 cayeran las estrellas! Me convertir\u00eda en cabello real, \u00a1y entonces que Ori\u00f3n brille junto a Acuario!<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus66.webp\" alt=\"Pintura representando figuras mitol\u00f3gicas\" width=\"313\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura representando figuras mitol\u00f3gicas<\/em><\/p>\n<h3>Poema 67: Sobre la Puerta Ad\u00faltera de Alguien<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema \u00fanico en el que Catulo pregunta a la puerta de una casa sobre los esc\u00e1ndalos sexuales que han ocurrido dentro. La puerta relata historias de adulterio e incesto que involucran a la familia del nuevo propietario. Esta perspectiva inusual permite a Catulo entregar chismes y s\u00e1tira desde el punto de vista de un objeto inanimado.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00a1Oh, salve, dulce puerta, agradable a un marido, agradable a un padre, y que J\u00fapiter te a\u00f1ada su virtuoso poder, que serviste fielmente a Balbo, dicen, por un buen tiempo, cuando el viejo pose\u00eda la casa \u00e9l mismo, y serviste al hijo, por el contrario, bastante mal, se dice, cuando te convertiste en regalo de boda con el viejo muerto. Vamos, dinos, por qu\u00e9 exhibes este cambio, abandonando viejas lealtades de propiedad? &#8216;No es culpa m\u00eda (agrado a este Cecilio, a quien ahora he sido entregado), aunque se dice que es m\u00eda, no es pecado m\u00edo que cualquiera pueda decir algo: verdaderamente una puerta de tu gente te responde, a m\u00ed, a quienquiera que se descubra alguna mala acci\u00f3n, todos gritan: &#8220;Es tu culpa, puerta.&#8221;&#8216; No basta decir eso, con una palabra, sino que debes hacer lo que cualquiera pueda ver y saber. &#8216;\u00bfC\u00f3mo puedo? \u00bfNadie pregunta ni se molesta en saber? Lo har\u00e9, dime, no dudes. &#8216;Bueno, primero, la virgen, dicen, que nos fue entregada, era falsa. El marido no fue el primero en tocarla, aquel cuya espada cuelga m\u00e1s fl\u00e1cida que una remolacha tierna, sin levantar nunca la mitad de su t\u00fanica: pero dicen que el padre viol\u00f3 el lecho de su hijo, y deshonr\u00f3 la desafortunada casa, o bien porque su imp\u00eda mente ard\u00eda con lujuria ciega, o bien porque el hijo era in\u00fatil, con semilla est\u00e9ril, as\u00ed que fue necesario buscar a uno m\u00e1s vigoroso, que pudiera desatar su cinto virginal.&#8217; Hablas de un padre ilustre con piedad asombrosa. Que viene en el regazo de su propio hijo. &#8216;Y Brescia bajo los acantilados de Cicnea, que Mella dorado con agua dulce atraviesa, Brescia querida madre de mi Verona, dice que no es el \u00fanico conocido por haberla tenido, sino que habla de Postumio y Cornelio con pasi\u00f3n, con quienes cometi\u00f3 vil adulterio. \u00bfAqu\u00ed alguien habr\u00e1 dicho? &#8220;\u00bfC\u00f3mo sabes, puerta, a quien nunca se le permite dejar el umbral de su amo, ni escuchar a la gente, sino fijada a este poste, tan acostumbrada a abrir y cerrar la casa?&#8221; A menudo la he o\u00eddo sola en voz furtiva hablar a sus sirvientas sobre sus pecados, los nombres que he dicho siendo pronunciados, ella esperando que yo no tuviera ni habla ni o\u00eddo. Adem\u00e1s, a\u00f1adi\u00f3, alguien m\u00e1s, cuyo nombre no quiero decir, no sea que levante su roja ceja. Es un hombre alto, que litig\u00f3 un gran pleito una vez, sobre un falso embarazo en un vientre mentiroso.&#8217;<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 68: Amistad: a Manlio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema complejo y emocional dirigido a su amigo Manlio, quien le ha escrito a Catulo buscando consuelo o poes\u00eda. Catulo explica su incapacidad para brindar consuelo o componer versos alegres debido a su profundo dolor por la muerte de su hermano y su continuo sufrimiento en el amor. Toca temas de amistad, p\u00e9rdida, amor y el prop\u00f3sito de la poes\u00eda. Esto tambi\u00e9n sirve como un punto general sobre c\u00f3mo los poetas capturan diversas relaciones humanas, aunque las <a href=\"https:\/\/latrespace.com\/aunt-poems-for-nephew\/\">poemas para sobrinos de t\u00edas<\/a> espec\u00edficos son un nicho tem\u00e1tico distinto.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Que me env\u00edes esta carta, escrita con l\u00e1grimas, a m\u00ed, aplastado por el destino y la amarga desventura, para que me levante, y regrese del umbral de la muerte, uno naufragado, arrojado por las olas espumosas del mar, uno a quien la sagrada Venus priva del sue\u00f1o suave, abandonado, soportando un lecho vac\u00edo, sin deleitarse en los dulces cantos de la Musa de los poetas antiguos, acostado despierto toda la noche con una mente ansiosa: eso me complace, ya que me llamas amigo, y buscas aqu\u00ed los dones de las Musas y Venus. Pero en caso de que mis problemas no te sean conocidos, Manlio, o pienses que me desagradan los deberes de un amigo, perm\u00edteme contar las olas de la desgracia en las que yo mismo me hundo, no sea que busques m\u00e1s ricos dones de un hombre desdichado. En aquel tiempo, cuando se me entreg\u00f3 la primera toga blanca, cuando mi juventud pas\u00f3 floreciendo por la feliz primavera, jugu\u00e9 m\u00e1s que suficiente: la diosa no me era desconocida, la obra que mezclaba lo amargo con lo dulce. Pero todos mis estudios se perdieron en el dolor por la muerte de mi hermano. \u00a1Oh desdichado, haberme quitado a mi hermano: t\u00fa, hermano, t\u00fa, al morir, arruinaste mi buena fortuna, contigo toda nuestra casa est\u00e1 enterrada, contigo perecen todas nuestras alegr\u00edas en una, que tu amor nutri\u00f3 en dulce vida. De modo que, arruinado en pensamiento, abandono esos estudios y todas las delicias de la mente. Por lo tanto, cuando dices que es vergonzoso para Catulo estar en Verona, que aqu\u00ed alguien conocido solo calienta miembros fr\u00edos en un lecho vac\u00edo, no es vergonzoso, Manlio, mi tristeza es grande. As\u00ed que perd\u00f3name si no te otorgo esos dones que el duelo me quita, mientras no puedo. Ya que no hay gran provisi\u00f3n de libros aqu\u00ed conmigo, necesito vivir en Roma: all\u00ed est\u00e1 mi casa, all\u00ed est\u00e1 mi lugar, all\u00ed paso mi tiempo: solo una de mis muchas cajas de libros me sigue aqu\u00ed. Ya que es as\u00ed, no pienses que hago algo con mala intenci\u00f3n, o que me falte en absoluto noble sentimiento: es en ti y en nadie m\u00e1s en quien busco prodigar riquezas: adem\u00e1s, ofrecer\u00eda cualquier riqueza que tuviera.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 68b: Conmemoraci\u00f3n: a Alio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Considerado por algunos como una continuaci\u00f3n del Poema 68, este poema conmemora la bondad de Alio (o Malio\/Manlio), quien proporcion\u00f3 a Catulo y a su amante (probablemente Lesbia) una casa para su romance. Catulo expresa una profunda gratitud, contrastando la fidelidad de Alio con la infidelidad de otros. Incluye el conmovedor lamento por su hermano muerto y una digresi\u00f3n mitol\u00f3gica sobre Laodam\u00eda y Protesilao.<\/p>\n<blockquote>\n<p>No puedo ocultar, diosas, las cosas en las que Alio me ayud\u00f3, o cu\u00e1ntos servicios ha realizado, no sea que el tiempo fugaz en edades olvidadizas oculte esta bondad suya en ciega noche: pero os lo cuento a vosotras: hablad a muchos futuros miles y que este papel hable en su vejez, <strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..**<\/strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<strong>y que los muertos se vuelvan m\u00e1s y m\u00e1s famosos, que la ara\u00f1a hilando su fina tela en lo alto no realice su tarea sobre el nombre descuidado de Alio. Pues sab\u00e9is cu\u00e1n inconstante Venus me habr\u00eda turbado, y de qu\u00e9 manera pudo haberme quemado, cuando yo pudo haber ardido como las rocas sicilianas, o las aguas de Malis en las Term\u00f3pilas Oeteanas, mis ojos afligidos no cesaron de derretirse con l\u00e1grimas interminables, mis mejillas se inundaron de una lluvia triste. Entonces como un arroyo de monta\u00f1a brillando en las alturas a\u00e9reas, brotando de roca musgosa, que, habiendo ca\u00eddo de cabeza de valles inclinados, atraviesa el medio de regiones densamente pobladas, dulce consuelo para el labor fatigoso de los viajeros, cuando el calor feroz agrieta los campos secos: como un viento favorable que llega soplando ligeramente al marinero sacudido en la negra tempestad, ahora orando a P\u00f3lux, ahora implorando a C\u00e1stor, tal fue la ayuda de Alio para m\u00ed. Abri\u00f3 el campo cerrado con un amplio camino, y nos concedi\u00f3 a m\u00ed y a mi chica una casa, donde continuamos nuestro asunto mutuo, a la cual mi brillante diosa acud\u00eda con pasos suaves, pos\u00f3 sus elegantes sandalias en el umbral desgastado, descans\u00f3 sus pies brillantes, como una vez con ardiente pasi\u00f3n Laodam\u00eda lleg\u00f3 a la casa, comenzada en vano, de Protesilao su marido, el sacrificio a\u00fan no apaciguando el amor de los dioses por la sangre sagrada. Nada me plazca mucho, Destino, Virgen Ramnusia, que quiz\u00e1s recibas sin querer. Laodam\u00eda aprendi\u00f3 de la p\u00e9rdida de su marido c\u00f3mo el altar hambriento desea sangre sagrada: se vio forzada a soltar el cuello de su nuevo esposo, antes de que un invierno, y otro que regresaba, hubieran saciado el ansioso amor con sus largas noches, para que pudiera aprender a vivir sin un marido perdido, a quien las Parcas sab\u00edan que no vivir\u00eda mucho si iba como soldado a las murallas de Troya. Pues ahora el rapto de Helena hab\u00eda forzado a los nobles griegos a levantar a sus hombres para Troya, Troya (\u00a1el mal!) una tumba com\u00fan para Asia y Europa, Troya la amarga ruina de hombres y de toda virtud, \u00bfno has tra\u00eddo siquiera la muerte de mi hermano? \u00a1Oh, ay del hermano arrebatado de m\u00ed, oh, ay la luz brillante de un hermano perdido, contigo toda nuestra casa est\u00e1 enterrada, contigo perecen todas nuestras alegr\u00edas en una, que tu amor nutri\u00f3 en dulce vida. T\u00fa que, lejos, no est\u00e1s enterrado entre tumbas famosas, ni cerca de las cenizas de los conocidos, sino que la vil Troya, la infeliz Troya, guarda tu tumba, en el suelo m\u00e1s lejano de una tierra extranjera. A la cual dicen que los hombres de Grecia se apresuraron desde todas partes, abandonando sus santuarios dom\u00e9sticos, no sea que Par\u00eds, complacido, se llevara a su antojo, a un lecho tranquilo, a la ad\u00faltera que hab\u00eda raptado. Por tu desgracia, entonces, encantadora Laodam\u00eda, tu marido te fue arrebatado, m\u00e1s querido para ti que la vida y el esp\u00edritu: la pasi\u00f3n del amor, trag\u00e1ndote en un torbellino, te llev\u00f3 al empinado abismo, como dicen que se sec\u00f3 el suelo del griego Feneo cerca de Cilene, cuando se dren\u00f3 la espesa ci\u00e9naga, que H\u00e9rcules, el de estirpe divina, una vez se atrevi\u00f3 a abrir, en el tu\u00e9tano excavado de las monta\u00f1as, cuando sus seguras flechas golpearon a las aves Estinfalias, a las \u00f3rdenes de un amo peor, para que el umbral de los cielos pudiera ser frecuentado por m\u00e1s dioses, y Hebe no permaneciera virgen mucho tiempo. Pero tu profundo amor, que ense\u00f1\u00f3 a una chica ind\u00f3mita a soportar el yugo, fue a\u00fan m\u00e1s profundo que aquel abismo. Ya que el nieto criado por una hija \u00fanica no es tan querido por su padre, hijo de su vejez, que, cuando el nombre del ni\u00f1o apenas se inscribe en el testamento del abuelo, disponiendo de sus riquezas, eliminando la alegr\u00eda imp\u00eda de la familia despectiva, ahuyenta a los buitres de su cabeza blanca: ninguna esposa fue jam\u00e1s tan agradable para una paloma blanca, que dicen que a menudo pecaminosamente da muchos m\u00e1s besos picoteando con su pico, que cualquier mujer que m\u00e1s all\u00e1 de toda medida anhela tanto. Pero solo t\u00fa superas su gran pasi\u00f3n, t\u00fa que eres ganada para siempre por un hombre de cabello dorado. T\u00fa, a quien la luz de mi vida concedi\u00f3 poco o nada en valor, cuando se entreg\u00f3 en mi regazo, quien a menudo brillaba, con Cupido correteando a su alrededor, brillante en su t\u00fanica azafranada. Incluso si a\u00fan no est\u00e1 contenta solo con Catulo, soportar\u00e9 los asuntos infrecuentes de una amante t\u00edmida, no sea que sea demasiado molesto a la manera de los tontos. A menudo incluso Juno, la m\u00e1s grande de las diosas, se traga su ardiente ira ante los pecados de su esposo, conociendo los muchos asuntos del siempre dispuesto J\u00fapiter. Y los hombres no se comparan con los dioses, <\/strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<strong>**&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/strong>soportan la ingrata carga de un padre preocupado. Sin embargo, no guiada por la mano de su padre, ella viene a m\u00ed, a la casa, fragante con perfumes asirios, me trae el maravilloso regalo en la noche secreta, ella misma, robada del pecho de su marido. Y eso es suficiente, si solo eso se me concede, que ella marque ese d\u00eda con una luz m\u00e1s brillante. Esto entonces, Alio, para ti, lo que puedo, un regalo hecho de canto, a cambio de tu amistad, no sea que este d\u00eda y aquel, y otros sobre otros, toquen tu nombre con corrosiones de \u00f3xido. Y que los dioses a\u00f1adan m\u00e1s a esto, esos dones que Temis sol\u00eda traer a los piadosos de anta\u00f1o. Que seas feliz, tanto t\u00fa como tu vida, tanto tu casa en la que nos alegramos, y la dama, y aquel que primero te dio a m\u00ed, de cuya fuente naci\u00f3 todo nuestro bien, y ella, antes que todo, m\u00e1s querida para m\u00ed que \u00e9l, luz de mi vida, por cuya existencia, vivir me es dulce.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus68.webp\" alt=\"Pintura de figuras mitol\u00f3gicas entrando a una habitaci\u00f3n\" width=\"600\" height=\"417\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figuras mitol\u00f3gicas entrando a una habitaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<h3>Poema 69: Oloroso: a Rufo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se dirige a Rufo, explicando por qu\u00e9 ninguna mujer lo desea: tiene un olor terrible (&#8220;una cabra salvaje bajo las axilas&#8221;). Le aconseja sin rodeos a Rufo que se deshaga del olor si quiere atraer mujeres.<\/p>\n<blockquote>\n<p>No me sorprende por qu\u00e9 ninguna chica desea poner sus tiernos muslos debajo de ti, Rufo, ni siquiera si la debilitaras con regalos de vestidos raros, los deleites de las gemas m\u00e1s claras. Una cierta historia malvada te hiere: que cuentan de ti: que tienes una cabra salvaje bajo las axilas. Todos odian eso, no es de extra\u00f1ar: ya que es una bestia verdaderamente maloliente, no una con la que las chicas se acuestan. As\u00ed que o matas la cruel plaga para sus narices, o dejas de sorprenderte por qu\u00e9 huyen.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 70: Fidelidad de Mujer<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un epigramas corto y c\u00ednico que reflexiona sobre la naturaleza ef\u00edmera de las promesas de una mujer en el amor. Catulo afirma que su chica dice que se casar\u00eda solo con \u00e9l, pero tales palabras deben ser desestimadas como tan transitorias como el viento o el agua que corre.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Mi chica dice que prefiere no casarse con nadie m\u00e1s que conmigo, ni siquiera si el propio J\u00fapiter se lo pidiera. Ella dice: pero lo que una chica dice a su amante ansioso, deber\u00eda escribirse en el viento y en el agua que corre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 71: Venganza<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema breve y grosero que se regodea con satisfacci\u00f3n en las dolencias f\u00edsicas (olor corporal y gota) de un rival que est\u00e1 involucrado con su amante. Catulo ve su sufrimiento durante el sexo como una forma de venganza.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si el olor a cabra bajo los brazos impide justamente a alguien, o si una gota lenta los incapacita merecidamente, tu rival, que mantiene ocupada a tu amante, es descubierto por ti maravillosamente enfermo de ambos. Ahora, cada vez que la folla, te vengas de la pareja: ella est\u00e1 turbada por el olor, \u00e9l est\u00e1 arruinado por la gota.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 72: Familiaridad: a Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema fundamental en el ciclo de Lesbia, que expresa la dolorosa paradoja del amor y la estima. Catulo le dice a Lesbia que conocerla mejor, parad\u00f3jicamente, lo ha hecho arder m\u00e1s ferozmente de amor, pero la valora <em>menos<\/em>. La familiaridad ha erosionado el respeto que una vez sinti\u00f3 por ella como un padre por sus hijos, dejando solo pasi\u00f3n atormentada.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Una vez dijiste que prefer\u00edas solo a Catulo, Lesbia: no habr\u00edas tenido a J\u00fapiter antes que a m\u00ed. Te apreciaba entonces no como un amante com\u00fan, sino como un padre aprecia a sus hijos, a su familia. Ahora te conozco: as\u00ed, aunque ardo m\u00e1s ferozmente, sin embargo, vales mucho menos para m\u00ed, y eres m\u00e1s insignificante. \u00bfC\u00f3mo es eso, preguntas? El dolor de tal amor hace que un amante ame m\u00e1s, pero valore menos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus72.webp\" alt=\"Pintura de figuras mitol\u00f3gicas\" width=\"430\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de figuras mitol\u00f3gicas<\/em><\/p>\n<h3>Poema 73: Amigo Fallido<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una amarga reflexi\u00f3n sobre la ingratitud humana. Catulo desaconseja ser amable con todos, ya que a menudo se encuentra con la falta de agradecimiento. Se siente m\u00e1s herido por alguien a quien consideraba su amigo m\u00e1s cercano, ilustrando su desilusi\u00f3n con la lealtad.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Deja de querer ser amable con todos, o de creer que alguien puede volverse bueno. Todos son ingratos: ser generoso no logra nada, m\u00e1s bien cansa incluso, y da\u00f1a enormemente: as\u00ed conmigo, a quien nadie oprime tan pesada, amargamente, como aquel que una vez me consider\u00f3 su \u00fanico amigo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 74: Seguridad: a Gelio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un esc\u00e1ndalo epigramas sobre Gelio, quien evita la posible cr\u00edtica de su t\u00edo sobre asuntos sexuales seduciendo a la esposa del t\u00edo. Al involucrarse en incesto ad\u00faltero, Gelio asegura el silencio de su t\u00edo, convirti\u00e9ndolo efectivamente en un &#8220;Harp\u00f3crates silencioso&#8221;.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Gelio hab\u00eda o\u00eddo que su t\u00edo sol\u00eda reprender a cualquiera que realizara o hablara de los deleites del amor. Para evitar esta desgracia \u00e9l mismo, sedujo a la esposa de su t\u00edo, e hizo de su t\u00edo un Harp\u00f3crates silencioso. Lo que quer\u00eda, lo hizo: pues, ahora, aunque sodomizara a su propio t\u00edo, su t\u00edo no dir\u00eda una palabra.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus74.webp\" alt=\"Imagen de una estatua\" width=\"466\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Imagen de una estatua<\/em><\/p>\n<h3>Poema 75: Encadenado: a Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una expresi\u00f3n corta y poderosa de la profundidad del enredo emocional de Catulo con Lesbia. Su mente ha sido tan corrompida y arruinada por sus faltas y su servicio a ella que, parad\u00f3jicamente, es incapaz de desearle el bien incluso si fuera virtuosa, ni de dejar de amarla incluso si estuviera en su peor momento. Est\u00e1 emocionalmente atrapado.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Mi mente ha quedado reducida a esto, por tus faltas, Lesbia, y se ha arruinado tanto en tu servicio, que ahora no podr\u00eda desearte el bien, aunque te convirtieras en lo mejor, ni dejar de amarte si haces lo peor.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 76: Amabilidad Pasada: a los Dioses<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una oraci\u00f3n sentida a los dioses, donde Catulo reflexiona sobre su pasada virtud y fidelidad (contrastando con el comportamiento de Lesbia) y ruega por la liberaci\u00f3n del tormento de su amor por ella. Reconoce la dificultad de dejar ir, pero lo presenta como su \u00fanica salvaci\u00f3n. Ya no pide su amor o castidad, solo la libertad de su sufrimiento.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si recordar las buenas acciones pasadas es placentero para un hombre, cuando se considera virtuoso, sin violar lazos sagrados, ni usar los nombres de los dioses en ning\u00fan contrato para enga\u00f1ar a los hombres, entonces te quedan muchos placeres, Catulo, en el resto de la vida, debido a esta pasi\u00f3n ingrata. Ya que todo el bien que un hombre puede hacer o decir a alguien, ha sido dicho y hecho por ti. Todo, que confiado a un coraz\u00f3n ingrato, se pierde. \u00bfPor qu\u00e9 atormentarte entonces m\u00e1s? \u00bfPor qu\u00e9 no endurecer tu mente, y encogerte de ella, y dejar de ser infeliz, ya que los dioses son hostiles? Es dif\u00edcil dejar ir de repente un amor pasado, es dif\u00edcil, pero te gratificar\u00eda hacerlo: esa es tu \u00fanica salvaci\u00f3n. Eso es para que lo pruebes, para que intentes, si puedes o no. \u00a1Oh, dioses, si la misericordia es vuestra, o si alguna vez trajisteis ayuda a un hombre en el momento mismo de su muerte, mirad mi dolor y, si he vivido puramente, quitadme esta plaga, esta destrucci\u00f3n, para que el torpor que se arrastra en las profundidades de mi cuerpo ahuyente toda alegr\u00eda de mi coraz\u00f3n. Ya no pido que ella me ame de frente, o, lo imposible, que sea casta: elijo la salud, y librarme de esta asquerosa enfermedad. \u00a1Oh, dioses, concededme esto por toda mi amabilidad.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 77: Traidor: a Rufo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema corto e intenso que acusa a Rufo, un antiguo amigo, de traici\u00f3n. Catulo siente que Rufo lo ha da\u00f1ado insidiosamente y ha destruido su felicidad, refiri\u00e9ndose a \u00e9l como &#8220;veneno cruel&#8221; y &#8220;ruina de mi amistad&#8221;.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Rufo, en quien confi\u00e9 como amigo, in\u00fatil y sin sentido, (\u00bfIn\u00fatil? M\u00e1s bien, a un precio grande y malvado), \u00bfte has arrastrado a mi vida as\u00ed, y has roto mis entra\u00f1as, \u00a1ay, ay, me has robado todo mi bien? Me has robado, \u00a1oh veneno cruel de mi vida, oh ruina de mi amistad!<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 78: El Pander: a Galo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un epigramas breve y sard\u00f3nico sobre Galo, quien facilita una relaci\u00f3n entre la esposa de su hermano y su hijo. Catulo llama a Galo &#8220;lindo&#8221; por organizar este escandaloso asunto, pero tambi\u00e9n &#8220;est\u00fapido&#8221; porque esencialmente est\u00e1 permitiendo el adulterio dentro de su propia familia.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Galo tiene hermanos, de los cuales uno tiene la esposa m\u00e1s encantadora, el otro el hijo m\u00e1s encantador. Galo es un hombre lindo: ya que los une como amantes, para que ese hermoso muchacho se acueste con esa hermosa chica. Galo es un hombre est\u00fapido, al no verse a s\u00ed mismo como marido, que instruye a un sobrino en el adulterio de la esposa de un t\u00edo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 78b: Inmortalidad<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un fragmento breve, posiblemente relacionado, que lamenta la contaminaci\u00f3n de los labios puros de una chica por la &#8220;saliva asquerosa&#8221; de alguien. Contiene una amenaza de que las acciones del ofensor ser\u00e1n recordadas y expuestas por toda la eternidad a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Pero ahora lamento que tu saliva asquerosa haya contaminado los labios puros de una chica pura. A\u00fan as\u00ed no lo har\u00e1s impunemente: ahora todos los a\u00f1os te conocer\u00e1n, y la antigua tradici\u00f3n dir\u00e1 lo que eres.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 79: No Tan Justo: a Lesbio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo comenta sarc\u00e1sticamente sobre &#8220;Lesbio&#8221; (el hermano de Lesbia, probablemente Clodio Pulcro), a quien Lesbia prefiere incluso a Catulo. Se\u00f1ala que Lesbio puede ser guapo, pero su verdadera naturaleza o linaje es cuestionable, sugiriendo que no ser\u00eda reconocido como tal por muchos.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lesbio es bonito. \u00bfPor qu\u00e9 no? Ya que a Lesbia le gusta m\u00e1s que t\u00fa y toda tu gente, Catulo. Pero a\u00fan as\u00ed que este muchacho bonito venda a Catulo y a toda su gente si encontrara a tres que reconocieran su nacimiento.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 80: Regalo: a Gelio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema grosero y expl\u00edcito dirigido a Gelio, cuestionando por qu\u00e9 sus labios palidecen por la ma\u00f1ana o tarde en el d\u00eda. Catulo sugiere que la palidez se debe a actos sexuales orales, citando los muslos tensos de V\u00edctor y los labios de Gelio marcados con semen como prueba.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfQu\u00e9 puedo decir, Gelio, por qu\u00e9 esos labios rojos se vuelven m\u00e1s blancos que la nieve invernal, cuando sales de casa por la ma\u00f1ana o cuando la octava hora te despierta pl\u00e1cido y d\u00e9bil en el largo d\u00eda? Es algo, seguro: quiz\u00e1s el susurro del rumor es cierto que tragas el alto chorro de la ingle de un hombre? Esto es seguro: los muslos tensos de V\u00edctor lo proclaman, y tus labios marcados con semen seco.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 81: Gusto Extra\u00f1o: a Iuventius<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Dirigi\u00e9ndose de nuevo a Iuventius, Catulo expresa incredulidad de que prefiera a un hu\u00e9sped &#8220;amarillento&#8221; particular de Pesaro sobre Catulo mismo. Cuestiona el gusto y el juicio de Iuventius al elegir a este hombre.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfNo puede haber nadie en toda esta gente, Iuventius, ning\u00fan hombre agradable que puedas empezar a querer, adem\u00e1s de ese hu\u00e9sped tuyo, m\u00e1s amarillo que una estatua dorada, de los alrededores del mort\u00edfero Pesaro, que te agrada ahora, a quien te atreves a preferir a m\u00ed, y hacer qui\u00e9n sabe qu\u00e9 con \u00e9l?<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 82: Deuda Ocular: a Quinto<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema corto e intenso dirigido a Quinto, advirti\u00e9ndole que no robe algo &#8220;m\u00e1s querido que los ojos&#8221; (presumiblemente Lesbia) si quiere que Catulo lo valore mucho o incluso le deba sus propios ojos. Resalta la extrema importancia que Catulo otorga a su amor.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Quinto, si quieres que Catulo te deba sus ojos o algo que pueda ser m\u00e1s querido que sus ojos, no le robes lo que es mucho m\u00e1s querido para \u00e9l que sus ojos, o algo m\u00e1s querido que los ojos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 83: El Marido: a Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo observa a Lesbia insult\u00e1ndolo delante de su marido, quien tontamente se deleita con ello. Catulo interpreta su comportamiento como una se\u00f1al de sentimientos fuertes persistentes, sugiriendo que si realmente lo hubiera superado, guardar\u00eda silencio. Su enfado demuestra que todav\u00eda est\u00e1 &#8220;inflamada&#8221;.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lesbia habla mal de m\u00ed a la cara de su marido: es el mayor deleite para ese tonto. Mula, \u00bfno lo ves? Si ella me olvidara y callara, eso ser\u00eda correcto: ahora que gime y abusa, no solo recuerda, sino algo m\u00e1s serio, est\u00e1 enfadada. Es decir, est\u00e1 inflamada, por eso habla.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 84: Naturalmente: a M\u00e9ntula<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un epigramas muy corto y grosero que vincula a &#8220;M\u00e9ntula&#8221; (Mamurra) con la promiscuidad sexual, afirmando que simplemente es su naturaleza. El proverbio &#8220;la olla escoge sus propias hierbas&#8221; implica que naturalmente gravita hacia el vicio.<\/p>\n<blockquote>\n<p>M\u00e9ntula el Pene fornica. \u00bfUn Pene folla? Seguro. Eso dicen: la olla escoge sus propias hierbas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 85: Amor-Odio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> El m\u00e1s corto y quiz\u00e1s el m\u00e1s famoso de los poemas de Catulo, una expresi\u00f3n concisa y poderosa de emociones conflictivas. Captura la experiencia simult\u00e1nea de amor intenso y odio amargo hacia la misma persona (Lesbia), reconociendo el dolor sin comprender completamente su causa. Esto encapsula perfectamente la naturaleza atormentada de su relaci\u00f3n. Es indudablemente uno de <a href=\"https:\/\/latrespace.com\/10-best-poems-ever-written\/\">los 10 mejores poemas jam\u00e1s escritos<\/a> por su brevedad y profundidad emocional.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Odio y amo. Y por qu\u00e9, quiz\u00e1s preguntes. No lo s\u00e9: pero lo siento, y me atormento.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 86: Verdadera Belleza: a Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo contrasta a Quincia, a quien muchos consideran hermosa pero carece de encanto (&#8220;venustas&#8221;), con su Lesbia, que posee no solo belleza f\u00edsica sino tambi\u00e9n esta cualidad esencial de encanto. Para Catulo, la verdadera belleza reside en la combinaci\u00f3n de forma y gracia.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Quincia es encantadora para muchos. Para m\u00ed es blanca, larga y recta: reconozco que es as\u00ed. Pero no estoy de acuerdo en que eso sea belleza: no hay encanto, no hay ni una pizca de buen gusto en todo ese cuerpo largo. Lesbia es encantadora, poseedora de todo lo m\u00e1s hermoso, adem\u00e1s ella sola ha robado todo el encanto a todas las dem\u00e1s mujeres.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 87: Incomparable: a Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo declara que ninguna mujer ha sido amada tanto como Lesbia ha sido amada por \u00e9l, y ning\u00fan v\u00ednculo de fidelidad ha sido tan fuerte como el suyo hacia ella. Este poema refleja la naturaleza \u00fanica y absoluta del amor que inicialmente sinti\u00f3.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Ninguna mujer puede decir que ha sido amada tanto, como mi Lesbia en verdad ha sido amada por m\u00ed. Ninguna fe en ning\u00fan v\u00ednculo fue jam\u00e1s tan grande, como se ha encontrado, de mi parte, en el amor por ti.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 88: Incesto en la Familia: a Gelio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo contin\u00faa sus ataques contra Gelio, centr\u00e1ndose en sus supuestas relaciones incestuosas con su madre y hermana. Utiliza lenguaje hiperb\u00f3lico para describir la inmensa pecaminosidad de estos actos, afirmando que ni siquiera los vastos oc\u00e9anos podr\u00edan lavar tal culpa.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hace, Gelio, el hombre que se entrega a la lujuria con madre y hermana, toda la noche, sin ropa? \u00bfQu\u00e9 hace, \u00e9l que no deja que su t\u00edo haga de marido? \u00bfSabes cu\u00e1nto pecado podr\u00eda incurrir cualquier hombre? Oh, Gelio, incurre tanto que ni la lejana Tetis puede lavarlo, ni Oc\u00e9ano progenitor de Ninfas: ya que no hay pecado en absoluto que exista m\u00e1s all\u00e1 de ese, ni siquiera si inclinara la cabeza y se tragara a s\u00ed mismo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus88.webp\" alt=\"Pintura de una figura mitol\u00f3gica\" width=\"459\" height=\"600\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de una figura mitol\u00f3gica<\/em><\/p>\n<h3>Poema 89: Delgadez: a Gelio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo atribuye la delgadez de Gelio a sus continuas actividades sexuales dentro de su familia (madre, hermana, primas v\u00eda t\u00edo), sugiriendo que su falta de nutrici\u00f3n es una consecuencia de su comportamiento incestuoso. Esta es otra instancia en la que Catulo utiliza la descripci\u00f3n f\u00edsica para la condenaci\u00f3n moral.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Gelio est\u00e1 delgado: \u00bfpor qu\u00e9 no estar\u00eda? Cuya madre disfruta de la vida, tan amable y tan saludable, y una hermana tan encantadora, y un t\u00edo tan amable, y en todas partes tan lleno de chicas que son parientes, \u00bfpor qu\u00e9 deber\u00eda dejar de estar flaco? Aunque no tocara nada, sino lo que es ilegal tocar, encontrar\u00edas muchas razones por las que estar\u00eda flaco.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 90: \u00a1Demasiado!: a Gelio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema breve y sat\u00edrico que contin\u00faa el tema del incesto de Gelio. Catulo incorpora una creencia religiosa persa (posiblemente fabricada) de que un Mago (un sacerdote) debe nacer de un incesto madre-hijo. Sugiere que Gelio y su madre podr\u00edan producir tal figura, utilizando la idea para burlarse a\u00fan m\u00e1s de su pecaminosidad.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Que nazca un Mago de la uni\u00f3n pecaminosa de Gelio y su madre, y aprenda la adivinaci\u00f3n persa: ya que un Mago debe nacer de madre e hijo, si la imp\u00eda religi\u00f3n de los persas es cierta, as\u00ed con cantos aceptables adorar\u00e1 placenteramente a los dioses derritiendo las entra\u00f1as en la llama grasienta.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latrespace.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/interiorcatullus90.webp\" alt=\"Pintura de una escena b\u00edblica\" width=\"600\" height=\"458\" \/><em class=\"cap-ai\">Pintura de una escena b\u00edblica<\/em><\/p>\n<h3>Poema 91: Mi Error: a Gelio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se dirige a Gelio, explicando que se equivoc\u00f3 al confiarle su &#8220;desesperado y ruinoso amor&#8221; (por Lesbia). No confi\u00f3 en Gelio porque lo creyera fiel o virtuoso, sino simplemente porque Lesbia no era la madre o hermana de Gelio. Sin embargo, se da cuenta de que Gelio disfruta de cualquier pecado, y su amistad no fue suficiente para contenerlo.<\/p>\n<blockquote>\n<p>No es porque te conociera bien o te creyera fiel, Gelio, o pensara que pod\u00edas mantener tu mente alejada del vil pecado, que esperara que me fueras fiel en este desesperado y ruinoso amor m\u00edo: sino porque era consciente de que ella, por quien un vasto deseo me consume, no era madre ni hermana tuya. Y aunque <em>yo<\/em> estaba estrechamente unido a ti por la amistad, no pens\u00e9 que eso fuera excusa suficiente para ti. T\u00fa lo consideraste suficiente: tanto placer hay en cada juego para ti, en el que hay pecado.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 92: Se\u00f1al de Amor: a Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema corto y parad\u00f3jico que sugiere que las constantes cr\u00edticas y abusos de Lesbia hacia Catulo son en realidad se\u00f1ales de que todav\u00eda lo ama. Traza un paralelo con su propio comportamiento, donde sus frecuentes quejas demuestran su continuo amor por ella.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Lesbia siempre habla mal de m\u00ed, nunca calla sobre m\u00ed: \u00a1maldita sea si no me ama! \u00bfCu\u00e1l es la se\u00f1al? Porque lo mismo me ocurre a m\u00ed: me quejo continuamente, pero \u00a1maldito sea si no la amo!<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 93: Indiferencia: a Gayo Julio C\u00e9sar<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema famosamente conciso y despectivo dirigido a Julio C\u00e9sar. Catulo afirma su completa falta de inter\u00e9s en agradar a C\u00e9sar o incluso saber algo sobre \u00e9l (&#8220;negro o blanco&#8221;). Es una audaz declaraci\u00f3n de independencia po\u00e9tica del poder pol\u00edtico.<\/p>\n<blockquote>\n<p>No tengo gran inclinaci\u00f3n a querer agradarte, C\u00e9sar, ni a saber cu\u00e1l de los dos eres, negro o blanco.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 94: Naturalmente: a M\u00e9ntula<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un epigramas muy corto y grosero que vincula a &#8220;M\u00e9ntula&#8221; (Mamurra) con la promiscuidad sexual, afirmando que simplemente es su naturaleza. El proverbio &#8220;la olla escoge sus propias hierbas&#8221; implica que naturalmente gravita hacia el vicio.<\/p>\n<blockquote>\n<p>M\u00e9ntula el Pene fornica. \u00bfUn Pene folla? Seguro. Eso dicen: la olla escoge sus propias hierbas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 95: Esmirna: a Gayo Helvio Cinna<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo elogia el poema largo y erudito &#8220;Esmirna&#8221; de su amigo Cinna, se\u00f1alando el gran esfuerzo (nueve a\u00f1os) que le llev\u00f3. Lo contrasta con la poes\u00eda prol\u00edfica pero terrible de Volusio, cuya obra solo sirve para envolver pescado. Refuerza el valor de los &#8220;poetas nuevos&#8221; por la calidad y el pulido sobre la cantidad.<\/p>\n<blockquote>\n<p>La <em>Esmirna<\/em> de mi Cinna ha sido publicada por fin, nueve veranos e inviernos despu\u00e9s de haber sido comenzada, mientras que de Hatria hay medio mill\u00f3n de versos al a\u00f1o <strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..**<\/strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..**<em>Esmirna<\/em>, llegando a los profundos arroyos del Ciprio S\u00e1traquio, los siglos de cabello blanco leer\u00e1n <em>Esmirna<\/em> por mucho tiempo. Pero los anales volusianos nacer\u00e1n muertos en Padua, y a menudo servir\u00e1n como un envoltorio fl\u00e1cido para las caballas. Que el peque\u00f1o monumento de mi amigo me sea querido, y que las masas se deleiten en el hinchado Antimaco.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 96: M\u00e1s All\u00e1 de la Tumba: a Gayo Licinio Calvo<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Dirigido a su amigo Calvo por la muerte de la esposa de Calvo, Quintilia. Catulo sugiere que si el dolor puede llegar a los muertos, el duelo de Quintilia por su muerte prematura podr\u00eda ser mitigado por el conocimiento del amor y el luto de Calvo por ella. Es un tierno poema de consolaci\u00f3n.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si algo de nuestro dolor, puede llegar m\u00e1s all\u00e1 de la tumba muda, Calvo, y ser placentero y bienvenido, dolor con el cual, en el anhelo, revivimos nuestros amores perdidos, y lloramos las amistades desaparecidas una vez conocidas, seguramente Quintilia no est\u00e1 tan triste por su muerte temprana, como gozosa por tu amor.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 97: Asqueroso: a Emilio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un ataque altamente ofensivo y gr\u00e1fico a Emilio, describiendo su boca inmunda y sugiriendo que su ano est\u00e1 m\u00e1s limpio. Catulo utiliza im\u00e1genes repulsivas (dientes largos, enc\u00edas enfermas, fauces abiertas) para transmitir su disgusto y cuestionar c\u00f3mo cualquier mujer podr\u00eda involucrarse con \u00e9l.<\/p>\n<blockquote>\n<p>No (que los dioses me amen) pens\u00e9 que importaba, si estar\u00eda oliendo la boca o el trasero de Emilio. Uno no es m\u00e1s limpio, el otro no es m\u00e1s sucio, de hecho, su trasero es m\u00e1s limpio y m\u00e1s agradable: ya que no tiene dientes. En efecto, el otro tiene dientes de un pie de largo, enc\u00edas como un viejo carro de mano, y fauces que suelen boquiabrirse como la vulva abierta de una mula que orina en celo. Folla a muchas mujeres, y se hace pasar por encantador, \u00bfy no est\u00e1 atado al molino con el asno? \u00bfNo deber\u00edamos pensar, de cualquier chica que lo toque, que es capaz de lamer el asqueroso trasero de un verdugo?<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 98: Bien Armado: a Vicio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Otra invectiva grosera, esta vez dirigida a Vicio, a quien Catulo llama &#8220;Apestoso&#8221;. Sugiere que la lengua de Vicio es tan inmunda que podr\u00eda usarse para lamer cosas sucias, y que simplemente abrir la boca es suficiente para destruir a cualquiera.<\/p>\n<blockquote>\n<p>De ti, si alguien, Apestoso Vicio, puede decirse lo que se dice de los verbosos y fatuos. Con esa lengua, si fuera necesario, podr\u00edas lamer traseros y sandalias con suela de cuero. Si quieres destruirnos completamente, Vicio, abre la boca hacia nosotros: lo que deseas lo lograr\u00e1s completamente.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 99: Besos Robados: a Iuventius<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo relata haber robado un beso a Iuventius, describi\u00e9ndolo como inicialmente dulce pero que finalmente le trajo dolor y castigo debido a la reacci\u00f3n furiosa de Iuventius. La respuesta disgustada de Iuventius (enjuagarse los labios) hace que la dulzura se vuelva amarga, ense\u00f1\u00e1ndole a Catulo una lecci\u00f3n sobre el afecto no deseado.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Rob\u00e9 un beso dulce mientras jugabas, dulce Iuventius, uno m\u00e1s dulce que la ambros\u00eda m\u00e1s dulce. No tomado impunemente, en verdad: por m\u00e1s de una hora recuerdo, estuve colgado en lo alto de la horca, mientras me justificaba ante ti, sin embargo con mis l\u00e1grimas no pude disminuir tu ira ni un \u00e1pice. Apenas se hizo, que, con tus labios enjuagados con abundante agua, lo desterraste con tus dedos, para que nada contra\u00eddo de mis labios pudiera quedar, como si fuera el asqueroso escupitajo de una ramera manchada. M\u00e1s a\u00fan, me entregaste infelizmente al amor vicioso que no ha fallado en atormentarme en todos los sentidos, de modo que aquel dulce beso, alterado para m\u00ed de ambros\u00eda, fue m\u00e1s amargo que el el\u00e9boro amargo entonces. Ya que impones tales castigos al amor infeliz, ahora, despu\u00e9s de esto, nunca m\u00e1s robar\u00e9 besos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 100: Una Elecci\u00f3n: a Marco Celio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se dirige a Celio (presumiblemente el mismo amigo del Poema 58) y discute dos parejas en Verona: Celio con Aufileno, y Quinto con Aufilena (la hermana de Aufileno). Ambos hermanos est\u00e1n involucrados con el hermano opuesto de la otra pareja. Catulo favorece a Celio porque fue un amigo durante sus luchas apasionadas, dese\u00e1ndole \u00e9xito en el amor con Aufileno.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Celio con Aufileno, y Quinto con Aufilena, ambos locamente enamorados del hermano, la hermana, la flor de la juventud veronesa. Eso, como dicen, es verdaderamente dulce, esa camarader\u00eda de hermanos. \u00bfA qui\u00e9n favorecer\u00e9 m\u00e1s? A ti, Celio, ya que tu amistad, sola, me ayud\u00f3 a superar mi pasi\u00f3n, cuando las furiosas llamas me quemaban hasta el tu\u00e9tano. S\u00e9 feliz, Celio, ten \u00e9xito en el amor.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 101: Ave Atque Vale: Una Ofrenda a los Muertos<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una eleg\u00eda profundamente conmovedora y famosa por su hermano fallecido. Catulo describe viajar una gran distancia para asistir a los ritos funerarios y entregar ofrendas tradicionales a las cenizas silenciosas. Expresa su amor y dolor perdurables, concluyendo con la conmovedora frase de despedida, &#8220;Ave atque vale&#8221; (Salve y adi\u00f3s).<\/p>\n<blockquote>\n<p>Llevado sobre muchos mares, y por muchas naciones, hermano, vengo a estos tristes ritos funerarios, para entregarte los \u00faltimos dones a los muertos, y hablar en vano a tus cenizas mudas. Viendo que el destino me ha robado tu propio ser. Ay, hermano m\u00edo, arrebatado vergonzosamente de m\u00ed, sin embargo, por la antigua costumbre de nuestros padres, recibe estos tristes dones, ofrendas a los muertos, empapados profundamente con l\u00e1grimas de hermano, y para la eternidad, hermano: &#8216;\u00a1Salve y adi\u00f3s!&#8217;<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 102: Secreto: a Cornelio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un breve poema asegurando a su amigo Cornelio su absoluta discreci\u00f3n y confiabilidad. Catulo se compara con Harp\u00f3crates, el dios del silencio, enfatizando que cualquier confidencia compartida con \u00e9l est\u00e1 completamente segura.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si alguna vez algo fue confiado por un amigo a uno silencioso y seguro, cuya lealtad de esp\u00edritu es profundamente conocida, encontrar\u00e1s que estoy igualmente ligado por ese rito sagrado, Cornelio, y convertido en un puro Harp\u00f3crates.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 103: Elige: a Sil\u00f3n<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se dirige a Sil\u00f3n, exigi\u00e9ndole la devoluci\u00f3n de diez sestercios. Le da a Sil\u00f3n una elecci\u00f3n: devolver el dinero y ser tan salvaje como quiera, o quedarse con el dinero pero dejar de ser un proxeneta y cesar su comportamiento desenfrenado.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Sil\u00f3n, por favor devuelve los diez sestercios, y entonces s\u00e9 tan salvaje y desenfrenado como quieras: o, si te gusta el dinero, por favor deja de ser un proxeneta, y salvaje y desenfrenado tambi\u00e9n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 104: Monstruoso<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema corto que refuta la idea de que \u00e9l podr\u00eda hablar mal de Lesbia (&#8220;mi propia vida&#8221;), a quien ama intensamente. Luego se dirige a alguien m\u00e1s (&#8220;t\u00fa, con Tapo&#8221;) de quien dice que hace &#8220;todo lo monstruoso&#8221;, contrastando impl\u00edcitamente su comportamiento con su propia devoci\u00f3n inquebrantable (aunque dolorosa).<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfCrees que yo podr\u00eda hablar mal de mi propia vida, ella que me es m\u00e1s querida que mis dos ojos? No podr\u00eda, ni, si pudiera, amar\u00eda tan desesperadamente: pero t\u00fa, con Tapo, t\u00fa haces todo lo monstruoso.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 105: No Poeta: a M\u00e9ntula<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un epigramas breve y despectivo que retrata a Mamurra (&#8220;M\u00e9ntula&#8221; o &#8220;Pene&#8221;) intentando alcanzar la cumbre del Parnaso (la monta\u00f1a de las Musas, simbolizando la aspiraci\u00f3n po\u00e9tica) solo para ser violentamente arrojado por las propias Musas. Es una declaraci\u00f3n metaf\u00f3rica de que Mamurra no tiene lugar en la verdadera poes\u00eda.<\/p>\n<blockquote>\n<p>M\u00e9ntula el Pene intenta escalar el Monte Parnaso: las Musas con horcas lo arrojan, de cabeza.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 106: Es Obvio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Una observaci\u00f3n corta y c\u00ednica sobre un subastador visto con un muchacho guapo. Catulo sugiere que el subastador simplemente se est\u00e1 anunciando a s\u00ed mismo o a sus servicios (como proxeneta) al asociarse con el muchacho.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Cuando ves a uno que es subastador con un muchacho bonito, \u00bfqu\u00e9 pensar, sino que quiere anunciarse a s\u00ed mismo?<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 107: De Vuelta: a Lesbia<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema que expresa inmensa alegr\u00eda y alivio ante el regreso o posible regreso de Lesbia a \u00e9l. Catulo describe la felicidad inesperada como el mayor deleite y celebra el d\u00eda en que ella regresa como el m\u00e1s brillante de los d\u00edas. Muestra un momento de esperanza renovada en su turbulenta relaci\u00f3n.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si algo le sucede a quien lo desea, y lo quiere y nunca lo espera, es un deleite especial para la mente. Asimismo, esto es deleite, m\u00e1s querido que el oro, para m\u00ed, que regreses a m\u00ed, Lesbia, en mi anhelo. Regresa, deseada e inesperada, devu\u00e9lvete a m\u00ed. \u00a1Oh d\u00eda marcado con mayor brillo! \u00bfQui\u00e9n existe m\u00e1s feliz que yo, o puede decir que desea una vida mayor que esta?<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 108: Querido Cominio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un brutal deseo de muerte y desmembramiento para Cominio, una figura pol\u00edtica que Catulo claramente desprecia. Imagina buitres, cuervos, perros y lobos devorando partes del cuerpo de Cominio, particularmente su lengua (vista como un instrumento de da\u00f1o).<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si tu vejez de cabello blanco, manchada por tus modos impuros, termina por voluntad del pueblo, Cominio, no dudo, por mi parte, que tu lengua, primero, enemiga del bien, ser\u00e1 cortada, y entregada a buitres ansiosos, tus ojos arrancados, tragados por cuervos de garganta negra, tus intestinos por perros, el resto de tu cuerpo por lobos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 109: Una Oraci\u00f3n: a <a href=\"CatullusindexD-M.php#Lesbia\">Lesbia<\/a><\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un poema esperanzado que registra la declaraci\u00f3n de Lesbia de que su amor ser\u00e1 eterno. Catulo reza a los dioses para que ella sea sincera y veraz, deseando que su v\u00ednculo de amistad y amor dure toda su vida. Es un momento conmovedor de fe en medio del ciclo a menudo turbulento.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Declara que este amor nuestro ser\u00e1 feliz, <em>mea vita<\/em>, y eterno entre nosotros. \u00a1Grandes dioses, que sea que ella promete verdaderamente, y lo dice sinceramente, y de coraz\u00f3n, para que podamos extender, a lo largo de toda nuestra vida, este lazo sin fin de amistad sagrada.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 110: Sin Enga\u00f1o: a Aufilena<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se dirige a Aufilena, discutiendo el comportamiento esperado de una amante o prostituta. Contrasta a una amante &#8220;justa&#8221; que acepta su pago con Aufilena, quien aparentemente ha roto promesas y solo toma, lo que \u00e9l encuentra peor que una prostituta com\u00fan.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Aufilena, las amantes justas son siempre elogiadas: aceptan su recompensa, por lo que acuerdan. T\u00fa, que prometiste, deshonestamente hostil, a m\u00ed, que no doy sino que solo tomo, obras mal. Cumplir lo prometido ser\u00eda bueno, Aufilena, no prometer es casto: pero arrebatar lo que se da en servicio fraudulento, es peor que la ramera m\u00e1s codiciosa que se ofrece con todo su cuerpo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 111: Preferible: a Aufilena<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Otro poema dirigido a Aufilena, este compara su comportamiento con el de una novia. Afirma que la gloria de una novia es la fidelidad a un solo hombre, pero es preferible que Aufilena se acueste con muchos hombres a que tenga hijos con su t\u00edo (&#8220;madre de sus primos por su t\u00edo&#8221;), insinuando un posible incesto en su familia.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Vivir contenta con un solo hombre, Aufilena, es la gloria de las m\u00e1s altas glorias para una novia: pero es mejor acostarse con quien quiera, que ser madre de sus primos por su t\u00edo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 112: A Nas\u00f3n<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Un epigramas muy breve y conciso que llama a Nas\u00f3n &#8220;mucho hombre&#8221; en tama\u00f1o, pero tambi\u00e9n un &#8220;p\u00e1tico&#8221; (recibiendo atenci\u00f3n sexual masculina), sugiriendo un contraste o quiz\u00e1s un doble sentido relacionado con su tama\u00f1o y rol sexual.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Eres mucho hombre, Nas\u00f3n, pero muchos hombres no se rebajar\u00edan a ti: Nas\u00f3n, mucho hombre y un p\u00e1tico.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 113: Fruct\u00edfero: a Gayo Helvio Cinna<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Dirigi\u00e9ndose a Cinna, Catulo observa el adulterio desenfrenado que involucra a una mujer llamada Mecilia. Se\u00f1ala que en el primer consulado de Pompeyo, solo dos hombres estaban involucrados con ella, pero para su segundo consulado, ese n\u00famero se ha multiplicado por mil, llam\u00e1ndolo sarc\u00e1sticamente &#8220;la semilla fruct\u00edfera del adulterio&#8221;.<\/p>\n<blockquote>\n<p>En el primer Consulado de Pompeyo dos hombres frecuentaban a Mecilia, Cinna: ahora es C\u00f3nsul de nuevo esos dos permanecen, pero cada uno ha aumentado en mil. La semilla fruct\u00edfera del adulterio.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 114: Espejismo: a M\u00e9ntula<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se burla de Mamurra (&#8220;M\u00e9ntula&#8221;) por sus vastas posesiones de tierra cerca de Firmum, que supuestamente son ricas en recursos. Sin embargo, Catulo afirma que los gastos de Mamurra exceden sus ingresos, haciendo que su riqueza sea una ilusi\u00f3n. Es rico en posesiones pero carente de realidad.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Dicen, sin mentira, que M\u00e9ntula el Pene es rico con los pastos de Firmum, lleno de cosas buenas, caza de todo tipo, peces, prados, campos y caza. En vano: sus ingresos son superados por sus costos. As\u00ed, concedo que es rico, mientras todo le falta. Elogiemos los pastos, siempre y cuando \u00e9l est\u00e9 en la indigencia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 115: Amenaza: a M\u00e9ntula<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Otro ataque contra la riqueza y las posesiones exageradas de Mamurra. Catulo enumera las diversas partes de su propiedad, pero concluye que el propio Mamurra es el &#8220;m\u00e1s grande de todos&#8221;, no como hombre, sino como un &#8220;gran Pene saliente&#8221;, usando su apodo para un insulto grosero final relacionado con su supuesta destreza sexual o apariencia f\u00edsica.<\/p>\n<blockquote>\n<p>M\u00e9ntula es bueno para treinta acres de prados, cuarenta de campos: el resto es pantano. \u00bfPor qu\u00e9 no deber\u00eda exceder a Creso en riquezas, uno que posee tantos bienes, en tierra, prados, campos, vastos bosques y pastos y estanques hasta los Hiperb\u00f3reos, y los mares del Oc\u00e9ano? Todo esto es grande, pero \u00e9l es el m\u00e1s grande de todos, no un hombre, sino, en verdad, un gran Pene saliente.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Poema 116: La \u00daltima Palabra: a Gelio<\/h3>\n<p><em>Comentario:<\/em> Catulo se dirige a Gelio por \u00faltima vez en la colecci\u00f3n. Explica que consider\u00f3 enviarle los poemas de Cal\u00edmaco con la esperanza de ablandarlo, pero ahora se da cuenta de que fue in\u00fatil dada la naturaleza hostil de Gelio. Catulo concluye afirmando que evitar\u00e1 los ataques de Gelio, pero promete que Gelio ser\u00e1 castigado e inmortalizado negativamente en sus propios versos.<\/p>\n<blockquote>\n<p>A menudo he estado buscando, mi mente ocupada cazando, c\u00f3mo podr\u00eda enviarte los poemas de Cal\u00edmaco, para que te ablandaran hacia m\u00ed, para que no intentaras lanzar tus flechas hostiles sobre mi cabeza, ahora veo que me he esforzado en vano, Gelio, mis buenas intenciones fueron in\u00fatiles. Evadir\u00e9 las flechas tuyas que disparas hacia m\u00ed, pero ser\u00e1s castigado, fijado para siempre por las m\u00edas. <em>Nota: Los Fragmentos I-III no han sido traducidos y se consideran espurios.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<h2>La Voz Perdurable de Catulo<\/h2>\n<p>Explorar a Catulo a trav\u00e9s de la <strong>traducci\u00f3n de poemas de Catulo<\/strong> nos permite conectar con una voz de la antig\u00fcedad que se siente sorprendentemente moderna. Su disposici\u00f3n a profundizar en la complejidad de las relaciones humanas, desde el amor apasionado y el dolor profundo hasta las rivalidades mezquinas y la mordaz cr\u00edtica social, lo distingue de muchos de sus contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>Su impacto en poetas posteriores, tanto romanos como de otras \u00e9pocas, es innegable. Desde los poetas eleg\u00edacos como Propercio y Tibulo hasta escritores renacentistas y letristas modernos, el estilo personal, intenso y a menudo transgresor de Catulo ha inspirado a incontables artistas. Las traducciones como la presentada aqu\u00ed son vitales para mantener viva y accesible esta poderosa voz, demostrando que si bien las lenguas pueden cambiar, el n\u00facleo de la emoci\u00f3n y la experiencia humana, tan v\u00edvidamente capturado por Catulo, permanece eterno.<\/p>\n<h2>Referencias<\/h2>\n<p>Traducciones por A. S. Kline \u00a9 Copyright 2001 Todos los Derechos Reservados, de Poetry in Translation (www.poetryintranslation.com).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gayo Valerio Catulo, un poeta romano que escribi\u00f3 en la \u00e9poca turbulenta de la Rep\u00fablica tard\u00eda, dej\u00f3 tras de s\u00ed &#8230; <a title=\"Explorando a Catulo: Poemas y el Arte de su Traducci\u00f3n\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/latrespace.com\/es\/explorando-a-catulo-poemas-y-el-arte-de-su-traduccion\/\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Explorando a Catulo: Poemas y el Arte de su Traducci\u00f3n\"> <\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9072,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[47],"tags":[],"class_list":["post-13483","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poemas","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-25"],"lang":"es","translations":{"es":13483,"en":9071,"fr":13277,"de":13803},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latrespace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13483","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latrespace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latrespace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latrespace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latrespace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13483"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latrespace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13483\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latrespace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9072"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latrespace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13483"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latrespace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13483"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latrespace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13483"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}