La contundente pregunta “¿Llega un momento en que dejas de esperar el amor? ¿Para qué vivir entonces?” abre el poema de Mao presentado en The Kenyon Review (Mar/Abr 2020) y sumerge al lector en una contemplación del vacío. Este poema, que lidia con la ausencia del amor y la búsqueda de significado tras su partida, resuena con una honestidad cruda que puede ser a la vez dolorosa y extrañamente reconfortante.
Contents
Sustitutos y Decepciones
Mao ofrece “sustitutos” para el amor: objetos mundanos como “el almuerzo en tu regazo”, “cables de alta tensión sobre tu cabeza” y “edificios históricos”. Sin embargo, estos reemplazos no logran nutrir verdaderamente. Los “fideos de frijol negro” no dejan un sustento duradero, y la naturaleza transitoria de los edificios, “demolidos ayer, ausentes hoy, erigidos mañana”, resalta la naturaleza fugaz del consuelo que se encuentra en el mundo material. Esto resuena con la experiencia de buscar solaz en lo cotidiano solo para descubrir que se queda corto cuando nos enfrentamos a un profundo vacío emocional.
El Peso de la Tristeza
La imagen central del poema de escombros acumulados que se transforman en una “obra de tristeza” captura vívidamente la carga del equipaje emocional. Esta “súper-isla de restos flotantes, que nunca se descomponen”, representa la naturaleza omnipresente del dolor y su resistencia a una resolución fácil. El ciclo diario de desear su desaparición y su posterior reaparición habla de la naturaleza cíclica del dolor emocional.
Encontrando Dulzura en el Vacío
A pesar de la omnipresente sensación de vacío, un rayo de esperanza emerge en el corazón del poema: “La dulzura que te toca ahora, debes agradecerla si la notas”. Esta declaración simple pero profunda fomenta la gratitud incluso por las alegrías más pequeñas en medio de la desesperación. Sugiere que reconocer estos momentos de dulzura puede ofrecer un salvavidas frente a un dolor abrumador.
Angustia y Gratitud: Una Existencia Paradójica
La exploración del vacío en el poema hace eco de temas encontrados en otras obras, como Frankenstein de Mary Shelley y “Fragmento Tardío” de Raymond Carver. La declaración de la criatura de Frankenstein de que “La vida, aunque solo sea una acumulación de angustia, me es querida”, refleja la naturaleza paradójica de la existencia. Del mismo modo, el deseo de Carver de “llamarme amado, sentirme amado en la tierra”, incluso en medio de los desafíos de la vida, destaca la perdurable necesidad humana de conexión y amor.
Un Catálogo de Gratitud
Inspirado por el llamado de Mao a notar la dulzura, el artículo concluye con una reflexión personal sobre la gratitud. Desde el simple crecimiento de una planta hasta los momentos compartidos de amor y conexión, estas observaciones celebran las pequeñas alegrías que marcan incluso los momentos más oscuros. Esto se hace eco del “Catálogo de Gratitud Descarada” de Ross Gay, enfatizando el poder de reconocer y apreciar los momentos cotidianos que dan sentido a la vida.
Abrazando el Vacío
El poema de Mao no ofrece respuestas fáciles a la pregunta de para qué vivir en ausencia del amor. En cambio, nos invita a confrontar el vacío, reconocer la tristeza y, crucialmente, buscar y apreciar los momentos de dulzura que quedan. Es en este delicado equilibrio entre la angustia y la gratitud que podemos encontrar una manera de navegar por el vacío.