Muchos poemas se escriben para inmortalizar momentos, emociones o ideas. Existe un subconjunto especial donde los poetas dirigen su mirada no solo hacia adentro o hacia el mundo exterior, sino hacia sus compañeros de viaje en el verso. Estos son poemas sobre otros poetas, y la forma del soneto, con su intensidad estructurada, ha demostrado ser un recipiente potente para tales tributos, críticas y reflexiones a lo largo de siglos de literatura inglesa.
Contents
- 10. “When I Behold the Greatest” de Robinson Jeffers (1887-1962)
- Análisis
- 9. “To Wordsworth” de Percy Shelley (1792-1822)
- Análisis
- 8. “Poets and Their Bibliographies” de Lord Alfred Tennyson (1809-1892)
- Análisis
- 7. “To John Keats” de Amy Lowell (1874-1925)
- Análisis
- 6. “On Sitting down to Read King Lear Once Again” de John Keats (1795-1821)
- Análisis
- 5. “Dante” de Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882)
- Análisis
- 4. “Chaucer” de Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882)
- Análisis
- 3. “To an American Painter Departing for Europe” de William Cullen Bryant (1794-1878)
- Análisis
- 2. “Scorn Not the Sonnet” de William Wordsworth (1770-1850)
- Análisis
- 1. “On First Looking into Chapman’s Homer” de John Keats (1795-1821)
- Análisis
Esta exploración presenta diez sonetos ingleses significativos que se relacionan directa o indirectamente con otros poetas y su obra. Esta lista no es exhaustiva y representa una selección que resalta la rica tradición del diálogo poético. Desde la admiración apasionada hasta la crítica mordaz, estas obras revelan cómo los poetas se ven a sí mismos y a sus contemporáneos dentro de la vasta y continua conversación de la poesía.
10. “When I Behold the Greatest” de Robinson Jeffers (1887-1962)
When I behold the greatest and most wise
Fall out of heaven, wings not by pride struck numb
Like Satan’s, but to gain some humbler crumb
Of pittance from penurious granaries;
And when I see under each new disguise
The same cowardice of custom, the same dumb
Devil that drove our Wordsworth to become
Apologist of kings and priests and lies;
And how a man may find in all he loathes
Contentment after all, and so endear it
By cowardly craft it grows his inmost own;—
Then I renew my faith with firmer oaths,
And bind with more tremendous vows a spirit
That, often fallen, never has lain prone.
Análisis
Jeffers ofrece una crítica poderosa, incluso amarga, en este soneto. Aunque no se dirige a un poeta específico por nombre en el título, la referencia a “nuestro Wordsworth” en el verso 7 deja claro el objetivo. Jeffers expresa consternación ante los compromisos percibidos por figuras estimadas (“los más grandes y sabios”) para obtener ganancias materiales o aceptación social, contrastando esto con la integridad inquebrantable que busca en sí mismo. La imagen de alas “no entumecidas por el orgullo / Como las de Satán” sugiere una caída motivada por algo menos grandioso y más mundano que la rebelión de Lucifer: la búsqueda de “humildes migajas”.
El enfoque del soneto se agudiza en Wordsworth, a quien Jeffers ve como alguien que traicionó su espíritu revolucionario anterior al convertirse en un “Apologista de reyes, sacerdotes y mentiras”. Esto concuerda con las críticas de contemporáneos como Shelley, quien vio la aceptación de Wordsworth del cargo de Poeta Laureado y sus puntos de vista más conservadores como una traición a su radicalismo juvenil. Jeffers utiliza un lenguaje fuerte y juicioso (“cobardía de la costumbre”, “tonto Demonio”, “cobarde astucia”) para transmitir su desaprobación. El poema es, en última instancia, una declaración de resolución personal, un compromiso de permanecer firme e independiente, incluso al presenciar los compromisos percibidos de otros. Es un testimonio de la integridad artística y la resiliencia frente a las presiones externas.
9. “To Wordsworth” de Percy Shelley (1792-1822)
Poet of Nature, thou hast wept to know
That things depart which never may return:
Childhood and youth, friendship and love’s first glow,
Have fled like sweet dreams, leaving thee to mourn.
These common woes I feel. One loss is mine
Which thou too feel’st, yet I alone deplore.
Thou wert as a lone star, whose light did shine
On some frail bark in winter’s midnight roar:
Thou hast like to a rock-built refuge stood
Above the blind and battling multitude:
In honored poverty thy voice did weave
Songs consecrate to truth and liberty,—
Deserting these, thou leavest me to grieve,
Thus having been, that thou shouldst cease to be.
Análisis
El soneto de Shelley es un lamento conmovedor por lo que él percibió como la caída ideológica de Wordsworth. Comienza reconociendo las penas universales que Wordsworth capturó tan bellamente: la transitoriedad de la juventud, el amor y las primeras alegrías de la vida. Shelley afirma compartir estas “penas comunes”, pero identifica una pérdida más profunda, una que él siente de manera singularmente aguda: el abandono de Wordsworth de sus principios anteriores.
El sesteto pasa del dolor humano compartido a la decepción específica de Shelley. Recuerda la imagen anterior de Wordsworth como una luz guía (“una estrella solitaria”) y una presencia firme (“un refugio construido sobre roca”) que ofrecía verdad y libertad al mundo caótico (“la multitud ciega y en batalla”). La referencia a la “pobreza honrada” contrasta sutilmente con las ganancias materiales posteriores, haciendo eco del sentimiento en la crítica de Jeffers. Para Shelley, la poesía anterior de Wordsworth estaba “consagrada a la verdad y la libertad”, y su abandono de estos ideales es una traición profundamente personal. El famoso verso final, “Así habiendo sido, que dejaras de ser”, expresa un poderoso sentimiento de dolor, lamentando no la muerte física de Wordsworth sino la muerte del poeta que Shelley admiraba y en el que creía. Es una expresión sincera de idealismo decepcionado de un poeta romántico a otro.
8. “Poets and Their Bibliographies” de Lord Alfred Tennyson (1809-1892)
Retrato de Alfred Lord Tennyson
Old poets foster’d under friendlier skies,
Old Virgil who would write ten lines, they say,
At dawn, and lavish all the golden day
To make them wealthier in the readers’ eyes;
And you, old popular Horace, you the wise
Adviser of the nine-years-ponder’d lay,
And you, that wear a wreath of sweeter bay,
Catullus, whose dead songster never dies;
If, glancing downward on the kindly sphere
That once had roll’d you round and round the sun,
You see your Art still shrined in human shelves,
You should be jubilant that you flourish’d here
Before the Love of Letters, overdone,
Had swamped the sacred poets with themselves.
Análisis
El soneto de Tennyson es una alocución directa a los poetas romanos clásicos: Virgilio, Horacio y Catulo. Evoca su legendaria dedicación a su oficio, haciendo referencia a anécdotas sobre sus procesos de escritura: la meticulosa revisión de solo diez versos por parte de Virgilio, y el consejo de Horacio de dejar reposar una obra durante nueve años antes de su publicación. Se alaba a Catulo por su legado perdurable, su “cantor muerto” (refiriéndose a su poesía o quizás al gorrión de su famoso poema) que “nunca muere”. Tennyson claramente admira la artesanía y el impacto duradero de estos antiguos maestros.
El soneto cambia en el sesteto, imaginando a estos poetas mirando hacia abajo desde el cielo a su continua presencia en la literatura, “consagrada en estanterías humanas”. El punto de comparación es la propia época de Tennyson. Sugiere que deberían estar agradecidos de haber vivido y escrito antes de una época en que el “Amor de las Letras, exagerado”, o quizás un enfoque excesivo en los detalles biográficos y la autopromoción, amenazaba con eclipsar la poesía misma. La frase “inundó a los poetas sagrados consigo mismos” es ambigua, pero implica una preocupación moderna por la personalidad o la historia de vida del poeta en lugar del arte puro. Tennyson contrasta la atemporalidad lograda por los romanos a través de la artesanía dedicada con una percibida tendencia moderna hacia la autoabsorción que desmerece la poesía. Es una reflexión sobre la naturaleza del legado literario y los peligros del ego en el arte.
7. “To John Keats” de Amy Lowell (1874-1925)
Great master! Boyish, sympathetic man!
Whose orbed and ripened genius lightly hung
From life’s slim, twisted tendril and there swung
In crimson-sphered completeness; guardian
Of crystal portals through whose openings fan
The spiced winds which blew when earth was young,
Scattering wreaths of stars, as Jove once flung
A golden shower from heights cerulean.
Crumbled before thy majesty we bow.
Forget thy empurpled state, thy panoply
Of greatness, and be merciful and near;
A youth who trudged the highroad we tread now
Singing the miles behind him; so may we
Faint throbbings of thy music overhear.
Análisis
El soneto de Amy Lowell es un tributo apasionado a John Keats, retratándolo como un “Gran maestro” y un hombre cercano y “juvenil, simpático”. Los versos iniciales utilizan ricas imágenes orgánicas (“genio orbicular y maduro”, “esbelto zarcillo retorcido”, “plenitud esférica carmesí”) para describir la perfección percibida y la emergencia natural del talento de Keats, sugiriendo que su genio floreció plena y bellamente en su corta vida.
Lowell eleva a Keats a un estatus casi mítico, representándolo como un “guardián / De portales de cristal” cuya obra transporta a los lectores a un reino primordial y mágico lleno de “vientos especiados” y “coronas de estrellas” dispersas. Esto evoca el mundo exuberante, sensual y a menudo mitológico de la propia poesía de Keats. El octeto establece su grandeza distante y majestuosa, antes de que el sesteto lo acerque. Lowell invita a Keats a desprenderse de su “estado purpúreo” y su “panoplia / De grandeza” para volverse accesible. Lo imagina como un compañero de viaje, “Un joven que recorrió la carretera que ahora pisamos”, sugiriendo un viaje y una lucha compartidos en el mundo de la poesía. La esperanza es que, al conectar con esta imagen de Keats, los poetas contemporáneos aún puedan captar ecos (“Débiles latidos”) de su inspiradora “música”. Es un poema que equilibra la reverencia por un maestro del pasado con el deseo de inspiración y conexión continuas a través de las generaciones.
6. “On Sitting down to Read King Lear Once Again” de John Keats (1795-1821)
O golden tongued Romance, with serene lute!
Fair plumed Syren, Queen of far-away!
Leave melodizing on this wintry day,
Shut up thine olden pages, and be mute:
Adieu! for, once again, the fierce dispute
Betwixt damnation and impassion’d clay
Must I burn through; once more humbly assay
The bitter-sweet of this Shakespearian fruit:
Chief Poet! and ye clouds of Albion,
Begetters of our deep eternal theme!
When through the old oak Forest I am gone,
Let me not wander in a barren dream,
But, when I am consumed in the fire,
Give me new Phoenix wings to fly at my desire.
Análisis
Este soneto es fascinante porque, ostensiblemente, trata sobre la lectura de El Rey Lear de Shakespeare, una obra de teatro, pero se enmarca como un alejamiento de un tipo de poesía (el Romance) hacia otro (el drama shakesperiano, tratado aquí con reverencia poética). Keats se despide del “Romance de lengua dorada”, personificado como una “Sirena de plumas hermosas”, asociado con música suave y reinos distantes e idealizados (“lejanos”). Esto sugiere una decisión consciente de dejar atrás las comodidades y bellezas de la poesía romántica, quizás su propio estilo anterior o el género en sí.
La razón de esta partida es la exigente tarea de reenfocarse en El Rey Lear. Keats describe el conflicto central de la obra como la “fiera disputa / Entre la condenación y la arcilla apasionada”, destacando su naturaleza intensa, humana y trágica. Leerla es un acto de prueba, algo por lo que debe “quemarse” y “humildemente ensayar”, reconociendo la dificultad y profundidad de la obra de Shakespeare. El cambio ocurre dramáticamente en la volta, con una alocución directa al “Poeta Jefe!” —claramente Shakespeare— y a las “nubes de Albión” (Gran Bretaña), enmarcando a Shakespeare como la fuente de la profunda herencia poética de Gran Bretaña. Los versos finales expresan un deseo de comprensión transformadora. Leer Lear se describe como un fuego consumidor; Keats busca no solo entender la obra, sino renacer de la experiencia, recibir “nuevas alas de Fénix para volar según mi deseo”, sugiriendo que el enfrentarse a un arte tan poderoso proporciona una liberación profunda, casi mística, y una renovación del espíritu. Es un soneto sobre el poder transformador de confrontar arte desafiante y grande.
5. “Dante” de Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882)
Retrato de Henry Wadsworth Longfellow fotografiado por Julia Margaret Cameron en 1868
Tuscan, that wanderest through the realms of gloom,
With thoughtful pace, and sad, majestic eyes,
Stern thoughts and awful from thy soul arise,
Like Farinata from his fiery tomb.
Thy sacred song is like the trump of doom;
Yet in thy heart what human sympathies,
What soft compassion glows, as in the skies
The tender stars their clouded lamps relume!
Methinks I see thee stand, with pallid cheeks,
By Fra Hilario in his diocese,
As up the convent-walls, in golden streaks,
The ascending sunbeams mark the day’s decrease,
And, as he asks what there the stranger seeks,
Thy voice along the cloister whispers, “Peace!”
Análisis
Longfellow, un importante traductor de Dante, ofrece un retrato profundamente sentido del maestro italiano. El soneto establece de inmediato la asociación de Dante con el sufrimiento y la solemnidad, dirigiéndose a él como el “Toscano” que camina “por los reinos de la oscuridad”, una clara referencia al Infierno. Longfellow captura la naturaleza severa y pesada de la visión de Dante, comparando los pensamientos poderosos que surgen de su alma con la formidable figura de Farinata emergiendo de su tumba de fuego. La poesía de Dante se describe como un sonido formidable, casi aterrador, “como la trompeta del juicio final”.
Sin embargo, el octeto gira para reconocer las profundas “simpatías humanas” y la “suave compasión” que también caracterizan la obra de Dante, particularmente evidentes en momentos dentro de la Comedia a pesar de sus severos juicios. La imagen de “tiernas estrellas que vuelven a encender sus lámparas nubladas” ofrece un contrapunto de luz suave en medio de la oscuridad. El sesteto pasa a una escena específica, quizás imaginada: Dante de pie con “mejillas pálidas” junto a Fra Hilario, un fraile mencionado en las primeras biografías de Dante. Esta escena sitúa a Dante en un entorno tranquilo y contemplativo dentro de un claustro, bañado por la luz del sol poniente. La pregunta del fraile sobre lo que busca el forastero provoca la respuesta de una sola palabra de Dante: “¡Paz!”. Esta imagen final es profundamente conmovedora, sugiriendo que a pesar de, o debido a, su desgarrador viaje por los reinos del más allá, el deseo último de Dante, y quizás el mensaje final extraído de su obra, es la paz. Es un soneto que encapsula la compleja dualidad de la visión de Dante: justicia severa unida a una compasión profunda y anhelante.
Ilustración relacionada con la astronomía en la obra de Dante
4. “Chaucer” de Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882)
An old man in a lodge within a park;
The chamber walls depicted all around
With portraitures of huntsman, hawk, and hound,
And the hurt deer. He listeneth to the lark,
Whose song comes with the sunshine through the dark
Of painted glass in leaden lattice bound;
He listeneth and he laugheth at the sound,
Then writeth in a book like any clerk.
He is the poet of the dawn, who wrote
The Canterbury Tales, and his old age
Made beautiful with song; and as I read
I hear the crowing cock, I hear the note
Of lark and linnet, and from every page
Rise odors of ploughed field or flowery mead.
Análisis
En contraste con la sombría intensidad de su soneto sobre Dante, Longfellow presenta una representación cálida e idílica de Geoffrey Chaucer. Lo imagina como un “anciano en una cabaña dentro de un parque”, rodeado de escenas de la vida campestre representadas en las paredes, reflejando el vibrante y terrenal tapiz de Los Cuentos de Canterbury. Este escenario es de paz y belleza rústica.
Longfellow se centra en la conexión de Chaucer con la naturaleza y la vida cotidiana, retratándolo escuchando el “canto [que] llega con el sol a través de la oscuridad / Del vidrio pintado encajado en celosías de plomo”, una hermosa imagen que contrasta la luz que se filtra a través del artificio con el sonido natural. La reacción de Chaucer —él “escucha y ríe del sonido, / Luego escribe en un libro como cualquier clérigo”— captura un sentido de jovialidad, humor observador y diligente artesanía. El título “poeta del amanecer” sugiere el papel fundacional de Chaucer en la literatura inglesa, marcando el comienzo de una nueva era. El poema concluye describiendo la experiencia sensorial de leer la obra de Chaucer, destacando su capacidad para transportar al lector al campo inglés, llenando los sentidos con los sonidos de los pájaros y los “olores del campo arado o la pradera florida”. Es una celebración de la vitalidad de Chaucer, su conexión con el mundo natural y la calidad inmersiva de su poesía.
3. “To an American Painter Departing for Europe” de William Cullen Bryant (1794-1878)
Retrato de William Cullen Bryant
Thine eyes shall see the light of distant skies:
Yet, Cole! thy heart shall bear to Europe’s strand
A living image of thy native land,
Such as on thy own glorious canvass lies.
Lone lakes—savannahs where the bison roves—
Rocks rich with summer garlands—solemn streams—
Skies, where the desert eagle wheels and screams—
Spring bloom and autumn blaze of boundless groves—
Fair scenes shall greet thee where thou goest—fair,
But different—everywhere the trace of men,
Paths, homes, graves, ruins, from the lowest glen
To where life shrinks from the fierce Alpine air.
Gaze on them, till the tears shall dim thy sight,
But keep that earlier, wilder image bright.
Análisis
El soneto de William Cullen Bryant está dirigido a su amigo, el pintor Thomas Cole, mientras Cole se prepara para viajar a Europa. Aunque Cole es pintor, también escribió poesía, encajando en el tema de esta lista. El poema sirve como una exhortación patriótica de Bryant a Cole, instándolo a no olvidar la belleza única del paisaje estadounidense mientras esté en el extranjero. El octeto es una celebración de este paisaje, enumerando escenas icónicas estadounidenses: “Lagos solitarios”, “sabanas donde el bisonte deambula”, “ríos solemnes” y los vastos cielos de la naturaleza salvaje. Bryant sugiere que Cole lleva una “imagen” de esta tierra en su corazón, una que refleja la grandeza representada en las propias pinturas de Cole.
El sesteto contrasta el paisaje europeo con el estadounidense. Se reconoce que las escenas de Europa son “hermosas”, pero, de manera crítica, se caracterizan por “en todas partes el rastro de los hombres”. Esto se detalla con una lista rápida, casi sin aliento: “Senderos, hogares, tumbas, ruinas”, destacando la profundidad histórica y la huella humana en la tierra europea. En contraste, el paisaje estadounidense, celebrado en el octeto, se presenta implícitamente como más salvaje, menos tocado por la historia humana y el asentamiento. Bryant aconseja a Cole que observe y aprecie Europa (“Contémplalos, hasta que las lágrimas te nublen la vista”) pero le suplica que priorice y “mantenga brillante esa imagen anterior y más salvaje”: la imagen de una América indómita. Es un soneto que articula una identidad estadounidense distinta ligada a su naturaleza salvaje y alienta a un artista a permanecer fiel a su fuente de inspiración nacional.
2. “Scorn Not the Sonnet” de William Wordsworth (1770-1850)
Scorn not the Sonnet; Critic, you have frowned,
Mindless of its just honours; with this key
Shakespeare unlocked his heart; the melody
Of this small lute gave ease to Petrarch’s wound;
A thousand times this pipe did Tasso sound;
With it Camöens soothed an exile’s grief;
The Sonnet glittered a gay myrtle leaf
Amid the cypress with which Dante crowned
His visionary brow: a glow-worm lamp,
It cheered mild Spenser, called from Faery-land
To struggle through dark ways; and, when a damp
Fell round the path of Milton, in his hand
The Thing became a trumpet; whence he blew
Soul-animating strains—alas, too few!
Análisis
El soneto de Wordsworth es una defensa y celebración robusta de la forma del soneto en sí misma, dirigida inicialmente a un “Crítico” despectivo. Sin embargo, su verdadero poder reside en el desfile de ilustres poetas de diferentes épocas y naciones que utilizaron el soneto con profundo efecto. Wordsworth refuta el “ceño fruncido” del crítico enumerando una serie de maestros e ilustrando cómo el soneto les sirvió.
Presenta el soneto como una herramienta versátil y poderosa: fue la “clave” con la que Shakespeare abrió su corazón, la “melodía” que alivió la “herida” amorosa de Petrarca, el instrumento (“flauta”) que Tasso hizo sonar mil veces, y el consuelo que “suavizó” el dolor del exilio de Camões. El soneto se representa vívidamente como una “alegre hoja de mirto” que contrasta con el sombrío ciprés que corona la frente visionaria de Dante, sugiriendo que ofreció momentos de luz o claridad incluso dentro de las visiones más serias. Fue una humilde “lámpara de luciérnaga” que animó al amable Spenser, llamado desde Faery-land a luchar por caminos oscuros; y, cuando una “humedad” cayó alrededor del camino de Milton, en su mano “La Cosa se convirtió en una trompeta”; desde la cual sopló “estrofas que animan el alma” —¡ay, demasiado pocas! Al invocar a estos gigantes —Shakespeare, Petrarca, Tasso, Camões, Dante, Spenser y Milton— Wordsworth demuestra el poder, la flexibilidad y el pedigrí perdurables del soneto. El poema es un argumento directo contra la desestimación de la forma, afirmando su significado histórico y su capacidad para expresar las experiencias humanas más profundas.
1. “On First Looking into Chapman’s Homer” de John Keats (1795-1821)
Much have I travell’d in the realms of gold,
And many goodly states and kingdoms seen;
Round many western islands have I been
Which bards in fealty to Apollo hold.
Oft of one wide expanse had I been told
That deep-brow’d Homer ruled as his demesne;
Yet did I never breathe its pure serene
Till I heard Chapman speak out loud and bold:
Then felt I like some watcher of the skies
When a new planet swims into his ken;
Or like stout Cortez when with eagle eyes
He star’d at the Pacific—and all his men
Look’d at each other with a wild surmise—
Silent, upon a peak in Darien.
Análisis
Quizás el soneto más famoso sobre el encuentro con la obra de otro poeta, el poema de Keats describe el profundo impacto de leer la traducción de George Chapman de los épicos de Homero, del siglo XVII. El octeto establece la experiencia previa de Keats con la literatura (“reinos de oro”, “estados y reinos buenos y muchos”, “muchas islas occidentales”), indicando que ya estaba bien leído y familiarizado con el panorama literario, incluyendo relatos de Homero (“Homero de cejas profundas gobernaba como su dominio”). Sin embargo, declara explícitamente que nunca había experimentado plenamente el mundo de Homero (“nunca respiré su pura serenidad”) hasta que leyó a Chapman.
La volta en el verso 9 marca un cambio dramático, capturando el momento de la revelación. La experiencia se compara con dos poderosos momentos de descubrimiento: un astrónomo que avista un “nuevo planeta” y el explorador “robusto Cortés” (aunque históricamente fue Balboa) contemplando el Océano Pacífico por primera vez desde una cima en Darién. Estos símiles transmiten la naturaleza abrumadora e imponente del descubrimiento. La imagen final de Cortés y sus hombres mirando con “salvaje conjetura”, “Silenciosos”, subraya el impacto inefable de la experiencia, dejándolos mudos por la pura magnitud de lo que han encontrado. El soneto de Keats es un testimonio atemporal del poder transformador de la gran literatura y la traducción, retratando el acto de leer como un acto de exploración y profundo descubrimiento personal, revelando mundos previamente desconocidos y ampliando la comprensión del lector sobre lo sublime.
Estos diez sonetos ofrecen vislumbres de las intrincadas relaciones que los poetas tienen con sus predecesores y contemporáneos. Son diálogos a través del tiempo y el espacio, que expresan admiración, crítica y una dedicación compartida al arte de la poesía.

